GP de Italia: De vuelta a las andadas
Pues sí. Definitivo adiós a estas carreras de científicas emociones y matemático digerir, que para su seguimiento es preciso tener un máster en física cuántica, mecánica ondulatoria o en su defecto, uno de cálculo ordinal de retrofusión aplicada. Como lo oyes. Acabo de dar con la ecuación maestra que nos permitirá calcular de antemano el resultado final, sin tener que sufrir durante 2 largas horas «los cálculos» de vesícula, valga la dolorosa y redundante acepción, que a muchos les producen este tipo de carreras «de estrategia» como la disputada hoy en el Autódromo Nazionale di Monza.
Hoy no voy a hacer una crónica o reflexión al uso sobre la carrera. No me apetece lo más mínimo. Ni me siento con el ánimo apropiado, ni tengo la disposición necesaria para ello. Las injusticias me repatean la bilis y me impiden disfrutar de una carrera, por muy interesante que ésta sea. Hoy, sin que sirva de precedente, voy a dejar a modo de pensamiento en voz alta, alguna de las reflexiones que se me han ido ocurriendo durante el desarrollo de la que ha sido, por lo inusitado de las posiciones de salida,
La inesperada victoria (décima de su carrera) de Lewis Hamilton en
Estoy empezando a sospechar que nuestro «friki-fleki» preferido, el amigo Ecclestone, nos está dando gato por liebre. Tengo la impresión que desde hace algún tiempo, nos está vendiendo imágenes de
Tormentas de arena, camellos volando por los aires, calor abrasador que derretiría los neumáticos en el circuito de Shakir... ¡«Ná de ná»! Para ser la primera carrera «normal» de la temporada,