Real Pantagruel
Como si del mítico y ávido gigante de Rabelais se tratase, el Madrid devoró con ansia y fruición un nuevo rival, en este caso un Racing que, finalmente, se fue con un gol más que los defensas que había alineado de inicio. Una bonita lectura. Mourinho ha transmitido su ya célebre ambición desmedida a un grupo que atrás funciona como un martillo y en ataque como una bala. Cuando el Madrid corre poco más se puede hacer. CR7, Di Maria y Özil aceleran el paso del pelotón para fusilar sin contemplaciones lo que se ponga por delante, Málaga, Milán o Auxerre, tanto da, aunque no hay que perder de vista que el Madrid aún no se ha topado con once futbolistas de verdad. Lo precisó Mou en sala de prensa: los grandes no pueden estar felices con cinco partidos buenos. La dinámica es muy buena pero aún no es tiempo de euforia.