No hay nadie en las máquinas
Uno de los deportes favoritos y más divertidos es buscar despreocupadamente culpables para cualquier situación. Aún más si no se tiene ninguna responsabilidad objetiva en los hechos que se juzgan. Por eso parece que definitivamente se ha abierto el capítulo de caza y captura del responsable de la debacle madridista ante el Juventus. Mi apuesta clara es Mijatovic, aunque todo es matizable. De hecho precisamente ése fue el motivo por el que se sacó a la luz pública el siempre controvertido e incomprendido rol de director deportivo. Supongo, por un lado, para recibir los azotes que antes recibían los entrenadores y presidentes y por otro para dar una pátina de profesionalismo al fútbol. Pero el reverso es complicado porque si los triunfos se achacan, en parte, a una buena planificación, los fracasos dejan en evidencia el nivel de conocimiento de estos parachoques. Así las cosas, el montenegrino empieza a ser un tipo en el que ya pocos confían. Pocas operetas más quedan por endosar a los aficionados. Sin embargo parece que su compromiso con la estafa es constante y, después de que el Madrid cayese por segunda vez ante los de Ranieri, el gran estratega aseguraba que había que olvidar el fiasco y seguir confiando en una plantilla que puede ganar todo, hasta la Copa de Cataluña si le apuran.