¡¿Se puede pedir más?!
Sé que a un puñado de buenos amigos les habrá sentado como gloria celestial el duro madrugón formulero (la devoción obliga), al presenciar cómo a falta de veinte vueltas para el final del GP de Japón, Fernando Alonso lideraba de nuevo y de forma consecutiva otra carrera de F1 por delante de Robert Kubica y Kimi Räikkönen; ¡Sorpréndanse! con Nelson Piquet en cuarta posición. Definitivamente al «sapo» R-28 alguien le ha debido de dar un enorme beso en todo el morro que lo ha transformado en un hermoso príncipe conquistador. Fernando ha vuelto a ganar otra carrera increíble, esta vez sin coches de seguridad ni situaciones afortunadas que pudieran empañar su magnífico pilotaje. Podio de los llamados «amigos» con Kubica y Räikkönen escoltando al bicampeón español.