Formidable aburrimiento en el Bernabéu
Otro gris episodio en la Liga 2007/2008 que no pasará a la Historia por nada, si acaso por torturar a los aficionados con una tarde más de tedio, bostezos e impotencia. Después del enésimo fallo del Barça, que parece más concentrado en la Champions que en el torneo doméstico (inclinación perfectamente razonable), el Madrid salía al terreno de juego para tratar de dar un golpe casi definitivo a esta Liga que nació bizca y desdentada. El rival invitaba a pensar en un trámite fácil en el que perder tres puntos hubiera sido comparable a un cataclismo de consecuencias impredecibles. La apuesta de Schuster, una vez más, parecía una oda al fútbol de ataque. Ya había avisado Clemente de su planteamiento (¡vaya sopresa!). «Pondremos hasta el AVE». Dicho y hecho. El Murcia, penúltimo en la clasificación, se plantó en Chamartín con tres centrales y las líneas pegaditas, a lo que el Madrid respondió con extremos, o al menos eso son sobre el papel Robben y Robinho.