El Madrid no espera a nadie
El Madrid pone tierra de por medio con la misma facilidad con la que los rivales le amargan la vida al Barça. Los culés, colgados de Bojan, empataron en la Catedral ante un gran Athletic. Ni siquiera el regreso de Messi espoleó el ánimo de un equipo que parece diluirse en la miseria que imponen sus circunstancias. Por contra, el Madrid ha encontrado la inercia del éxito y parece funcionar como un reloj implacable. Pero como la victoria, cuando es recurrente, llega a aburrir, el debate ahora está centrado en la manera de jugar de los de Schuster. Contra el Atlético tocó modo Capello, así que el Bernabéu merecía hoy una dosis de diversión, riesgo, tensión y fútbol de calidad, menú del gusto del invitado, el Villarreal, tercer clasificado, vapuleado por los blancos en El Madrigal (0-5) en la primera vuelta y que, sin duda, tenían una cuenta pendiente.