Por Ignacio Ampudia, hace 15 días

Orgullo Vikingo

Casillas Grita A Sus CompanerosDentro del posmadridismo hay diferentes sectas. Tenemos mourinhistas, los más numerosos y los más ruidosos. También los más obtusos; los pepístas, alumbrados la temporada pasada durante la ida de Champions, una rama de los primeros, marrulleros en la cancha y frailes en la zona mixta, de esos que reparten sin miramientos, descontrolados, y luego ponen cara de no saber de qué va el asunto cuando se les piden explicaciones. Violentos y tontorrones. Aléjenlos de su vida; los arbitristas, aquellos que miccionan (metafóricamente, claro) sobre todos los familiares de esos tipos que visten de amarillo fosforito sin atender a las otras diecisiete mil variables que influyen en un partido de fútbol. Presentan tendencias conspiranoides. Por favor, no confundir con Moncada ni con Fernández de Navarrete; florentinos o perecistas, adoradores incondicionales de la púrpura del dinero, la mística del que palma 75 millones de euros fichando a Kaká y dice que la final de Copa contra el Barça fue la mejor final de la historia. Aléjenlos aún más. Dios nos libre de un tonto con dinero. Todas estas sectas han vendido hornos en el desierto invirtiendo los términos de la más elemental dialéctica: nunca se reconoce que, en fútbol, lo que se ve es lo que es. La navaja de Ockham palidece ante estos alquimistas de las palabras. «¿Dónde juega Ockham?», preguntó Pepe. «En los Lakers», dijo Ramos. Y cuando los posmadridistas y sus diferentes adoradores ya no pudieron sostener más su mentira, las cosas se hicieron como se han hecho toda la santa vida en este club. El Real Madrid abrió el arcón, rebuscó y sacó el escudo. Alguien preguntó a Di Stéfano que si hacía falta quitarle el polvo. El argentino dijo que mejor le quitasen la pátina de miseria que ha traído Mou y que saliesen al Camp Nou ha recuperar aquello que estos técnicos han querido enterrar. Es probable que el plan de Mou fuese sacar a los buenos, a los artistas, para llevarse un buen carro de goles y así tener un nuevo argumento para seguir estafando al personal. Pero miren por donde el madridismo le selló los labios y el Madrid jugó como lo que es, un equipo que no negocia, un equipo demoledor.

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Por Ignacio Ampudia, hace 1 mes y 22 días

«Hoje, aqui, aprendemos a jogar fotebol»

BarcaNeymar, al término de la final de la Copa Intercontinental, pronunció esta frase que más que una frase es una máxima, una sentencia, un lema que se ha clavado en el corazón de Pérez que lo tenía fichado porque alguien debió decirle que el que contase con los servicios el brasileño sería el mejor equipo de la segunda década del tercer milenio. Pero lo más probable es que el 11 del Santos haya comprendido esta noche que si no se va a jugar con Guardiola, lo mejor que podría hacer es quedarse en Brasil ganando sus siete millones de dólares anuales. En la costa paulista no tendrá que soportar la humillación de ser bailado por el oficialmente mejor equipo del mundo. Pero antes de aterrizar en Yokohama, haremos una pequeña escala en Sevilla donde se confirmó que la mejor noticia para el Real Madrid es que podría levantar el título de Liga en mayo sin ser el mejor equipo de España. Después de treinta y ocho partidos, descontando los dos contra el Barça, uno ya perdido y otro que probablemente tendrá el mismo desenlace, lo más normal es que los blancos ganen a todos los demás equipos de la Liga, a los de Champions y a los de la UEFA, porque el mundo del fútbol ya ha comprendido cuál es la jerarquía: Barcelona, Real Madrid y el resto del planeta, desde América hasta Asia, desde el Guadalquivir hasta Yokohama.

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Por Ignacio Ampudia, hace 1 mes y 28 días

Edipo y la velocidad

MouSi se pretende reducir la realidad a lo que dicen los números, entonces el Madrid de Mourinho es el mejor Madrid de la historia, sólo superado por aquel de Muñoz. Mou mete muchos goles, recibe muy pocos, corre como un keniata e incluso a veces se viste de rojo, supongo que para despistar a los que buscan al Madrid y sólo aciertan a ver unos cuantos chicos de secundaria trotando por el campo. Lo peor de esos números es que no hablan del Barça. Siempre les falta un detalle y sin ser los de éstos los mejores de la era Guardiola, los porcentajes nunca reflejarán lo cualitativo, lo que implica organizar este juego en torno al balón. Desde que el fútbol es fútbol todo ha pasado por el control del medio campo y si Mou pone a un tal Lass junto a Alonso, con lo que eso conlleva, Guardiola coloca en la sala de máquinas a Busquets, Xavi, Iniesta y Cesc y por si fuera poco el mejor jugador del mundo decide aliarse con ellos para iniciar el juego. El mejor Madrid de Mou acabó electrocutado ante el Barça más heterodoxo de Pep que ganó el partido donde hay que ganarlo: en la cancha. Por el momento, en España, prensa y casas de apuestas no se visten de corto. El Barça ya no parece el Barça sino una versión un tanto más hormonada que ha prescindido de un Villa más que devaluado (malísima noticia para España en año de Eurocopa) en favor de Alexis, un fajador veloz y agresivo, un jugador sin mucho cartel que mejora enteros el plan B culé. También ha llegado Cesc, curtido en Inglaterra, un box to box clásico, con criterio y educado en La Masía. Guardiola alineó a los dos en el Bernabéu. Los dos marcaron y los dos desempeñaron exactamente la función para la que fueron fichados. De los cinco que Mou fichó en verano, porque en el Madrid es él quien ficha, uno de ellos, treinta millones de euros mediante, jugó de lateral derecho cuando no es más que el suplente del lateral izquierdo, otro se quedó en el banco y los otros tres lo vieron desde la grada. El fino estratega tenía un plan secreto que nosotros, pobres mortales, nunca podríamos haber intuido. Nadie en el mundo sabe más de fútbol que él.

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Por Ignacio Ampudia, hace 5 meses y 22 días

Mourinho o el Posmadridismo

Tangana Real Madrid BarcelonaDe la misma manera que en la famosa fábula de Esopo el escorpión no pudo evitar picar a la rana, el Madrid acudió solícito a la llamada de su nueva naturaleza, la que ha impuesto un tal Mourinho, borrando de un plumazo en poco más de doce meses los 109 años de historia del mejor club de fútbol del siglo XX. Así son las cosas en Chamartín desde que el portugués, acompañado de sus más fieles pretorianos en el banco y en el césped, llegó de la mano de Pérez con el único objetivo de parar al mejor Barça de la historia, de pararlo de cualquier manera, por lo civil o por lo criminal, jugando bien o mal, haciendo algo memorable o engrosando la lista de los equipos de los que nadie se acuerda. The Special One habla de su extenso palmarés, de su dilatada experiencia, de sus virtudes. Se loa y sospecho que a lo largo de esta temporada comenzará a hablar de sí mismo en tercera persona. Él es un ser revelado. Su ascendente sobre este juego es tal que ya nadie puede imaginar cómo era el fútbol antes de que Él naciera. Él se ha inventado todo lo que vemos sobre la tierra, Él tiene las respuestas, Él tiene la razón, Él es el sacerdote de este nuevo madridismo de gimnasio de todo a 100 que, por mucho que pese a algunos, sólo representa a aquellos que, irónicamente, después  de declarar su fiel adhesión al matonismo, critican el fútbol italiano. Él es el dueño de las conciencias y las voluntades. Él dicta quién es madridista y quién no lo es. Prietas las filas; el que se mueva queda excomulgado y todos sabemos que Pepe y Marcelo son dos chicos amantísimos y devotísimos de una nueva religión: el POSMADRIDISMO.

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Por Ignacio Ampudia, hace 5 meses y 25 días

Civilizados

Ramos Y AlonsoAcostumbrados a duelos de alta tensión, dialéctica bélica, cuchillos en los tobillos y pólvora en las lenguas, la ida de la Supercopa fue una balsa de aceite, más bien un partido de amiguetes comparado con los del pasado mes de abril cuando parecía que el mundo se iba a acabar. Es agosto y hasta Mourinho parece un simpático cincuentón que apura sus últimos días de vacaciones. El fútbol se ajusta a la perfección a los ritmos del calendario y, a pesar de haber un titulillo en juego, todos parecían recién caídos de la tumbona. Guardiola dijo hace unos días, entre resignado y abatido, que los equipos ya no hacen pretemporadas sino que hacen giras, como los Rolling Stones o el Papa, giras por países donde el fútbol es todavía un arcano indescifrable. Para ellos no existen nociones tácticas: existe dinero, y con el dinero se compran cosas y no hay bien más escaso que el dinero así que, desde que Europa sólo puede vender conceptos añejos, las plantillas hacen la preparación física en un avión. El Barça juntó a todos sus titulares hace cuatro días mientras que el Madrid lleva trabajando más de un mes en un régimen algo más relajado que el culé. Por eso y porque el Madrid tiene un amplio margen de mejora y el Barça ya sólo puede cuidar lo que ha conseguido, la prensa dio el papel de favorito a los blancos.

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