You can't always get what you want
Tarde o temprano tenía que pasar después de ver cuál ha sido la propuesta futbolística del Madrid durante esta primera vuelta que ha proclamado a un estratosférico Barça como campeón de invierno. Y para colmo del esperpento, el Marca se descuelga hace un par de día con el supuesto interés del Madrid en van Nistelrooy. Al leerlo sólo se podía pensar que aquello era una broma curiosa, graciosa incluso, pero la realidad siempre supera todo lo que un periodista deportivo pueda inventar. Era y es cierto: alguien en Chamartín se había preocupado por filtrar a la prensa que se quería repescar al holandés. Por supuesto, no hay nada en contra de él. Fue un grandísimo delantero, de los mejores de los últimos tiempos, tuvo su etapa en el Madrid en la que ganó dos Ligas y una Supercopa aunque se quedó sin Champions y se fue porque se quería rejuvenecer la plantilla y porque Benzema necesitaba vía libre para demostrar su mediocridad. El hombre, con 34 años, se exilia en Alemania, en el Hamburgo, y le dice a Raúl que si la cosa se pone fea, allí hay trabajo para todos. Y cuando disfruta de su última experiencia como profesional, se le presenta una oportunidad aparentemente dorada, se le altera la sangre como a un colegial e intenta forzar su salida sin que desde la planta noble del Bernabéu se haya cursado oferta formal. Sólo hay dos opciones: o la política deportiva del Madrid está dirigida por el primate Aurelio o los directivos se ríen abiertamente de Mourinho, aunque siempre puede que las dos sean correctas.