Il dolce far niente
Se acabó la aventura europea del Madrid. De forma inesperada y algo anodina, el Roma destruyó las ambiciones de los de Schuster de forma funcionarial, con aires de trámite, de suficiencia, justo lo que le faltó ayer a los blancos. Se podrían buscar miles de excusas y motivos ajenos al equipo para explicar la eliminación (tal y como acostumbra a hacer Schuster) pero la realidad es bien distinta. Al Madrid aún le faltan centímetros para presentar batalla en Europa. Si un equipo de segunda línea como el romanista consigue sacarte de la competición los síntomas son evidentes. Y ayer el Madrid los evidenció. El primero y quizá más importante de ellos es la alarmante falta de calidad en el banquillo. Cuando los doce o trece que podrían ser titulares son utilizados, el equipo se queda escaso, por no decir indigente. Han llegado las lesiones y la merma ha sido escandalosa. Cuando el alemán echa la vista a su derecha no debe sentir nada especial, lo cual es curioso porque se supone que la plantilla fue confeccionada por él.