Por Ignacio Ampudia, hace 4 años y 2 meses

Duelo de púgiles en Werderstadion

Rosenberg Marca El PrimeroHacía mucho tiempo que no se veía un partido de fútbol tan atractivo y emocionante como el de esta noche en el Werserstadion de Bremen. Quizá el aficionado madridista no comparta esta visión porque a fin de cuentas los colores pesan y duelen pero para cualquier espectador el espectáculo ha sido más que brillante. Es de agradecer que aún queden equipos como el Werder Bremen, una escuadra que no especula, que ataca más que defiende, que combina, que no rifa el balón y que, por supuesto, mantiene la posesión con brillantez y sentido. Jugaron así en el Bernabéu y lo han hecho ante su público. Y han ganado. 

Siguiendo un guión que comienza a ser recurrente en los partidos de este nuevo Madrid, antes de cumplirse los cinco primeros minutos, los de Schuster ya habían encajado un gol. Rosenberg remataba en semifallo un balón que se paseó por el área madridista sin que ninguno de sus centrales pudiese despejar. Otra vez Ramos hizo de espectador y de Metzelder no hubo noticia. El duelo era vibrante. De ida y vuelta, sin protagonismo del medio campo. Gago desplazaba hacia los costados y el ataque estaba servido. La banda derecha del Madrid no funcionó porque Ramos ha hecho uno de los peores partidos que se le recuerdan desde que llegó a Chamartín.

Por la izquierda Robinho volvía a demostrar que, hoy por hoy, es el activo más efectivo del ataque madridista. Empataba el encuentro en el 13' con un precioso remate ajustado al palo izquierdo de Vander y los ánimos se templaban. El Werder bajó la intensidad de sus ataques y el Madrid comenzó a dominar el medio campo. Pero no materializó ninguna de sus oportunidades y en el 39', en una contra de manual dirigida por el misil Rosenberg demostró que ni Gago es un velocista ni Metzelder tiene enjundia como defensa. Tras una carrera de cincuenta metros, el delantero colgó y Sanogo remató de volea poniendo el 2-1 en el marcador y cara de circunstancias en los madridistas.

El segundo tiempo comenzó como el primero: embestidas terroríficas del Werder que se materializaron en el 3-1 en otro desajuste defensivo, esta vez por la banda de Marcelo. Absurda salida de Casillas y la sensación de tener que escalar una montaña. Schuster movió el banquillo cuando necesitaba mantener la posesión del balón y quitó a un más que correcto Gago por un más que deficiente Higuaín que parecía jugar con chanclas de playa. El Madrid no le perdió la cara al encuentro, pero ya parecía estar más entregado a la épica que al juego. Robinho seguía siendo lo más destacado por la izquierda. Con tanto empuje llegó el 3-2 firmado de manera sublime por van Nistelrooy. Schuster decidió otro cambio: Robinho por Robben, lo que significó la desaparición de la banda más peligrosa del Madrid. Sin embargo la sensación de que cualquier cosa podía ocurrir seguía manteniendo con vida al Madrid. También al Bremen, que no se arrugó y siguió con su planteamiento netamente ofensivo en busca de la victoria. No consiguió el KO pero si una bella victoria a los puntos que deja el grupo C sin decidir. Habrá que ganar al Lazio.  

Por Ignacio Ampudia, hace 4 años y 2 meses

¿Ha tocado fondo el Barça?.

Barca Campeon EuropaParece que en Barcelona se ha acabado el idilio entre la grada y el equipo, aunque lo que probablemente haya pasado es que el fútbol ha abandonado el Camp Nou. El Barça ya no es aquel equipo que deslumbró a todo el mundo en la temporada 2005-2006 cuando ganó la Liga con una superioridad aplastante y se coronó campeón de Europa en París en una final épica ante el Arsenal de Henry. Aquél era un equipo sólido, con una propuesta futbolística atractiva, reconocible e innegociable: el Barça jugaba igual en Stanford Bridge y en El Sardinero desplegando un juego de toque rápido y extremadamente estético. Era el momento de Ronaldinho (el mismo que Florentino Pérez pretendió dejar un año en el PSG mientras hacía caja con Beckham), el de Eto'o, el de Deco y el de Xavi. Entonces, ¿qué es lo que ha cambiado en el Barça?.

Tras una primera vuelta titubeante en la temporada 2003-2004, año del debut de Rijkaard, el Barça demostraba a todos que había regresado. La directiva mantuvo la calma y confió en la apuesta del holandés a pesar de no obtener los resultados esperados. La segunda vuelta fue sencillamente impecable y el equipo acabó en puestos de Champions. Ronaldinho devolvió la fe al siempre desconfiado y pesimista aficionado culé. Con su sonrisa se cambió la filosofía de un club que se ahogaba en la incompetencia de sus dirigentes y en las dos décadas de Núñez. El Barça recuperó el espíritu del Dream Team que levantó la primera Copa de Europa para el club el mismo año que la Orejuda se convertía en Champions League. El cesped del Camp Nou volvía a sentir el fútbol total de la escuela holandesa con un brasileño como estandarte, curioso paralelismo con Romario.

Mientras el Barça se alzaba y se hacía respetar en todo el mundo, el Real Madrid tocaba fondo demostrando que la política de los llamados «galácticos» tenía fecha de caducidad. El Barça enamoraba y el Madrid aburría. Se cumplía la teoría de los ciclos. Sin embargo a los de Rijkaard les faltaba madurez. Ver un partido era un verdadero goce, pero tanta vehemencia debía pasar factura. El Barça cayó ante el Chelsea en un partido bronco y se esfumó el sueño de la Champions. Por contra, ganaron la Liga y presentaron su candidatura al trono europeo para la siguiente temporada.

París certificó que el fútbol era del Barça, aunque su propuesta ya no fuese tan bisoña como la de años anteriores. El equipo había madurado, aprendido a matar los partidos y a revolucionarlos cuando el momento lo exigía y además una nueva estrella llamada Messi pasaba a engrosar las convocatorias del primer equipo. Y no sólo eso, sino que aún duele el 0-3 que Ronaldinho y compañía endosaron al Madrid en el Bernabéu.

Pero la temporada pasada todo pareció cambiar. Los problemas en el vestuario se hicieron públicos por cortesía deEto'o y todo el mudo supo que la perfecta y reluciente máquina barcelonista empezaba a hacer aguas. Egos, publicidad, indolencia, y absentismo laboral en lo extradeportivo; agotamiento del modelo en lo puramente deportivo. Ya todos los equipos saben jugar contra el Barça. El certificado de la crisis llegó desde Madrid: Capello hacía campeón de Liga a Raúl y los suyos con más corazón que fútbol, todo un ejemplo que contraponer al del Barça. Y hasta la fecha siguen los culés esperando que pase algo. Sin embargo todo parece indicar que el problema del Barça no es tan trágico, o lo que es lo mismo, se cree que si Ronaldinho no está en condiciones el Barça no puede aspirar a nada. Es evidente que no es cierto. Marchan terceros en la Liga a dos puntos del líder y practicamente clasificados para octavos de final de la Champions. Además hay muy buenas noticias: Eto'o ya se entrena con normalidad, Deco llegará, Iniesta y Xavi forman un dúo exquisito y una nueva estrella asoma la cabeza: Bojan. A rey muerto, rey puesto. 

Por Ignacio Ampudia, hace 4 años y 2 meses

España estará entre los 16 mejores de Europa

Sergio Ramos VolteretaDesayunaba esta mañana leyendo los vaticinios de John Carlin acerca de la proyección en el futuro de la Liga española en comparación con la Premier. Según él, España corre el riesgo de ver cómo su competición nacional queda relegada a un segundo o tercer plano en el panorama internacional. El fútbol inglés ha experimentado una mutación considerable en pocos años: cada vez hay más jugadores extranjeros, incluso equipos como el Arsenal apenas cuentan con un par de ingleses en la primera plantilla, los entrenadores comienzan a ser importados y ya ocho clubes de primera están en manos de inversores extranjeros con resultados dispares. A pesar de que los sueldos sean similares en Inglaterra y en España, los jugadores prefieren jugar en suelo inglés por aquello de los ingresos extrordinarios que no se relacionan directamente con su trabajo, o lo que es lo mismo, publicidad, galas, presentaciones de colecciones de moda y demás eventos erótico-festivos.

Si el fútbol en España va a entrar en decadencia y va a dejar de interesar al mundo es de esperar que la prensa deportiva opere en sentido contrario con la única intención de amarrar su sustento. Me parece algo doloroso (e incluso paradójico al escribir en un espacio dedicado al deporte) la cantidad de tinta que se derrama para hablar, discutir, analizar, comentar o diseccionar el fútbol una vez que los partidos han concluido y los focos de los estadios se han apagado. No existen certezas en el discurso deportivo. Todo es tan efímero como el mundo en el que nos movemos, en pocos minutos estás gobernando el mundo o en las alcantarillas. Ayer, mientras veía a España, pensaba en todas estas cosas porque primero, no hay nada mejor que un partido de la selección para no atender al fútbol y segundo, encarna el paradigma perfecto.

Hace poco más de un año Aragonés era el demonio y Raúl su lacayo. España no estaba capacitada para ganar ni a Belice (en caso de que tenga selección) y no había ni rastro de nada parecido al fútbol. La selección estaba mayor, no se encontraba a sí misma, no había bandas ni medios, la defensa era un desastre e incluso parecía que la tan temida desmembración de la nación estaba afectando al combinado. Un oceáno de tinta para definir qué es lo que ocurría y cuáles eran las medidas adecuadas para evitar el bochorno de no estar en la Eurocopa. Aragones no volvió a llamar a Raúl y creo que, desde el 23-F, nada había conmovido más el ánimo de los españoles. Incluso aquellos que odian el fútbol  acabaron por entrar en la rueda de opiniones. Se había producido el cisma.

Sin el que debía tirar del carro se apostó por el juego de bandas que evidentemente fracasó. Parece que encargar algo a Reyes o a Joaquín no es un buen negocio. Luego se dice que Guti es la eterna promesa. Otro revuelo. Sin bandas, ¿dónde vamos?. Resulta que tenemos centrocampistas de sobra, quizá los mejores del mundo en su puesto, así que por qué no ajustar el planteamiento del equipo a estas virtudes. Se hizo, la selección empezó a funcionar, a ganar partidos y a desplegar un juego interesante. Mientras, el espíritu de Raúl sigue sobrevolando cada concentración. Si ya nadie cuenta con él, lo mejor es que nadie hable de él. Que lo haga la prensa parece lógico porque a fin de cuentas no van a reconocer que se equivocaron crucificando a este equipo, pero que lo hagan los jugadores parece más una inmolación que otra cosa. Por mí el asunto de Raúl queda enterrado.

Entre unas cosas y otras ayer España pasó por encima de Suecia en un muy buen partido en el que los suecos demostraron que no son nadie en esto del fútbol y que la banda derecha de España apenas se utiliza a pesar de tener al nuevo Maldini como lateral. Iniesta es la mejor noticia para España. Creo que ya lo dije y lo diré siempre, aunque es cierto que pegado a la banda pierde consistencia pero mientras Aragonés siga poniendo a Albelda en el pivote, el manchego, si juega, lo hará allí. Preocupa lo de Fábregas, tan colosal en los gunners y tan ínfimo en la selección y lo de Villa, en un pésimo momento de forma. Finalmente la clasificación se consiguió jugando aceptablemente y eso ha desatado una suerte de euforia contenida en los medios españoles. Parece que no se quiere repetir el error del favoritismo de las anteriores fases finales que se me vienen a la memoria. Las cosas no parecen negras. Ahora son blancas, tal y como es propio en el mundo dicotómico y maniqueo del fútbol.    

Por José Bidea, hace 4 años y 2 meses

Se vende equipo de fútbol

Dmitry PitermanY es que esta de moda entre los más ricos, esas personas que nunca nos cruzamos por la calle cuando paseamos al perro, o con las que nunca coincidimos en la panadería, comprar equipos de fútbol. Ellos disfrutan, el equipo obtiene garantías de ingresos extras, que suelen traducirse en mejoras de plantilla, infraestructuras más sólidas, creación de puestos de trabajo cuya existencia se desconocía, o entrenadores serios, disciplinados y mandones, excepto en el caso de Dmitry Piterman. Este medio ucraniano, medio estadounidense, no terminó de cuajar como lo hizo Abramovich en el Chelsea. Quizás su afán por entrenar al equipo tuviera algo que ver en todo ello. Y eso que lo intentó en dos ocasiones. ¿Cuanto dinero tendrá este hombre?

Sin embargo, y pese a que la primera intempestiva extranjera en el fútbol español tuvo menos éxito que el fichaje de Anelka, la tendencia es, en muchas ocasiones, una fuerza irreversible. Un grupo empresarial chino ha puesto sus ojos en la Real Sociedad, equipo recientemente descendido a segunda división, perdón, quería decir Liga BBVA, y que no parece estar por la labor de ascender en el año próximo. La distancia del equipo txuri urdin con los puestos que otorgan el ascenso es equidistante con la que le queda a Piterman para arruinarse, de ahí que muchos sectores del club no vean con malos ojos el interés de los chinos.

Por otro lado, Augusto Cesar Lendoiro, que no guarda ninguna relación con el emperador César Augusto, excepto tal vez el título de noble, ha reconocido el interés de algún grupo empresarial por hacerse con el Deportivo de La Coruña.

Alguien tan anticuado como yo no es capaz de reconocer si esa fuerza implacable que establece a los clubes bajo el dominio de un señor, generalmente rico, o por lo menos «forrado», es una sana actividad. A mi me recuerda demasiado a la época feudal. ¿Se imaginan a Lopera o Lendoiro exigiendo su derecho de pernada? Los socios cada vez pintan menos en los equipos de sus ciudades. Lopera, por ejemplo, lleva al frente del Betis desde 1992, «cortando el bacalao» a su antojo. Señor Lopera, no se moleste porque el público que llena el estadio ornamentado con su propio nombre, que hace falta ser narcisista, le pita y le pide que se vaya. Si es que tienen que estar aburridos de usted. ¡Ah! Y por cierto, nadie vive del pasado.

El fútbol es hoy día un negocio. Tal vez surgiese como deporte en un momento concreto de la historia para responder a unas necesidades específicas, pero hoy día es un negocio navegado por hombres que saben mucho de dinero, que confían sus proyectos a otros hombres que saben mucho de deporte, con el único fin de que el pueblo llano tenga algo con lo que gastar su dinero, perder su tiempo y entonar sus cuerdas vocales, con la esperanza oculta de que, algún día, quizás, alguien nos haga caso.

Por José Bidea, hace 4 años y 2 meses

Italia no levanta cabeza

Di CanioSe las prometía felices el Calcio esta temporada. Tras la pasada campaña sin la Juventus en la serie A, y con el Milán centrado en Europa debido a que comenzó la competición con menos puntos que el resto, ambos hechos debidos al escándalo de los árbitros que asoló la población futbolística durante el Mundial de Alemania, las cosas parecía que empezaban a normalizarse.

Muchos fueron los beneficios obtenidos por otros equipos europeos de aquel escándalo, Zambrotta, Thuram o Cannavaro lo atestiguan así. No obstante la sanción se preveía mayor de lo que fue finalmente. Se especulaba con el descenso directo de más equipos, con sanciones millonarias y castigos ejemplares, cuando finalmente sólo un equipo fue directo a la segunda categoría.

Cuando el problema parecía resuelto, este fin de semana, la muerte accidental de un aficionado de la Lazio ha desatado la guerra en el país. Al margen de los resultados, varíos partidos han tenido que ser postergados a tiempos más tranquilos para poder jugarse. Los vándalos no descansan y suelen estar impulsados por la ira del momento, mejor esperar a que se calmen, habrá pensado algún lumbreras.

Un grave problema tiene la patria de Rómulo y Remo cuando cada vez parece más difícil controlar las consecuencias de algo tan inocente como un partido de fútbol. El país de la pasta y la «cosa nostra» ha dado al mundo demasiadas sospechas acerca de la integridad que rodea a este deporte. La corrupción es un mal inevitable, ya que somos humanos y entre nosotros siempre hay corruptos, pero la historia de Italia debiera darnos que pensar. Una parte de esa sociedad, tan bien caracterizada en las películas de mafiosos, se encuentra en todos los escalafones de la pirámide social, tal vez debiera ser hora de hacer un esfuerzo por desterrarla antes de que sea demasiado tarde.

La violencia no desaparecerá nunca pero podríamos procurar pegarnos, o matarnos, o matar a otro, o agredir, por cosas más importantes que el fútbol, si las hay claro, no pretendía herir sensibilidades.

En cuanto a nosotros, que tampoco podemos sacar pecho, no estamos a salvo. Qué levante la mano quien, cuando ve a Mijatovic, recuerda al compañero de Toni el Gordo de los Simpsons.

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