Cuando éramos futbolistas
Se confirma: para el Milán el balón es un artificio maléfico, un ingenio mefistofélico que se desliza, gira rápido y puede hacer daño. Si hubiese fútbol en la otra vida, o mejor dicho, si hubiese otra vida y en ella además hubiese fútbol, seguramente jugaría el Milán, el mismo Milán, con Pirlo y Nesta y un tal Ronaldinho que un día, hace ya tiempo, ganó unas cuantas cosas. Su libro de cabecera se titula Cuando éramos futbolistas. Se rumorea que lo está escribiendo y que estas Navidades decorará las estanterías de los orgullosos tifosi. Viendo al Milán de esta noche creo que he llegado a experimentar lo que debe suponer ser aficionado al fútbol en Italia, en concreto ser del Milán y comprobar que tu equipo, si estuviera jugando la Copa Intergaláctica en Alfa Centauri, lo haría del mismo modo que lo hace contra el Udinese, contra el Verona o contra el Madrid. Lo mismo da, porque ni corren, ni combinan, y de la posesión mejor ni hablar.