Esta vez no hubo épica
El mejor escenario posible se le presentaba al Madrid cuando Tamudo marcaba el penalti que cometía Heinze sobre el capitán perico en el 20'. Los madridistas se frotaban las manos ante una probable demostración de la épica habitual, de la heroica en la que este equipo vive instalado desde la era Capello. Y no fue por falta de héroes sino por falta de puntería, tema sobre el que Higuaín podría dar unas cuantas conferencias. Raúl volvía a la titularidad después del descanso en Champions (ya se sabe, todos rotan pero cuando le toca se levanta la polvareda de turno) y lo agradeció con creces. Es evidente que el 7 no está para jugar cincuenta partidos al año, pero empieza a moverse en el campo como un verdadero veterano. Sigue corriendo como siempre pero da la impresión de que lo hace menos porque lee como nadie dónde van a ir a parar las jugadas.