Por José Bidea, hace 2 meses y 5 días

La Lista «del Luis»

Luis AragonesTras meses de presiones, titulares, declaraciones y debates, ya conocemos la lista que Luis Aragonés ha confeccionado para que la selección nacional sea eliminada en cuartos de final de la Eurocopa que se celebra este verano en Austria y Suiza, presumiblemente por otro combinado europeo.

Todo lo oído, leído y escuchado se convierte automáticamente en papel mojado, pues lo único que le queda a la afición ahora es rezar, confiar y hacer piña en torno a un equipo que siempre levanta tantas pasiones como luego las derriba sin miramientos, y regresa a casa con el rabo entre las patas y la cabeza gacha.

Pero hasta que el torneo, y su particular pretemporada, se ponga en marcha aun tenemos de qué hablar. Raúl y Bojan son las ausencias más significativas, junto a Guti, desde mi punto de vista, pero simplemente porque no entiendo cómo el seleccionador decide llevar tanto centrocampista de corte similar y no opta por llevarse «otro tipo de jugador», sólo por si las moscas.

Lo que si me parece criticable es que se convoquen jugadores para un torneo como este que aun no han debutado con la selección. Hasta cinco de los seleccionados nunca han vestido la roja. Ya nos demostró Francia el pasado Mundial de Alemania, a nosotros y a medio mundo, que «la experiencia es un grado», y que este tópico no esta ahí por nada. Pero a los de sangre latina nos cuesta un poco más que al resto comprender lo que el empirismo tiene que enseñarnos, y ya hemos perdido demasiadas lecciones, pese a haber estado presentes en clase mientras las impartían.

Quizás Raúl podría aportar más que el joven Bojan, o Guti podría rendir mejor que De La Red. No niego el derecho de estos jugadores al premio alcanzado, pero si se participa es para ganar, y quizás no se hayan escogido los mejores medios para obtener el fin en cuestión, pero habría que preguntar a Maquiavelo.

No obstante supongo que existen tantas hipotéticas listas de convocados como aficionados, incluso más, algunos tenemos dos: La oficial, y la que sacamos a relucir cuando llevamos un par de copas encima. Esperemos que Aragonés no la redactase junto a un buen Whisky con hielo.

El objetivo es pasar de cuartos de final. Ya veo a media España teatralizando la celebración del tercer puesto en honor a Dionisio, cual Atlético de Madrid volviendo a la Champions, para asombro del resto de Europa. Aunque bien mirado todavía nos queda Rodolfo Chikilicuatre. Este año se va a poner aun más de moda ese otro tópico clasista que reza: «África, comienza en los Pirineos». Y peor sería si, con nuestros actos, viniésemos a confirmarlo.

Por José Bidea, hace 2 meses y 11 días

Sin fútbol y sin goles

Fran YestePese a la inexistencia de barómetros gracias a los cuales podríamos medir el odio que el equipo visitante provoca en el público local, podemos, guardando cierta correspondencia con la realidad, situar al Racing dentro de los corazones de los bilbaínos que visitan cada dos semanas San Mamés. Si el Barcelona es percibido como un digno rival al que batir, y el Real Madrid es el paradigma del odio al contrario, el Racing de Santander se ubica justamente detrás del campeón de Liga.

Si a esta «curiosidad» añadimos la eliminación copera de los vascos a manos cántabras, podemos hacernos una idea del ambiente que respiraba hoy la Catedral ante la posibilidad de complicarle a los de Marcelino su entrada en la UEFA.

Pese al tedio que reinó durante todo el encuentro, los primeros cuarenta y cinco minutos fueron para los de Caparrós, quienes encontraron en Susaeta su mejor baza por la banda derecha desquiciando a la defensa cántabra. Sin embargo la falta de acierto y las imprecisiones en el último pase dejaron el marcador a cero hasta el descanso. Por su parte el Racing apenas logró inquietar la portería de Armando y pareció centrarse en provocar a un poco espabilado Velasco Carballo, quien mostró hasta seis cartulinas al equipo Cántabro, sin haber resultado el encuentro violento en ningún momento.

Medio partido aburrido que hacía presagiar otra mitad de lo mismo. Mucha pelea, mucha brega en el centro del campo y unas defensas que se imponían una y otra vez a los atacantes. Al menos Velasco Carballo lograba animar a la parroquia con sus decisiones arbitrales que perjudicaron al equipo local, al visitante, y al espectáculo en sí mismo. Una actuación la suya en el día de hoy digna de mención, con destacadas epopeyas personales, cómo la de mostrar tarjeta amarilla a dos jugadores del Racing de camino a los vestuarios por ir a hablarle mientras el destacado juez de la contienda se dirigía al túnel del que no debieron permitirle la salida desde el inicio.

La segunda parte, si cabe, fue peor que la primera. Tan sólo una ocasión clara en otros cuarenta y cinco soporíferos minutos. La de Jorge López rematando en el área una dejada de Duscher de cabeza por encima de la portería de Armando. El resto pelea, balones al área, faltas centradas desde el medio campo, córners y más lucha.

Al final del partido con tablas en el marcador, y cómo ya sucediese durante el descanso, Velasco Carballo se llevaba la mano al bolsillo para amonestar a los jugadores que se dirigiesen a su persona. En esta ocasión mostrando la tarjeta roja a un asombrado Fran Yeste que se perderá el último partido en Sevilla.

Por su parte los de Marcelino vuelven a sacar algo positivo de la Catedral que ya debe empezar a sospechar que el odiado equipo cántabro ya no es un rival tan fácil de batir como lo fue antaño, cuando a los leones se les temía tanto como se les respetaba jugando en casa. La realidad, por muy evidente que sea, cuesta digerirla.

Una victoria en la última jornada aseguraría la presencia de Munitis, Colsa y compañía en Europa la temporada que viene. El partido en el Sardinero. El rival, un Osasuna que se juega el descenso y que no quiere despedir la competición con lágrimas. Veremos qué ocurre.

Por José Ramón López, hace 2 meses y 12 días

«Calzone» de Ferrari, con «Ham»ilton de relleno

Ferrariland 152El Gran Premio de Turquía ha sido una emocionante guerra de estrategias de principio a fin. En la lucha por la victoria, la arriesgada apuesta de Lewis Hamilton por una estrategia a tres paradas, ha estado a punto de dar al traste con la esperada superioridad de los Ferrari. Bien se hubiera podido sumar a esa lucha su compañero de equipo Heikki Kovalainen, pero un toque con el alerón delantero de Kimi Räikkönen en la primera curva, se tradujo en un pinchazo de su neumático trasero derecho, enviándole prematuramente a boxes y arruinando desde el principio toda su carrera. Posteriormente y a pesar de rodar en el ritmo de los de cabeza, no logró pasar del duodécimo puesto.

Inteligente la obligada apuesta de Lewis Hamilton. Aun a sabiendas de que la mejor estrategia en Estambul es la de ir a dos paradas, se prefirió perder tiempo con un tercer y cortísimo «stint», para sacar el mayor provecho posible a sus neumáticos duros. La mayor parte de la carrera la hizo con estos compuestos, mucho más efectivos y seguros para él en este circuito, limitando así el obligado uso de los blandos a tan sólo 13 últimas vueltas. Últimas vueltas en las que sufrió el acoso de Kimi Räikkönen, a quien el británico no obstante, supo mantener a raya hasta el final. Por delante, brillante victoria, la tercera consecutiva, de Felipe Massa en el circuito de Istambul Park, que según sus palabras, acabará por nacionalizarse turco.

La carrera partía con el brasileño-otomano en la «pole position» seguido de Kovalainen, Hamilton y Räikkönnen. Fernando Alonso en un meritorio séptimo lugar y los BMW con problemas a lo largo de todo el fin de semana, por primera vez en lo que va de temporada fuera de las dos primeras líneas de la parrilla. Una salida complicada para Räikkönen y Kovalainen y desastrosa para Fisichella y Nakajima, nos situaban tras la primera curva, con Felipe Massa en cabeza, seguido de Lewis Hamilton, Robert Kubica y Fernando Alonso. Estos dos, el polaco y el asturiano, tras haber superado en la salida a Kimi Räikkönen. Pronto el finlandés volvió a dar buena cuenta del Renault de Fernando, arrancándole en su adelantamiento, la publicidad de la mutua madrileña. Por detrás, Kovalainen fue el gran animador de carrera, con múltiples y variados intentos de adelantamiento.

Otro momento estelar nos lo deparaba un magistral adelantamiento de Lewis Hamilton a FelipeMassa que le situaba como líder provisional de la carrera, si bien el brasileño supo mantener la calma y sangre fría, a sabiendas de que Lewis, con mucha menos carga de combustible y diferente estrategia, aun debería de pagar un tercer peaje. El resto, en la línea de pasados grandes premios. Excelente Mark Webber, continuando con lo que sin duda será su mejor temporada como piloto. Como «Heartbreaker» sigue siendo el Nº 1, aunque seguido muy de cerca por Jenson Button y Nico Rosberg. Todo parece indicar que McLaren vuelve a situarse como el segundo en discordia, que Fernando y Renault, hoy sextos, comienzan a disputarle los puestos a BMW y que Ferrari continúa dominando con cierta comodidad.

Después de ésta carrera, el mundial sigue encabezado por Kimi Räikkönen con 35 puntos, mientras que Massa es segundo con 28, empatado a puntos con Lewis Hamilton. Robert Kubica es cuarto con 24 puntos, y Fernando Alonso octavo con nueve puntos. La próxima cita del campeonato mundial de Fórmula 1 es el Gran Premio de Mónaco dentro de quince días. Es de esperar que para esas fechas, Renault pueda contar con nuevas evoluciones que sigan acercando a Fernando a la cabeza. Difícil empresa, pues mucho me temo que gran parte de las carencias de Renault habría que buscarlas en el motor y «teóricamente», hasta el año 2012 el núcleo del motor es área prohibida. Digo «teóricamente», pues se sospecha que de los muchos caminos que conducen a Roma, alguno pudiera «desviarse» por Maranello. A buen entendedor...

Por Ignacio Ampudia, hace 2 meses y 15 días

Baño en leche de burra

Robben Y BojanAdemás de las marcas, patrocinadores, cracks, regates, sistemas y fiestas, el fútbol es un estado de ánimo, y la evidencia se ha comprobado esta noche en el Bernabéu. A veces las fechas juegan con las casualidades y qué mejor escenario para celebrar el título madridista que un Barcelona comatoso en Chamartín. Parecía que todo se resumiría al manido pasillo y poco más. Se esperaba un Madrid tan resacoso como desmotivado y un Barça enchufado que se jugaba la segunda plaza que concede el pase directo a la Champions, un Barça que se reivindicaría en la mejor platea posible. Pero este Barça está cerrado por derribo. Ya ni siquiera puede considerarse un equipo de fútbol. Si acaso el humo del excelente fuego que animó el juego en todo el mundo hace ya un par de años.

Una vez concluido el pasillo, con un señorial Rijkaard dando la cara, dio comienzo el clásico y, transcurridos los diez primeros minutos, se evidenciaron las intenciones de cada uno. Con Eto'o y Deco fuera tras una supuesta amnesia acerca de sus tarjetas, el Barça alineó a Messi y Bojan junto al espectro de Henry para tratar de aguar la fiesta madridista. Pero posiblemente el problema de los blaugranas ya ha sobrepasado la dimensión estrictamente futbolística. No es cuestión de alinear a uno u a otro, es una cuestión de actitud, una cuestión anímica. Y no hay peor medicina para un deprimido que compartir un rato con un hiperactivo. El Madrid sabía que si golpeaba primero tendría el partido en el bolsillo. Por eso en el 12' Raúl marcaba el primero tras un imponente zurdazo a la diestra de un nefasto Valdés. 1-0 y la sensación de que sería una gran noche. Con el marcador a favor el Madrid tomó definitivamente las riendas del encuentro. Cada uno de los blancos se cosió el balón a la bota y comenzaron las combinaciones que hacía mucho tiempo no se veían en la Castellana. Una falta sacada por Guti significaba el segundo tanto madridista en el 20'. De nuevo Robben de cabeza. Para aquel entonces el Barça había desaparecido del terreno.

Llegó el descanso entre los primeros olés de la grada y los barcelonistas absolutamente desquiciados, carentes de fórmulas para tratar de meter mano al campeón. Rijkaard quemó otra de las jóvenes naves dando entrada a Giovani por Gudjohnsen tras el tanto de Robben, pero ni con esas. Márquez se quedaba en la caseta y salía un Sylvinho que se retiraría lesioando veinte minutos después dejando su puesto a Edmilson. Nada le salía bien al Barça mientras el vendaval madridista crecía en intensidad. Hasta Diarra que, para qué negarlo, es uno de los más negados, se atrevía a tocar, combinar, abrir el campo y a hacer cambios de orientación. El público empapado seguía disfrutando del castigo que el Madrid estaba infligiendo al eterno rival. La política se impuso en banquillo de Schuster y dio entrada a Higuaín, el héroe de la Liga, por Robben, el otro protagonista. Y cuando la suerte está de lado, nada puede fallar. Por eso, cuatro minutos después de entrar, el Pipa ponía el 3-0 tras una increíble jugada de Diarra, no tanto por la ejecución sino por el protagonista.

En el 72' Robinho entraba por Guti y en el 76' van Nistelrooy por Raúl. El holandés, que regresaba a los terrenos después de su polémica operación, tocó su primer balón al lanzar el riguroso penalti que cometía Puyol en el 77'. Ruud no perdonó y con el 4-0, los olés y el alborozo blanco, la grada no dudó en reclamar una manita, un 5-0 que terminase de hundir a los culés en un pozo muy oscuro. Desde luego que los blancos lo persiguieron y lo tuvieron al alcance en un par de ocasiones pero ya era un partido sin control. Ramos y Marcelo atacaban sin preocuparse por defender y en una de esas llegó el bello gol de Henry en el 87', tanto que no maquillaba el marcador pero que sí cerraba el partido para ambos equipos que ha significado un severo correctivo del Madrid al Barça y que ha expedido el certificado oficial de defunción de los blaugranas que, para colmo de males, se verán obligados a jugar la previa de la Champions a mediados de agosto mientras el Madrid prepara el asalto a la nueva temporada en la que hay una fecha y un lugar marcados en rojo: Roma, mayo 2009, la oportunidad para levantar un nuevo imperio.       

Por Ignacio Ampudia, hace 2 meses y 19 días

¡Campeones!

RaulSe terminó la Liga 2007/2008 con un buen espectáculo en el Reyno de Navarra, uno de esos partidos que esta competición nos debía. Sólo el auge del Villarreal posponía el alirón de los blancos en una Liga que llevaba ganada ya algunas jornadas, una Liga en la que no ha habido, en términos generales, buenas tardes ni buenos partidos. Sin embargo, en el primer match ball que los de Schuster tenían a su disposición, el campeonato ha quedado visto para sentencia. Pamplona no era el lugar idóneo para buscar los tres puntos, uno de esos campos en los que la visita del Madrid es el acontecimiento del año, un sarao cargado de violencia verbal, hostilidad y antimadridismo. Durante la semana todos aventuraban cuál sería el mejor escenario para levantar el título y, entre todas las variables posibles, la que finalmente ha sido se antojaba la más deslucida.

La proverbial incomodidad del Madrid en el feudo rojillo se hizo patente durante toda la primera parte. Con Guti en la grada por lesión, Schuster alineaba lo poco que le quedaba hábil en el banco. Diarra, Gago y Sneijder en la media junto a Robben, Raúl y Saviola en punta. Ni una sola jugada digna de mención en el bando del aspirante al cetro que demostraba muy poco para poder llevarse los tres puntos frente a un equipo que se jugaba la permanencia. En el lado del haber, una brillante y soberbia actuación de Gago, impecable en el corte y eficiente en la salida, multiplicándose en cada rincón del campo, apagando todos los fuegos que se iban anunciando en el césped y seguramente evitando un par de tantos de Osasuna. Sobresaliente el argentino como inficientes todos sus compañeros, en especial los que debían marcar la diferencia en el área rival.   

Entre tanto ambiente de euforia contenida, Medina Cantalejo decidió consumir su cuota de protagonismo cuando colocó el listón de las cartulinas amarillas a la altura del verde. A los treinta segundos de la segunda parte expulsaba a Cannavaro y ponía el título aún más lejos de lo que ya estaba. Pero alguien dijo hace algún tiempo que al fútbol a veces se juega mejor con diez que con once. Y así fue. Con la salida del italiano el Madrid se adueñó del balón y comenzó a jugar en campo de los de Ziganda, a tocar y a buscar una victoria que no llegaba porque el aplastante dominio no se materializaba en oportunidades claras. 

Los minutos se consumían al igual que las opciones de alzar el título, mucho más cuando en el 83' Heinze cometía un penalti de guardería que tiró y marcó Puñal para delirio de los pamplonicas y dolor de los madridistas. El alirón se posponía hasta el miércoles ante el Barça, que tampoco era mala opción. Pero el Madrid hizo gala del estoicismo más capellista y no cejó en el intento. En una falta lateral botada por Higuaín, Robben marcaba el empate en el 87' confirmando que los blancos morirían por una victoria épica. El gran criticado, Higuaín, se convertiría en el hombre Liga una vez más cuando en el 89' empalmaba un remate lleno de fe, de rabia, de fuerza, de reivindicación, un remate que suponía  el segundo gol y significaba una Liga, una nueva Liga. En un final de infarto los de Schuster se sabían campeones después de jugar con diez la mitad del encuentro, con sangre en las manos de Heinze, dolores, golpes y lluvia, una victoria que recupera los valores míticos de Chamartín, aunque del prometido buen juego todavía no haya habido noticia alguna.       

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