Por José Bidea, hace 4 años y 8 meses

El Barcelona «regaló» la Liga

Rafael MarquezNo dice tonterías Rafa Márquez. Parece que la herida abierta el año pasado en Barcelona no termina de cerrar. La pregunta y la respuesta son obvias en el Camp Nou y no tanto en el ambiente que rodea al Real Madrid. ¿regaló la Liga el Fútbol Club Barcelona o la ganó el Real Madrid?.

Todo depende de a quien se le pregunte claro. Es obvio que el Barcelona fue mejor equipo la campaña pasada, y se dejó comer la tostada por un Madrid ramplón y soso, que tuvo partidos en los que parecía un equipo que se jugaba el descenso. Sin embargo sumo los puntos necesarios para proclamarse campeón. Si se le pregunta a algún aficionado del Madrid, a poco subjetivo que sea, no reconocerá la afirmación realizada por el mexicano.

El problema reside en el concepto que la gente alberga. Ser campeón es un honor, y como tal debe ganarse a lo largo de toda la temporada. He utilizado la palabra «ganarse», no «merecerse». Antes de hacer afirmaciones de este tipo, debemos saber de que hablamos. La liga, los goles o los tres puntos que se disputan en cada partido, no se merecen, se ganan y punto. Así es el fútbol y ahí reside su magia y parte de su interés.

Nadie dice que el Barcelona no fuese mejor equipo el año pasado, desde mi punto de vista hubo varios equipos mejores que el campeón de la liga, sin embargo, el campeón lo seleccionan los números, y frente a eso sólo podemos pasar página, agachar la cabeza y seguir trabajando para corregir nuestros errores. La ventaja con la que parte Márquez es que, la tarea de corregir errores, en su caso, no le llevará mucho tiempo. Es un gran jugador, de los mejores que he visto en su posición, que se dedique a jugar y no a pensar en el pasado ya que allí, como decía el poeta «sólo queda el dolor».

Por José Bidea, hace 4 años y 8 meses

Francia-Italia

Italia Ganadora MundialSe repite, otra vez, la final del pasado Mundial de fútbol en Alemania. Ese bonito partido que tantas anécdotas nos dejó a todos. La historia, la más reciente, sirve en el fútbol para hacer amigos o enemigos. Por ejemplo, tras la cantidad de puntos que el Athletic de Bilbao ha dejado escapar en las dos últimas temporadas de San Mamés, cuando viene algún equipo a jugar salta al campo con otra actitud. Como si estuviese visitando la sucursal de una generosa ONG, y esas sensaciones gustan.

En el caso que nos ocupa, no el de mi pobre equipo de fútbol, sino el del actual campeón y subcampeón del mundo, las cosas son diferentes. Se juegan, además del prestigio, su pase a la Eurocopa de 2008 y, eso, son palabras mayores.

Durante las semanas previas al partido, contendientes de ambos bandos han «calentado el partido». No me parece mal, siempre que no perjudique al juego.

En cuanto a nosotros, a la selección española, no nos importa mucho el resultado ya que, si conseguimos pasar en la repesca, poco nos importaría encontrarnos con uno que con otro. Nunca se nos dieron muy bien los grandes. Tal vez nos falte madurez, quizás sea sólo sentido común (y por lo tanto podamos respirar tranquilos), sin embargo, sea como fuere, nuestra presencia en el próximo Europeo se encuentra en la «cuerda floja» y debería preocuparnos que, al final, dependa nuestro pase de un partido frente a Italia, Francia o Inglaterra.

Alegrémonos, el fútbol Europeo cada vez esta más compensado. ¿Sobreviviremos adaptándonos a la nueva situación, o dejaremos de ser una selección que «aspira a todo»?. El tiempo, y sólo él, nos lo dirá.

Por José Bidea, hace 4 años y 8 meses

Juan Román Riquelme, ¿jugador de...?

Juan Roman RiquelmeCuriosa la situación de Juan Román Riquelme en el Villareal. El que fuera uno de los baluartes del equipo cuando este atemorizaba en Europa a los grandes del fútbol internacional, llegando a semifinales de la Copa de Europa, es hoy un jugador descartado que no cuenta para el entrenador.

Nadie sabe exactamente porque Manuel Pellegrini decidió dejar de alinearlo, pero el hecho es que ocurrió así. Los cracks no suelen aceptar las decisiones que suelen excluirlos, excepto algunos casos extraños, por lo que no sorprende que la situación del jugador argentino en Villareal sea, por lo menos, tensa.

Pese a lo comprensible que pueden ser las reivindicaciones de un jugador que ha demostrado ya ser un artista haciendo lo que hace, que ha ayudado a crecer a un equipo modesto y contribuido a que se codee con los grandes de Europa, la actitud de Riquelme no ayuda al fútbol.

Este deporte es un deporte de equipo, por mucho que insista la televisión y la prensa en erigir a unos cuantos privilegiados al status de estrellas mundiales, a los que todos debemos respetar, adorar y admirar. Y más importante, jugado por personas.

Fue Zinedine Zidane quien, en la final de la Copa del Mundo, en el último partido de su carrera, adorado por la prensa, respetado por todos, querido por muchos, se olvidó de todos y, propinando un cabezazo a Materazzi, gritó a la cara de millones de personas sin siquiera abrir la boca: «Soy una persona, no lo que vosotros creéis». Fatídica noche aquella para muchos en la que el hombre venció al mito, pero el mensaje de Zidane debiera llegarnos a todos. Quienes juegan son como nosotros, cobran un dineral vale, pero siguen siendo personas de carne y hueso, con sentimientos, con algunas ideas y por supuesto con sus caprichos.

Algunas de estas personas comprenderán que un equipo es algo complejo, que depende de muchas otras personas y que responde al proyecto de una persona en particular: el mister. Si no comprendemos algo tan básico no tenemos derecho a exigir nuestro lugar en un terreno de fútbol. La falta de humildad de Riquelme no es sana, ni ayuda al conjunto del que forma parte.

A fin de cuentas, quién no ha tenido problemas en el trabajo.

Por José Bidea, hace 4 años y 8 meses

La lista de Luis Aragonés

Luis AragonesLlega la lista de Luis Aragonés y, claro, la gente empieza a hablar, y bueno, ya puestos, pues voy a subirme al carro, pese a que no sea de mi gusto. Cuando un seleccionador escoge, normalmente nadie esta conforme, a excepción de quienes van convocados, y no siempre. Hay tantas selecciones como aficionados de un país, y a veces más porque opinan también los de fuera, lo cual complica enormemente la cosa. Esta norma es universal, sea el país que sea, pero aquí tendemos a sacar las cosas de quicio. Los que están enamorados de Raúl critican que no vaya el 7 blanco a la selección, lo tachan de injusticia y sacrilegio y puede que tengan razón, sin embargo no creo que esa cuestión deba marearse mucho más. Por otro lado, considero, y siempre hablo desde mi humilde posición de pobre semi-analfabeto, que puestos a discutir decisiones de Aragonés, quien no es precisamente santo de devoción de nadie, discutamos con la cabeza y dejemos el corazón para cuando estemos a solas con la gente a la que queremos.

Critiquen lo que quieran, pero mayor delito me parece no llevar a Guti a la selección que a Raúl. José María Gutiérrez, «Guti» para los amigos y los forofos a este deporte, ha sido, es y será un jugador muy infravalorado en nuestra liga. En la última década no ha habido un centrocampista zurdo español con esa visión de juego y esa capacidad para abrir balones a las carreras de todo aquel que se vea con fuerzas de correr la banda.

Guti esta ahí. Nadie confía en él excepto él mismo. Sale al campo y hace lo que tiene que hacer. De acuerdo en que parece un maniqui como Fran Yeste o David Beckham, pero es uno de los mejores jugadores con los que cuenta el Madrid y es una lástima que ningún seleccionador confiase en él.

Lo que quiero decir es que tenemos grandes centrocampistas: Xabi, Iniesta, Cesc, Baraja, pero el tipo de fútbol de estos jugadores es muy similar. Guti, tal vez diese otro punto de vista y aportase un poco de experiencia al centro del campo de una selección que, de seguir como hasta ahora, no ganará nunca nada.

Por poner un doloroso ejemplo. El pasado Mundial caímos frente a la experimentada selección francesa. ¿Por qué? Lógicamente porque fueron mejores que nosotros y, como solía sentenciar mi antiguo entrenador para hacernos callar cuando discutíamos: «porque marcaron más goles». Pero, si colocásemos un Guti en aquel partido en el que el centro del campo reunía a tantos jugadores, un tipo capaz de poner balones a las bandas, a la espalda de la defensa rival, nuestras posibilidades hubiesen sido, no más, sino diferentes.

Por supuesto es muy fácil criticar cuando ya ha pasado todo y se aprecian las cosas desde la lejanía, pero las críticas a la selección deberían ser algo más que meras reivindicaciones sobre el símbolo que representa Raúl y algo más constructivas con el fin de aprender de nuestros errores para, con el tiempo, poder aspirar a algo más que a cuartos de final. Creo que en España nos gusta demasiado hablar, pues bien, ya que lo hacemos sin querer, tratemos de aportar cosas un poco novedosas cuando abramos la boca.

Por José Bidea, hace 4 años y 8 meses

Frases célebres de los grandes del fútbol

Diego Armando MaradonaGracias a Dios (aunque el diablo también ha tenido su parte) la historia del fútbol nos ha dejado grandes momentos inmortalizados por ciertos personajes que, más adelante, me propongo recuperar.

Y es que, al igual que existen tantas o más versiones de una historia como personajes han presenciado ese hecho, las percepciones de cada persona son totalmente diferentes, al igual que su modo de expresarlas. No negaremos que algunas de estas formas de «ver el fútbol» son y serán una parte importante de este deporte.

Así por ejemplo, ¿quién puede olvidar al gran George Best?. Mujeriego, alcohólico, y de vez en cuando futbolista. Entre sus frases más legendarias destaca alguna como: «Nunca salía por la mañana con la intención de emborracharme. Sólo sucedía». O, como íbamos a olvidar, su sentencia sobre el atractivo David Beckham: «No tiene zurda, no sabe cabecear, no sabe ganar un balón y no hace goles. Aparte de todo eso, está bien». Pero sin lugar a dudas, si por algo le recordaremos (además de por sus goles y su carrera), fue por la conocida objetividad con la que lanzó esta frase al aire: «Gasté un montón de dinero en autos, bebida y mujeres. El resto, simplemente lo despilfarré».

Desde otra perspectiva distinta hablaba otro genio de este juego. Johan Cruyff poseía una visión de este deporte inalcanzable e incomprensible para la época en que nos ha tocado en suerte vivir: «Si el rival tiene dos delanteros buenísimos, uno de sobresaliente y otro de notable, lo normal sería emparejar a nuestro mejor marcador con el sobresaliente y mi defensa notable con el delantero notable. Pues no. Nosotros no lo hacemos así. El bueno nuestro marca al menos bueno de ellos. Un problema menos». Cruyff inventó la defensa sobre el hombre al afirmar que: · «Si el equipo contrario tiene un jugador inteligente que se desmarca muy bien, siempre optamos por la solución más sencilla: que no le marque nadie. Si no le marca nadie, no se desmarcará» .

Pero, como podríamos citar a los grandes del fútbol sin incluir a Diego Armando Maradona. El «pelusa», como se le conocía cuando llevada un balón entre los pies y no un bombo en la barriga, realizó afirmaciones de muy alta categoría, como «llegar al área y no poder patear al arco es como bailar con tu hermana». Otra muy curiosa al respecto, tuvo lugar en una de las múltiples ocasiones en las que vivió internado en un centro de rehabilitación: «En la clínica hay uno que se cree Napoleón, otro San Martín, y a mí no me creen que soy Maradona».

Este deporte, como cualquier otro, nos ha dejado grandes momentos y nunca esta de más recordar a los hombres que, con ingenio o sin él, hicieron que estos llegasen hasta nosotros como los periodistas nos hacen llegar las noticias: desde su punto de vista particular. La diferencia es que unos intentan engañarnos y otros no. ¿Adivinan?

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