Por José Bidea, hace 4 años y 3 meses

San Mames no debería pitar a Llorente

Fernando LlorenteAsí como han existido, no hace muchos años, periódicos que se jactaban de no publicar ni una sola fotografía entre sus páginas, o empresas de no contratar a una sola mujer, encontrando en el tiempo y en los estragos de este a un enemigo incansable e imparable, han tenido que tragarse sus propias palabras. Es indiscutible, viendo la velocidad a la que avanzan hoy día las cosas gracias a las nuevas tecnologías, que es imprescindible desde hace varios años, para particulares o multinacionales, desarrollar una nueva capacidad para adaptarse a las nuevas circunstancias continuamente cambiantes e, incluso, adelantarse a las mismas.

En este marco de constante cambio y evolución resulta difícil encajar la filosofía del Athletic de Bilbao. Esa política que tenemos de fichar «sólo vascos», aunque luego hagamos la vista gorda con riojanos, burgaleses, o incluso en una ocasión vascofranceses, supone una clara desventaja con respecto al modelo que impera en el mundo del fútbol.

Ahora bien. En un mundo que mueve tanto dinero, capaz de hacer que la gente se desplace, en el cual las leyes cada vez establecen menos fronteras para ayudar a su expansión, el caso rojiblanco, en el cual él mismo establece sus barreras, es una particularidad dentro de la vorágine en la cual nos encontramos. Y las particularidades tienden a desaparecer, en la teoría y, por desgracia, en la práctica.

Así el modelo establecido hace más de cien años en el equipo de fútbol de Bilbao corre peligro, a las dos últimas temporadas nos remitimos, o al juego desplegado en esta hasta el momento. La falta de perspectiva de algunos directivos rojiblancos han provocado, en parte, la grave situación del equipo. La venta de Del Horno, la marcha de un gran entrenador como lo fue, y lo esta siendo, Valverde, la salida de Ezquerro, todo ello para sanear cuentas, puede entenderse desde el punto de vista de un empresario, pero nunca desde el del aficionado.

Por si fueran poco los errores cometidos en el pasado por la gente que manda, la afición de San Mames, en ocasiones no actúa con cabeza. En concreto en el caso de Fernando Llorente a quien, el pasado partido amistoso con el Milán fue objeto de pitidos por parte de la grada. Ya lleva unas temporadas en el primer equipo y el joven jugador no termina de despuntar. «Es bueno» se oye entre las gradas de la Catedral, «pero le faltan ganas».

Y ciertamente Fernando Llorente pasea por el campo con la cabeza gacha, dando la impresión de tratarse de un joven preocupado y atormentado por males de amores en vez de un delantero. Falla frente al portero, pierde balones por falta de concentración y no aprovecha su altura por su ausencia de agresividad. Todos, o casi todos coincidimos en que se trata de un problema de actitud, de ambición cada vez que salta al terreno de juego, y por eso algunos le pitan.

Pero el Athletic, en estos momentos tan difíciles de su historia necesita, más que nunca, el apoyo indiscutible e incondicional de su afición. No critico al respetable que visita con miedo y esperanza la Catedral cada domingo, ya ha demostrado estar a la altura de las circunstancias, o por encima de las mismas, en muchas ocasiones. Sin embargo antes de tomar una decisión como la de pitar a Fernando Llorente piensen en el futuro y en la escasez de recursos a la que nos hemos sometido nosotros mismos.

Por Javier García, hace 4 años y 3 meses

Räikkönen gana el mundial de pilotos de Fórmula 1

Kimi RaikkonenContra casi todo pronóstico el piloto finlandés Kimi Räikkönen se ha proclamado campeón del mundial de pilotos en el Gran Premio de Brasil, último de la temporada. La «carrera del siglo», como se había bautizado aquí en España, se presentaba a priori como un duelo entre Hamilton y Alonso, pero ha terminado decidiendo el título a favor del que hasta hoy era el tercer piloto en la clasificación. Tal como se había desarrollado el mundial, especialmente en las últimas carreras, uno podía esperar cualquier cosa de este Gran Premio. Y cualquier cosa sucedió.

He de decir que para mí el mundial se iba a decidir en Brasil entre Räikkönen y Hamilton. En condiciones de seco el doblete de Ferrari parecía casi asegurado, lo que dejaba sin opciones a Alonso; así que sólo quedaba por ver si Hamilton quedaría por encima del sexto puesto, lo que le valdría para convertirse en el único piloto en proclamarse campeón en su primer año en la Fórmula 1, además del más joven. Y teniendo en cuenta la regularidad del corredor británico el quinto puesto se antojaba más que accesible. El 1-2 de Ferrari se hizo realidad, con una carrera dominada de principio a fin por los bólidos rojos; sin embargo Hamilton sólo pudo terminar séptimo, diciendo adiós a un título que parecía tener en la mano apenas unas semanas atrás.

A pesar del protagonismo de Alonso y Hamilton este año, tanto dentro como fuera de los circuitos, Kimi Räikkönen se merece sin duda el mundial. Que nadie olvide que el finlandés ha conseguido el mayor número de victorias de la temporada, seis, mientras que el español y el inglés se han subido a lo más alto del podio sólo en cuatro ocasiones. Räikkönen es un piloto frío, calculador, implacable ante el crono y, por qué no decirlo, tremendamente aburrido para el espectador: arriesga lo necesario, a lo largo del año nos deja en la retina pocos adelantamientos de mérito y para colmo apenas transmite nada en sus declaraciones y celebraciones. Pero es un gran piloto al que sus interminables problemas mecánicos le han privado del título en años anteriores. Nada que objetar.

Lewis Hamilton se presentaba en Interlagos como líder del mundial, con puntos de ventaja suficientes como para sólo preocuparse de no tener salidas de pista o problemas mecánicos. Y tuvo ambos. Aún a riesgo de simplificar, Hamilton ha dicho adiós al mundial en las dos últimas carreras, China y Brasil, exactamente por el mismo problema: el exceso de ambición. En China acabó destrozando los neumáticos en una lucha sin sentido con Räikkönen, que en aquel momento no era rival para el título. En Brasil sus intentos de evitar un adelantamiento de Alonso, que aún colocándose tercero carecía de opciones, le hicieron perder el control del coche y salirse del trazado del circuito. Muy probablemente esa salida de pista provocó los problemas hidráulicos que más tarde le harían casi detener el coche y colocarse temporalmente en la posición 18. Posteriormente, en una meritoria remontada, acabaría en la séptima posición, muy buena dadas las circunstancias pero insuficiente para sus aspiraciones.

Por mucho que nos pese a los españoles Fernando Alonso ha sido poco más que un convidado de piedra en esta última carrera del año. Una vez que los dos Ferrari se colocaron en las primeras posiciones, sus posibilidades de alcanzar el título prácticamente desaparecieron. Con Massa primero y Räikkönen segundo su tercer puesto era aún suficiente para hacerle campéon, lo que le valió para liderar la clasificación final virtual durante gran parte de la carrera. Pero era evidente que el intercambio de posiciones entre los pilotos del equipo de Il Cavallino Rampante se iba producir tarde o temprano.

La estrategia de Ferrari solventó la papeleta como sólo ellos saben hacerlo. Prohibidas desde hace años las órdenes de equipo, el adelantamiento debía producirse en boxes para no levantar sospechas. En la primera parada en el pit stop una diferencia en el tiempo de repostaje de los pilotos rojos hubiera sido demasiado evidente. En la segunda esa diferencia hubiera sido imposible, ya que los dos coches necesitarían el mismo carburante para acabar la carrera. Así que la segunda parada de Massa se produjo unas pocas vueltas antes que las de Räikkönen, haciendo que el brasileño se encontrara tráfico en su reentrada a carrera. Con Massa frenado, unas rapidas vueltas de Kimi le permitieron salir de su segundo repostaje como lider de la carrera. Por supuesto esto significa que Massa repostó al menos en una de las dos ocasiones con combustible de sobra; que alguien lo demuestre. Y es que Ferrari tiene algo de experiencia en estas situaciones, que se lo pregunten a Barrichello y Schumacher.

Mucho se hablará sobre esta temporada, la más disputada, la más abierta y la más polémica de las últimas décadas. Por supuesto la prensa española y la inglesa seguirán con su cruzada de demonizar pilotos, dirigentes, escuderías y hasta países si es necesario. Los medios patrios acusan a Ron Dennis de no apostar por Alonso como número uno de McLaren, cuando esos mismos medios abogarían por la igualdad de trato si el español fuera el piloto inexperto, escudándose sin duda en la deportividad. Que dentro de la escudería británica se haya producido en realidad esa igualdad entre pilotos es otro tema, y desde fuera es casi imposible juzgarlo. Lo único evidente es que Alonso se ha visto perjudicado en ocasiones por el entorno dentro del equipo, el mismo entorno que la prensa se ha encargado de enturbiar.

Los medios españoles también se han encargado de declarar a Hamilton persona non grata, generando un clima de odio hacia un deportista como pocas veces se había visto antes. Un deportista cuyos únicos pecados son la inexperiencia y el exceso de ambición, dos errores que sin duda el tiempo se encargará de corregir. Y cuando eso ocurra veremos al verdadero Hamilton: un gran piloto que junto al polaco Robert Kubika está llamado a ser el gran rival a batir por el que aún hoy es el corredor con más talento de la Fórmula 1: Fernando Alonso.

Por Ignacio Ampudia, hace 4 años y 3 meses

Los Springboks tumban a Inglaterra en la final del mundial de rugby

Percy Montgomery SudafricaHay deportes y deportes. En España todo lo que trascienda el fútbol, la fórmula 1, el tenis y últimamente el baloncesto no atrae la atención de las masas, aunque quizá el error sea medir la supuesta popularidad de un deporte por las audiencias televisivas que pueda registrar. En todo caso el rugby es uno de esos deportes que no cuaja en España, a pesar del florecimiento de equipos universitarios y de la afluencia de público a los pubs irlandeses de Madrid. Sin embargo la selección española no parece estar a la altura de los grandes del mundo. Para esta edición de la Copa del Mundo (también conocida como la Copa Webb Ellis, homenaje a William Webb Ellis, considerado el inventor del rugby en su versión contemporánea) España ni siquera se clasificó. Fue eliminada por Macedonia, una reconocidísima potencia mundial. Así que sólo nos quedaba asistir ayer a la final entre Inglaterra y Sudáfrica, reconociendo que en este deporte no hay nada que hacer. Por ahora.

En la ignorancia, lo mejor es apostar sobre seguro. Por eso todos los que apenas hemos tenido contacto con el rugby decidimos apostar por la victoria de Inglaterra. Quizá por aquello de que ellos fueron los inventores, probablemente por la fascinación de la metrópoli sobre la colonia y porque nadie podía pensar que Sudáfrica pudiese ganar. Sin embargo la ignorancia es muy atrevida. Suráfrica ha ganado dos copas de mundo. Ha participado tan solo en cuatro. Definitivamente dejé de pensar en todo lo que creía acerca del rugby. Mientras las pintas de negra sobrevolaban mi cabeza, escuchaba que Inglaterra es al rugby lo que Italia al fútbol. Creo que no hay mejor simil para definir lo que se vio, aunque la diferencia es que los ingleses no ganan de forma increíble en los últimos minutos.

Inglaterra no ofrecía nada. Absolutamente nada. Simplemente pateos en busca de alguna oportunidad para Wilkinson. Suráfrica trataba de avanzar con las manos y fue un detalle que se agradeció. El público entendido se emocionaba cuando algún jugador era placado por tres adversarios, caían al suelo, cuatro más se abalanzaban y no se veía la pelota. Constante imprecisiones (al menos lo parecían), aunque poco más tarde descubrí que las fueras de banda formaban parte de la táctica. Al final de la primera parte, la ventaja de los sudafricanos era ajustada: 3-9. Todos los puntos se habían convertido a balón parado. Ni un mísero ensayo, lo que muestra la intensidad y competencia del duelo entre los dos finalistas y la racanería de Inglaterra. 

La segunda parte comenzó con un monólogo de Inglaterra. Ataque y más ataque muy bien reprimido por Sudáfrica, que sólo cometió un fallo cuando Tait rompió la defensa y cedió a Cueto que llegó hasta la línea de ensayo y apoyó. Sin embargo, y a diferencia del fútbol, el partido se detuvo porque el punto no había parecido legal. El árbitro, por medio de su micrófono, consultaba al árbitro principal, un tipo encerrado solo en una urna de cristal con una tele, un ordenador y unos cascos. Todos en el pub pensaban que siendo Inglaterra y la final de un mundial lo más normal es que lo diesen por válido. Pero no fue así. La mitad del pie izquierdo de Cueto estaba fuera del campo antes de apoyar la pelota. Sin duda, ese fue el punto de inflexión del partido. A partir de ese momento Sudáfrica demostró que también sabe defender al no conceder apenas pateos a Inglaterra, o lo que es lo mismo, a Wilkinson, que perdió su duelo particular con Montgomery y falló dos intentos de drops. El empuje de Inglaterra fue estéril y perdió la final. Con los rostros amoratados y el de alguno ensangrentado, los sudafricanos celebraban la victoria y es posible que ni sintieran el efecto de los golpes. Los ingleses, además de sentirlo, habían perdido el mundial, aunque pueden seguir presumiendo de haber sido hasta ahora la única selección europea en ganarlo. Mientras el grabador esculpía el nombre de Sudáfrica en la copa se percibía que, una vez más, había ganado el rugby.        

Por José Bidea, hace 4 años y 3 meses

Pirès hace olvidar a Riquelme

Robert PiresAl finalizar el partido que enfrentó ayer al Barcelona y al Villareal, Frank Rijkaard fue contundente: «Ha sido demasiado fácil para ellos». Ayer el Villareal jugó al fútbol de una forma muy elegante. Pases al primer toque entre Pirès y Senna, pareja que va a dar que hablar en esta Liga si siguen tocando así, con dos extremos activos, Cani y Cazorla, dispuestos a correr la banda, buscar el pase, el regate o el centro al área, un amplio repertorio de posibilidades que ejecutan a sabiendas de qué conviene al conjunto. Guille Franco, todo el partido activo y peleón que, pese a no volver loca a la defensa del Barca, les hizo correr y ofreció un magistral pase para que Cazorla marcara el primer tanto del partido.

Además del elegante fútbol que nos regaló el equipo de Pellegrini, el Villareal demostró orden en todas sus líneas. Una buena noticia para cualquier equipo que recibe al Barcelona. Pero si algo hicieron bien ayer los Marcos Senna, Cazorla y compañía fue adelantarse a los tres minutos de partido y forzar un penalti para colocarse con dos goles de ventaja.

A partir de ahí el Barcelona lo intentó todo, recortó distancias el joven Bojan a pase de Messi, y cuando peor lo pasaba el Villareal apareció de nuevo Pirès para ser objeto de otro penalti y colocar otra vez dos goles de distancia en el marcador.

Rijkaard decidió jugársela. Cambio a Oleguer, que parecía estar jugando de medio estorbo escorado, y sacó a la joven promesa Dos Santos. Sin embargo perdía un defensa. Las contras del Villareal podrían hacer acabar lo que parecía un partido de iguales con suerte dispar en tragedia Griega.

La anarquía terminó apoderándose del Barcelona con la lesión de Deco y su sustitución por Gudjohsen. Suerte tuvo el equipo del señor Laporta de no salir goleado del Madrigal. El Villareal, comandado por un soberbio Robert Pirès, apunto estuvo de clavarle alguno más al despistado Valdés. Messi, poseído por alguna especie de ansiedad, intentaba regatear todo lo que le salía la paso, Dos Santos anduvo torpe, a Henry ni se le vio. Incluso Xabi e Iniesta no encontraban espacios, huelga decir que demasiado le gusta al Barcelona entrar por el medio.

Destacar la actuación del ex del Arsenal que en la noche de ayer la ganó la partido al otro pupilo de Wegner y también francés, Thierry Henry. El centrocampista volvio loca a la zaga culé con desmarques, pases y controles que desconcertaron al equipo rival, apuntar que los dos penaltis fueron cometidos sobre su persona. Y es que desde su recuperación la pasada campaña de una grave lesión, el francés, ya mayorcito según algunos, está ofreciendo al Villareal un punto de referencia que podría hacer olvidar a Riquelme.

Por José Bidea, hace 4 años y 3 meses

Robinho y Ronaldinho se van de fiesta

Robinho Y RonaldinhoMuchas son las historias y versiones que han salido y quedan por salir de la fiesta de Robinho y Ronaldinho tras el partido con Brasil frente a Ecuador. Además de la famosa fiesta de los dos jugadores brasileños, quienes juegan en equipos que son rivales directos en la Liga, esta la polémica con las selecciones. Ninguno de los dos, ni Baptista, llegaron a tiempo al entrenamiento del equipo para preparar el partido de esta jornada de Liga. El que si lo hizo fue Dani Alves que, pese a la cara de malo de película que le ponen siempre en la televisión y en los periódicos, ha resultado ser más formal que sus compatriotas.

Dejando de lado el pequeño detalle, insignificante, de la fiesta, otra polémica más compleja nos va a salpicar en los próximos días casi de seguro. Ya venía avisando Joan Laporta, presidente del FC. Barcelona, las selecciones deben pagar algo a los clubes por sus jugadores. Por si fuera poco, y para dejar constancia de hasta donde piensa llevar el asunto, aconsejó a sus internacionales que «se dosificasen» en los partidos con sus selecciones. No hay que decir que la no inclusión de los tres internacionales en sus respectivos equipos para el partido de Liga de este fin de semana, el cabreo de Schuster y lo calentito de la polémica antes de todo esto va a traer de cabeza a los aficionados durante una buena temporada.

Entre la polémica entre selecciones y equipos, las fiestas de los jugadores hasta altas horas de la madrugada en las que solicitan 40 condones (vaya usted a saber para qué), la tensión con Luis Aragones y el homenaje a Raúl, les recomiendo que saquen los paraguas. Van a llover pedradas en las altas esferas. Y mientras tanto, recemos para que siga la Liga de una puñetera vez que el fútbol cada vez tiene menos que ver con el balón y el cesped.

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