Creer en el fútbol: Inteligencia vs. Corazón
Cuando los antecedentes de un partido presentan características muy excitantes, lo normal es que éste no esté a la altura del ruido que ha provocado. Suele pasar con los enfrentamientos entre el Madrid y el Barça, el Milán y el Inter, el Benfica y el Oporto... El que esta noche enfrentaba a Liverpool y Arsenal a orillas del Mersey tenía un cartel casi insuperable. Cuartos de final de la Champions League en Anfield Road, uno de los símbolos del fútbol mundial, empate en el marcador global, un buen número de españoles repartidos entre los dos conjuntos, el Arsenal obligado a salir a ganar para clasificarse, Fábregas, fútbol inglés con la intensidad añadida de la Copa de Europa, en definitiva, síntomas que me hacían pensar que el asunto no estaría al nivel que todos habíamos imaginado. Sin embargo, para pasmo de mi ignorancia, ha sido el mejor partido de fútbol que se ha visto esta temporada, un encuentro memorable, trepidante, rocambolesco, taquicárdico, impredecible, directo, un perfecto homenaje a este deporte que creíamos desnaturalizado interpretado por dos equipos ingleses. Una delicia.