Por José Ramón López, hace 4 meses y 17 días

Hamilton: El «depredador» de Silverstone

DepredadorAcepto gustoso cualquier calificativo que podáis sugerirme para este GP de Gran Bretaña que ha tenido lugar en la piscina olímpica, pista de patinaje o circuito de velocidad (no lo tengo nada claro) de Silverstone. Si alguien antes de la carrera me hubiera pronosticado que el temerario ganador de la misma Lewis Hamilton, iba a sacarle más de un minuto al segundo y tercer clasificados (Heidfeld y Barrichello), doblando además con endemoniado ritmo de principio a fin de carrera al resto de la competencia, le hubiera tildado como mínimo de loco iluminario. Si además hubiera osado añadir que el hasta hoy líder en solitario Felipe Massa, acabaría en última posición a más de dos vueltas del ganador y con cinco trompos a sus espaldas, le hubiera recomendado dejar el alcohol y el pegamento por el bien de su salud mental.

Visionada la carrera, seré yo quien me dé una vuelta por los bares y droguerías para hacer acopio de brebajes y pegamentos que me ayuden a digerir esta locura. Ha sido uno de los grandes  premios con más trompos de los últimos años y curiosamente sin que haya tenido que intervenir ni una sola vez el coche de seguridad; aunque sinceramente, creo que hubo más de un motivo para ello. ¿Sería porque Hamilton sacaba medio mundo de ventaja a la concurrencia? En cualquier caso, de haber tenido que salir veinte veces, otras veinte que hubiera puesto asfalto de por medio el hoy imparable «producto de marketing». Si la carrera hubiera durado diez vueltas más, se habría doblado a sí mismo.

Comenzaban ayer las clasificaciones como ya viene siendo habitual con grandes sorpresas. Kovalainen con la primera «pole position» de su carrera deportiva, Mark Webber segundo, en la mejor clasificación de la suya y el líder Felipe Massa en una decepcionante novena posición. No hubo «efecto Alonso» esta vez,  clasificado en sexta posición, la misma en la que acabó la carrera. Supongo que quienes hayáis seguido la retransmisión por Telecinco (ya sabéis que a mí me lo ha prohibido el gastroenterólogo), constataríais una enorme euforia en los comentaristas, pues por fin se habrían hecho realidad sus ruegos y profecías meteorológicas: «Lloverá en cinco minutos» o aquéllo de «¡Atención Víctor Seara! ¿Caen ya gotas por donde tú estás?» La en tantas ocasiones deseada agua, para que Fernando Alonso pudiera compensar con su pericia sobre mojado las carencias mecánicas del R-28, creo que fue tormenta de verano donde ha visto aguarse una vez más, la esperanza de conseguir un podio. Lo que demuestra que con una buena barca, es más fácil hacerse pasar por buen marinero.

Está claro que la gloria, aunque tarde en llegar, está mucho más cerca del que la busca que del que espera que pase a su lado por casualidad. Lo que ha hecho hoy Lewis Hamilton ha sido un sangriento abordaje a la nave de la épica, pasando a cuchillo a toda su tripulación. Un baño de sangre enemiga, de multitudes enfervorizadas y de gloria imperial. Morenos papás, rubias mamás, risueños hermanitos, ternuras adoptivas, banderas al viento y patriotismo desbordante. Hoy se lo perdono todo. El variopinto séquito de hijos del sensacionalismo que le acompaña, hasta me parecían hoy simpáticos. Ha pasado por encima de la sensatez deportiva, despreciando el riesgo hasta límites que para su equipo han tenido que ser angustiosos. El premio, a la altura de lo arriesgado. La gloria. ¿Qué estaríamos diciendo si esto lo hubiera hecho nuestro Fernando Alonso?

En otro orden de cosas terrenales, destacar de esta carrera loca, el sensacional tercer puesto conseguido por Rubens Barrichello, que no pisaba el podio desde 2006 y la fulgurante recuperación de Nick Heidfeld que con su segundo puesto en carrera, le moja la oreja por primera vez en lo que va de temporada a su compañero de equipo Robert Kubica. Jarno Trulli mantiene su excelente nivel de competitividad y triple empate  (Hamilton, Massa, Räikkönen) por el título de campeón. Este año, dos carreras en mojado y dos victorias de Hamilton ¿Quién será el especialista en lluvia? Por otro lado, en Renault se vive un auténtico babel de estrategias. Se pide cemento y te traen arena; sale el sol y sacan los paraguas; se pone a llover y se calzan las chanclas. Y a todo ésto, Fernando Alonso en su ya habitual línea de declaraciones surrealistas pos-carrera. Según él, se sigue divirtiendo de lo lindo; a este paso, conseguirá que también nosotros nos hartemos de reír.

Por Ignacio Ampudia, hace 4 meses y 24 días

La coronación de Viena

Casillas Levanta La EurocopaUna vez recuperada la consciencia y la verticalidad, se impone el periodo de un análisis que, por razones obvias, no fue posible hacer ayer por la noche cuando España levantaba su segunda Eurocopa en el Ernst Happel de Viena y ponía fin a una buena ristra de maleficios que perseguían a la selección nacional desde hacía ya bastantes décadas. Los más mayores estaban emocionados, cómo no, pero nos miraban con cierta condescendencia. Al fin y al cabo, la gran mayoría de ellos vieron el mítico gol de Marcelino ante la URSS en 1964 en la final disputada en el Bernabéu. Para mí ese gol pertenece a otra época, a algo con lo que me resulta imposible sentirme identificado. El siguiente jalón en el camino fue la final de París de 1984 con aquel cruel gol de Platini que se cóló por debajo del cuerpo de Arconada, uno de los mejores metas que ha habido en este país. Apenas contaba con algo de conciencia cuando eso ocurría, de modo que para mí España nunca había ganado nada.

El grupo que ha conformado Aragonés venía oliendo a éxito desde hace más de año y medio cuando después de la vergonzante actuación en Irlanda el seleccionador decidió dar un golpe de timón definitivo y sacar del vestuario de la roja a aquellos elementos que molestaban, entre ellos el capitán del Madrid y sus lugartenientes. Ya no había lugar para el pesimismo y el matonismo del veterano. Luis apostó por dar los galones a la generación que ya había ganado todo en las categorías inferiores, la generación que empezó a salir fuera de España para triunfar en clubes extranjeros, la generación que no entiende de complejos y obvia las pesadas herencias históricas que otros tantos no han podido enterrar. Estos chicos se lo creen y juegan como un equipo cargado de razones para hacerlo pero sin caer en la soberbia ni el desprecio al rival. Saben que su propuesta es frágil y sutil si se compara con la de selecciones de mayor enjundia histórica. Sin embargo también saben que cuando las cosas se hacen bien, con su propuesta España es un equipo con pocas posibilidades de perder.

La velocidad de crucero se alcanzó cuando por fin se pasó de los cuartos de final. Superar la frontera fue determinante y mucho más tras una dramática pelea a navajas con Italia. Aquel 22 de junio, día de san Paulino, Fábregas simbolizaba que España había matado al padre. Y desde ese momento fueron imparables. La semifinal ante Rusia fue un paseo, con una segunda parte memorable que certificó que Alemania debía estar más que asustada, algo que confirmó Metzleder cuando recurrió a los complejos de España como último subterfugio del que se siente prematuramente finado.La final contra los alemanes era la última prueba de fuego para el estilo que ha cautivado al mundo futbolístico. No hay nada mejor que jugar contra la siderurgia para comprobar la viabilidad de la artesanía. Durante el primer cuarto de hora, Alemania fue un verdadero rodillo que se adueñó del balón y buscó con insistencia la portería española. Sabían que el primer golpe podía ser determinante. No consiguieron nada y bajaron el ritmo a medida que España comenzó a jugar. Se volvió a repetir la fórmula: combinación de balones horizontales y verticales, triangulaciones, avance y oportunidades. La jugada del gol resume a la perfección lo que pone este equipo en el terreno de juego: tres toques, verticalidad y definición, a pesar de que Torres necesite cuatro para meter una. El pase que le sirvió Xavi se convertía en su cuarta oportunidad a medida que avanzaba por el césped hacia Lehmann. Por eso Villa es el máximo goleador de la competición, porque él sólo necesita una.

Pudo llegar el segundo y Alemania estuvo contra las cuerdas durante el último cuarto de hora de la segnd parte. El pesadote púgil alemán había encajado primero y no podía seguir el juego de pies del liviano contrincante español. La segunda parte... reconozco que me enfadé en la segunda parte. Me molestó que España renunciase abiertamente a su propuesta para entregarse a las incuestionables virtudes de una contra matadora. Alemania quería el balón, lo necesitaba, debía adelantar sus líneas y España como mejor defiende es bailando alrededor del esférico. Me parecía un tiro en el pie, un modo estúpido de echar por tierra el trabajo de un mes. Pero parece que la suerte está definitivamente de nuestro lado y, donde antes había crueldad de última hora, ahora hay detalles a favor, los detalles que hacen que se ganen o se pierdan este tipo de partidos. Creo recordar que en las entradas correspondientes a los primeros partidos dije que sólo fallábamos en defensa y, si cuidábamos esa faceta, España seguramente podría aspirar al título. España ha defendido mejor que nadie encajando únicamente tres goles, todos ellos en la fase de grupos. Alemania conoció la eficacia de nuestros zagueros y acabó con un Ballack desesperado porque con 31 años ha sido la típica promesa que lo sigue siendo y ha perdido su cuarta final esta temporada que se suman a las tres anteriores durante su carrera. Atesora números de estrella.

No hubo tiempo para más juego. Rápidamente se descorchó el champán, se pasó a la ginebra y otros a los baños y cánticos ininteligibles mientras el gran Casillas se abrazaba con el Rey, Platini se tragaba un buen sapo, Palop homenajeaba a un gran Arconada con una reproduccion de la camiseta que lució el cancerbero vasco en la final del 84 y Senna se anudaba una bufanda del Villarreal a la cintura. Segundos después el capitán español alzaba la Copa de Europa de Naciones hacia el cielo austriaco y escribía la primera página de la historia de lo que con absoluta certeza es y será una gran generación de futbolistas españoles, la generación que ha demostrado a todos sus contemporáneos que España ha salido de la oscuridad para entrar en la realeza del fútbol continental. Sudáfrica 2010 dará la oportunidad de corroborar que también podemos estar entre los mejores del planeta. Servidor espera estar allí (o mejor dicho aquí) para contarlo y festejarlo tal y como se hizo ayer porque amigo José Ramón, has de saber que los historiadores siempre escriben la Historia el día después de que acontezca, mucho más si el campo de batalla está lleno de música, «refrescos» y baños de todos los que han visto con sus propios ojos que por fin podemos creer en los nuestros. Confío en vuestro perdón.

Por Ignacio Ampudia, hace 4 meses y 25 días

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡CAMPEONES!!!!!!!!!!!!!!!!!

CasillasME VOY A COLÓN.

ES LO MÁS SENSATO QUE PUEDO ESCRIBIR EN ESTE MOMENTO.

!!!!!!!!!!!!!!CAMPEONES!!!!!!!!!!!!!!!!. 

Ampudia. 

PD: Javi, ¡¡¡¡¡¡va por ti!!!!!.   

Por José Bidea, hace 4 meses y 27 días

España jugará la final de la Eurocopa

Seleccion EspanolaSuperada la fobia de medio país a los cuartos de final, la selección parecía más liviana y relajada. El ambiente de euforia contenida, pendiente de un gol que la ayudase a salir al campo, se palpaba desde la eliminación de Italia, y hoy no desaparecía cuando la bola rodaba sobre el césped del Ernst Happel Stadion. Los jugadores de Aragonés se medían a la renacida Rusia de Hiddink que había derrotado a Holanda en un partido para enmarcar. La pregunta que atemorizaba a los españoles una vez superado el escollo italiano tenía nombre propio: Arshavin, el hombre de quien se habla ya como posible refuerzo del Barcelona la próxima temporada.

La primera parte presentaba el once titular que Luis ha defendido durante todo el campeonato. Enfrente Hiddink tampoco variaba la alineación esperada: Los Rusos salían a jugar a fútbol. Y así lo hicieron durante la primera parte del partido, plantando cara a España, defendiendo contundentemente las acometidas de Torres y Villa y saliendo con un espeso Arshavin y un Pavlyuchenko al más puro estilo Luca Toni.

Sin embargo la primera mitad de juego no ofreció goles. Tendríamos que esperar a la segunda parte para disfrutar del gol de Xabi a pase de Iniesta y que sorprendía a propios y extraños. España podía alcanzar la final y la noticia, pese a todo el marketing del mundo, no dejaba de parecer surrealista. ¿Dónde estaba el penalti injusto que nos tenían que pitar? ¿Por qué el árbitro no expulsaba a Puyol? ¿Dónde estaba el azar? Nosotros estábamos posicionados donde siempre, preparados y dispuestos a recibir el habitual puntapié en el culo que nos apeara de la competición.

Pero, lejos de correr peligro España jugaba al fútbol, tan bien que podía caer el segundo, que parecía inevitable que cayera. El hombre que materializaría ese imperativo era Fábregas sirviendo a Dani Guiza para batir a Akinfeev. Dos a cero y los rusos que jugaban como si España estuviese ya en la final. Diez minutos después, y con España bailando a la selección de Hiddink, Silva, de nuevo a pase del jugador del Arsenal,  hacía el tres a cero. El partido ya estaba sentenciado y España sería la otra finalista.

España ha dejado hoy buenas sensaciones sobre el césped. La segunda parte ha pasado por encima de la selección Rusa gracias, en parte, a la lesión de Villa, que ha provocadola salida de Cesc y el cambio del dibujo inicial con dos puntas que se  habrían a las bandas, a uno con un solo delantero. Alemania espera al combinado nacional en la final de una Eurocopa que nos ha dejado un buen sabor de boca gracias a una selección en la que muchos creían siempre, pero les defraudaba cada dos años. Hoy España ha cumplido con su afición, con el futbol y con la historia. El domingo, Alemania será el último de los escollos que tendrá que solventar este joven grupo de futbolistas para alcanzar la gloria que tantas veces les ha sido esquiva.

Por mi parte, me gustaría despedirme de esta Eurocopa, pese a que aún queda por disputar la final, pues confío será mi compañero Ignacio quien escriba sobre ella, si España gana, y si no, un servidor, tendrá que cavar la tumba que alberge las ilusiones de mucha gente. Así que como no resulta este un cometido agradable, prefiero hacerme a la idea de que me voy de vacaciones.

Por Ignacio Ampudia, hace 4 meses y 29 días

No hubo «milagro turco»

Lahm Marca El TerceroControlar los impulsos es un imperativo en todas las facetas de la vida, una obligación que tenemos que cumplir cada uno de nosotros para que la convivencia no sea un infierno. Por supuesto, esta norma también es extensible al fútbol y, cómo no, también lo es para Rustu que ha protagonizado la cantada de las semifinales. En cierto modo sería razonable que esta noche Cech se sintiese algo más reconfortado tras su error en el blocaje que aprovechó Nihat y que supuso la perdición de la República Checa. También sería razonable pensar que un único error pueda determinar el destino de una selección, pero así es. Turquía ha jugado sin presión, sin achicarse por la dimensión alemana y de no ser por ese detalle quizá estaríamos hablando de un desenlace bien diferente.

Para Löw, seleccionador alemán, el principal enemigo de los suyos era la autocomplacencia, el convencimiento de que los turcos no presentaban amenaza alguna. En todos los medios, mentideros y casas de apuestas se daba por segura la victoria alemana, más si se atendía a la peculiar conyuntura con la que los turcos afrontaban el duelo. Durante los últimos días se había especulado con la posibilidad de que Terim, el histriónico entrenador turco, alinease en el lateral derecho al tercer portero debido a la plaga de lesiones que asolaba a sus jugadores. Evidentemente tal circunstancia no se ha dado pero su solo pronunciamiento colocó a los turcos como las víctimas simpáticas frente a los alemanes abusones.

Sin complejos ni ataduras jugaron los turcos durante toda la primera parte. Tardaron cinco minutos en hacerse con el control del balón y moverlo a su antojo mientras los alemanes observaban de cerca el juego turco sin intervenir. No era cuestión de estropear la belleza del juego. La defensa alemana es una ganga. Metzelder y Mertesacker tiemblan ante cualquier combinación que se produzca cerca de su zona y Lahm, el pequeño lateral que deslumbró en el Mundial de 2006, se ha olvidado de defender. Por eso no fue casual que la tromba ofensiva de los turcos llegase por su banda. Acumulaban ocasiones hasta que en el 21' llegaba el gol de Boral tras enganchar un rebote dentro del área y colar el balón por debajo de las piernas de un Lehmann que cada día se parece más a Kahn. Pero Alemania sigue siendo uno de los colosos y, sin muestra aparente de nada parecido a lo que se ha ido a jugar este mes a Austria y Suiza, empataba en el 25' por obra y gracia de Schweinsteiger culminando un contraataque de manual. Con el 1-1 el dominio de los turcos se intensificó pero sin rendimiento alguno.

En la reanudación se hizo palpable el desgaste de Turquía que fue dominada durante los primeros treinta minutos, aunque el gol alemán llegaba en el 80'. Klose conectaba un cabezazo fácil en el punto de penalti a centro de Lahm. Aunque el mérito del tanto no se puede achacar a los alemanes sino a la pésima intervención de Rustu que, extralimitándose, trataba de despejar un balón que ya controlaba uno de sus centrales. Con 2-1 a favor de los alemanes todo parecía sentenciado pero Turquía, la selección de las remontadas, aún tenía un as en la manga que enseñaba en el 86' empantando el encuentro tras otra lamentable actuación de Lehmann. 2-2 a tres minutos del final. Turquía había sepultado en sus remontadas épicas a Croacia y República Checa pero no sabían con quién se estaban jugando la final. Si se habla de «coña», los alemanes son los reyes. Por eso la sacaron a relucir en el 90' cuando Lahm fusilaba a Rustu dentro del área y convertía a Alemania en el primer finalista de la Eurocopa 2008. Esperemos que el domingo España acabe con tanta racanería. Si ya lo hicimos contra Italia... aunque todavía resta Rusia.

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