Una victoria de campeonato
Hay rivales indigestos, rivales incómodos, rivales contra los que siempre se pierde y contra los que normalmente se gana; bestias negras, equipos a los que no querrías encontrarte nunca en un callejón oscuro(como el Chelsea) y caramelos para gozar cada temporada. El Sevilla se ha ganado la categoría de rival incómodo para un Madrid que anoche, después del empate del Barça en Almería, se jugaba el liderato de la Liga. El Sevilla ha construido un conjunto sólido y muy aseado en todas sus líneas, un equipo que en una noche buena es capaz de ganar a cualquiera. Sin embargo los andaluces no se caracterizan por desplegar un fútbol de alta costura. Es un equipo de currantes que basa su fortaleza en el colectivo, en el músculo y en la disciplina. El Sevilla es un equipo espartano, y con esa tarjeta de visita y un presupuesto relativamente bajo, ha ido recorriendo los campos españoles y europeos presentando sus credenciales, pero cuando los partidos exigen otro guión, los de Nervión no tienen recursos. Anoche ése fue su drama en Chamartín.