Por Ignacio Ampudia, hace 12 días

Orgullo Vikingo

Casillas Grita A Sus CompanerosDentro del posmadridismo hay diferentes sectas. Tenemos mourinhistas, los más numerosos y los más ruidosos. También los más obtusos; los pepístas, alumbrados la temporada pasada durante la ida de Champions, una rama de los primeros, marrulleros en la cancha y frailes en la zona mixta, de esos que reparten sin miramientos, descontrolados, y luego ponen cara de no saber de qué va el asunto cuando se les piden explicaciones. Violentos y tontorrones. Aléjenlos de su vida; los arbitristas, aquellos que miccionan (metafóricamente, claro) sobre todos los familiares de esos tipos que visten de amarillo fosforito sin atender a las otras diecisiete mil variables que influyen en un partido de fútbol. Presentan tendencias conspiranoides. Por favor, no confundir con Moncada ni con Fernández de Navarrete; florentinos o perecistas, adoradores incondicionales de la púrpura del dinero, la mística del que palma 75 millones de euros fichando a Kaká y dice que la final de Copa contra el Barça fue la mejor final de la historia. Aléjenlos aún más. Dios nos libre de un tonto con dinero. Todas estas sectas han vendido hornos en el desierto invirtiendo los términos de la más elemental dialéctica: nunca se reconoce que, en fútbol, lo que se ve es lo que es. La navaja de Ockham palidece ante estos alquimistas de las palabras. «¿Dónde juega Ockham?», preguntó Pepe. «En los Lakers», dijo Ramos. Y cuando los posmadridistas y sus diferentes adoradores ya no pudieron sostener más su mentira, las cosas se hicieron como se han hecho toda la santa vida en este club. El Real Madrid abrió el arcón, rebuscó y sacó el escudo. Alguien preguntó a Di Stéfano que si hacía falta quitarle el polvo. El argentino dijo que mejor le quitasen la pátina de miseria que ha traído Mou y que saliesen al Camp Nou ha recuperar aquello que estos técnicos han querido enterrar. Es probable que el plan de Mou fuese sacar a los buenos, a los artistas, para llevarse un buen carro de goles y así tener un nuevo argumento para seguir estafando al personal. Pero miren por donde el madridismo le selló los labios y el Madrid jugó como lo que es, un equipo que no negocia, un equipo demoledor.

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Por Ignacio Ampudia, hace 1 mes y 19 días

«Hoje, aqui, aprendemos a jogar fotebol»

BarcaNeymar, al término de la final de la Copa Intercontinental, pronunció esta frase que más que una frase es una máxima, una sentencia, un lema que se ha clavado en el corazón de Pérez que lo tenía fichado porque alguien debió decirle que el que contase con los servicios el brasileño sería el mejor equipo de la segunda década del tercer milenio. Pero lo más probable es que el 11 del Santos haya comprendido esta noche que si no se va a jugar con Guardiola, lo mejor que podría hacer es quedarse en Brasil ganando sus siete millones de dólares anuales. En la costa paulista no tendrá que soportar la humillación de ser bailado por el oficialmente mejor equipo del mundo. Pero antes de aterrizar en Yokohama, haremos una pequeña escala en Sevilla donde se confirmó que la mejor noticia para el Real Madrid es que podría levantar el título de Liga en mayo sin ser el mejor equipo de España. Después de treinta y ocho partidos, descontando los dos contra el Barça, uno ya perdido y otro que probablemente tendrá el mismo desenlace, lo más normal es que los blancos ganen a todos los demás equipos de la Liga, a los de Champions y a los de la UEFA, porque el mundo del fútbol ya ha comprendido cuál es la jerarquía: Barcelona, Real Madrid y el resto del planeta, desde América hasta Asia, desde el Guadalquivir hasta Yokohama.

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Por Ignacio Ampudia, hace 1 mes y 25 días

Edipo y la velocidad

MouSi se pretende reducir la realidad a lo que dicen los números, entonces el Madrid de Mourinho es el mejor Madrid de la historia, sólo superado por aquel de Muñoz. Mou mete muchos goles, recibe muy pocos, corre como un keniata e incluso a veces se viste de rojo, supongo que para despistar a los que buscan al Madrid y sólo aciertan a ver unos cuantos chicos de secundaria trotando por el campo. Lo peor de esos números es que no hablan del Barça. Siempre les falta un detalle y sin ser los de éstos los mejores de la era Guardiola, los porcentajes nunca reflejarán lo cualitativo, lo que implica organizar este juego en torno al balón. Desde que el fútbol es fútbol todo ha pasado por el control del medio campo y si Mou pone a un tal Lass junto a Alonso, con lo que eso conlleva, Guardiola coloca en la sala de máquinas a Busquets, Xavi, Iniesta y Cesc y por si fuera poco el mejor jugador del mundo decide aliarse con ellos para iniciar el juego. El mejor Madrid de Mou acabó electrocutado ante el Barça más heterodoxo de Pep que ganó el partido donde hay que ganarlo: en la cancha. Por el momento, en España, prensa y casas de apuestas no se visten de corto. El Barça ya no parece el Barça sino una versión un tanto más hormonada que ha prescindido de un Villa más que devaluado (malísima noticia para España en año de Eurocopa) en favor de Alexis, un fajador veloz y agresivo, un jugador sin mucho cartel que mejora enteros el plan B culé. También ha llegado Cesc, curtido en Inglaterra, un box to box clásico, con criterio y educado en La Masía. Guardiola alineó a los dos en el Bernabéu. Los dos marcaron y los dos desempeñaron exactamente la función para la que fueron fichados. De los cinco que Mou fichó en verano, porque en el Madrid es él quien ficha, uno de ellos, treinta millones de euros mediante, jugó de lateral derecho cuando no es más que el suplente del lateral izquierdo, otro se quedó en el banco y los otros tres lo vieron desde la grada. El fino estratega tenía un plan secreto que nosotros, pobres mortales, nunca podríamos haber intuido. Nadie en el mundo sabe más de fútbol que él.

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Por Ignacio Ampudia, hace 2 meses y 9 días

El Clásico

Mateu Ensena La RojaSi el sábado noche Ud. quería ganar mucho dinero, no tenía más que apostar por la victoria del Atlético ante el Real Madrid. Por cada euro apostado recibiría quince, un negocio seguro de no ser porque, de todos los equipos de España, el rojiblanco siempre ha destacado por su ya prosaica afición a dispararse en el pie cuando mejor le van las cosas. La realidad de las últimas temporadas contradice a la historia colchonera, habituada a vivir de unas rentas que se convirtieron en deudas hace mucho tiempo. El supuesto tercer equipo de la Liga ni siquiera se encuentra entre los cinco primeros, quizá el sexto con el desplome del Villarreal mediante. Desde el Calderón se han probado todas las combinaciones para voltear su absurda situación y ninguna ha resultado porque es probable que la única que no se ha experimentado sea la única que funcione. Después de un centenar de entrenadores y un millar de jugadores, algunos conocidos, otros algo menos y los más sencillamente cojos, al Atlético sólo le queda despedir a su directiva, a toda su directiva, al completo, sin concesiones. Los Gil saquearon el club, el padre y después los hijos, cosa de sagas y sí, el productor a veces puede resultar hasta simpático, es muy campechano, como el Rey, pero todo ese entramado no es suficiente para competir por lo poco que no monopolizan los dos mejores equipos del planeta. El drama del Atlético es que compite en España. En Italia jugaría Champions y en Grecia sería capitán general.

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Por Ignacio Ampudia, hace 2 meses y 18 días

El líder tenso

Cr7Todo cambia. Los sistemas políticos, las tácticas bélicas, el arte, la música e incluso el fútbol. Lejos queda el ya mítico 3-2-2-3, también conocido como WM, que ideó Herbert Chapman en su Arsenal de la década de los treinta. El Cuadrado Mágico de Chapman fue adaptado por Los Mágicos Magyares, la gran Hungría de los cincuenta, disponiendo un 3-2-3-2, una WW, convirtiendo un delantero en un medio para intentar equilibrar un equipo que no logró levantar el Mundial de 1954 a pesar de ser reconocido como el mejor equipo del planeta. El fracaso fue pedagógico y el Brasil que se presentó en Suecia 1958 reinventó el juego con un 4-2-4 convirtiendo a los laterales en extremos cuando el equipo atacaba. Aquella selección se alzó con la Jules Rimet escribiendo el primer capítulo de la leyenda que lideró un chaval de diecisiete años, un tal Pelé que cuatro años después se consagró definitivamente en Chile jugando con un 4-3-3. Desde los sesenta todos los entrenadores comprendieron que los partidos se dirimían  en la media y todos los sistemas sucesivos se concentraron en generar superioridad numérica en esa zona del campo. Nereo Roco desplegó un anodino 1-3-3-3 alumbrando la figura del líbero que después importaría el mítico Milán de Sacchi. El 4-4-2, el 4-3-3 o el 4-5-1 fueron variantes de una misma idea. El fútbol moderno también propone sus invenciones, entre ellas la desaparición del 9. Las escuelas de fútbol no producen delanteros porque ya nadie juega con ellos. El último 9 clásico se retiró el año pasado. Jugadores como Ronaldo Nazário de Lima ya no son apreciados porque los nuevos ideólogos del asunto desprecian todo aquello que no sea útil. En realidad este juego es un perfecto reflejo de los tiempos que corren: todo debe ser medido en términos de rentabilidad. Todo aquello que no genere debe desaparecer. O estar en un museo.

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