Arte y oficio
Fomos colhidos titula el Record la mañana después de que Portugal pagase su racanería con su justa eliminación del Mundial. Manejando los viejos tópicos, los españoles somos toros o toreros, dependiendo de en qué lugar decida colocarse el rival, si como artista o como furia. La prensa portuguesa nos colocó los cuernos y los jugadores respondieron con arte y oficio, mucho oficio. España interpretó la mejor pieza del Mundial ante el primer rival de altura con que se cruzaba. Sin embargo, la de ayer no era la primera final para los de Del Bosque. Desde el tropiezo ante Suiza, el equipo vive en estado de alerta constante. Se han visto tan cerca del abismo, de caer a las primeras de cambio desmintiendo tan atractivo cartel, que todo ha sido, es y será jugado como si fuera lo último que vayan a hacer. Portugal venía de cerrar su grupo con cierta suficiencia, quizá envalentonados por los siete tantos ante los coreanos que, animados por el partido ante Brasil, decidieron jugar a calzón quitado contra los lusos, y claro, pasó lo que tenía que pasar. Ambas selecciones habían recorrido caminos opuestos cuando finalmente se citaron ayer noche en un nuevo duelo ibérico que cayó del lado español.