Por José Bidea, hace 2 años y 7 meses

Barcelona 0-1 Real Madrid. Conclusiones

Frank RijkaardSin ánimo de contradecir la lectura de mi compañero acerca del clásico que hoy hemos podido disfrutar, creo que el partido en si refleja ciertas circunstancias que deberíamos tener en consideración ya que, hasta cierto punto, nos ayudarán a entender lo que ocurra a partir de ahora en nuestra Liga.

La primera gran conclusión es bastante general pero ineludible: El Madrid se ha encontrado a sí mismo. Si bien no es aquel mítico equipo que conquistaba Europa con Zidane, Figo y demás galácticos, se trata ahora de un conjunto con las ideas muy claras, solvente arriba, seguro y firme en defensa, Pepe hoy ha estado colosal, en donde todos corren, defienden y se sacrifican. El resultado no es espectacular, pero sirve, a un combinado tan bien distribuido como este a llevar siete puntos de ventaja al segundo. Además, tengamos en cuenta que el Madrid aun se está haciendo. El nuevo proyecto de Schuster podría deslumbrar más de aquí a un tiempo y convertir unos resultados buenos en óptimos, vista la línea ascendente que dibuja el equipo en la gráfica metáfora.

En cuanto al Madrid, jugador a jugador, podríamos destacar a Julio Baptista, no tanto por el vistoso zapatazo que ha colocado la bola dentro y el culo de Valdés en el césped, sino también por su labor a lo largo de todo el partido. Con mucha facilidad se ha adueñado el brasileño de la titularidad y, más sorprendente todavía, por méritos propios. Gran labor la de Baptista. También me ha gustado Ramos, pero no más decir que ha estado en su línea.

Destacar también el espíritu de Raúl que, si no nos deleita con grandes jugadas, pone del lado de su equipo ese pequeño esfuerzo de más que muchas veces inclina la balanza ligeramente a favor. Y, yo no sé si esta para ir a la Eurocopa o no, tampoco es asunto mío, pero si he visto hoy que ese gran jugador que todos distinguen en el siete blanco parece condenado por sí mismo a ser un jugador de segundo orden y no al nivel de estrellas como Messi, Ronaldinho, Kaká y demás. Raúl hoy apenas ha tocado bola, pero su labor en el campo ha sido enorme. Sabe muy bien el capitán blanco a que juega su equipo y como ayudarle a hacerlo, tal vez no pueda coger el balón, regatear a Puyol, zafarse de Milito y batir de vaselina a Valdés, pero puede correr detrás de la pelota hasta que, por aburrimiento, se la den. Un trabajo que no suele desempeñar la clase alta, más pendiente de que le llegue el balón.

En cuanto al Barcelona, no sé si se tratará como insinuaba mi compañero del fin de una época o no, pero sí que sobrevuela Camp Barca algo que hace presagiar tormenta. Quizás Rijkaard encuentre la solución y logre encauzar el rumbo olvidado y encontrar la ciudad perdida del Dorado con forma de brasileño sonriente y alegre, pero la falta de imaginación de los culés ha resultado en la tarde de hoy alarmante.

Destacar a Iniesta, el mejor del partido del lado del equipo que preside Laporta. En los últimos minutos de partido, su forma de sacar la pelota para Bojan desde la banda rodeado de tres contrarios ha sido, y es, digna de enmarcar. Pero no sólo eso. Durante el partido se ha podido ver que, esos balones con los que Ronaldinho antes se trasladaba de la banda al interior del área, o hacia la frontal, los ha conducido en esta ocasión el bueno de Andrés Iniesta, tratando de poner magia en un conjunto alicaido.

Partido tenso, partido peleón, en el cual un estilo nuevo que entra saluda a uno viejo que parece salir de escena, cruzando las armas durante el trayecto dispuestos a batirse por prevalecer. Hoy el Madrid ha herido al Barcelona, ya veremos si de muerte o no.

Por Ignacio Ampudia, hace 2 años y 7 meses

El Madrid se doctora en el Camp Nou

Baptista Celebra Gol Camp NouLlegaba el clásico descafeinado en el ambiente. Desde que ya no están ilustres como Gaspart, Núñez, Mendoza o Sanz, el duelo no tiene el mismo encanto durante la semana previa y lo demuestran las polémicas que la prensa trata de inventar para poder vender periódicos. Ahora se habla en el campo. Y de qué manera. El Barça-Real Madrid puede ser el mejor partido de fútbol que se dispute en el mundo y normalmente nunca es uno de esos partidos brillantes donde el juego es excelente y técnico. Suelen ser partidos trabados, llenos de interrupciones, con poco ritmo y pocas ocasiones, pero cargados de tensión y sentimentalismo. Un derrota ante el eterno rival determina el ánimo de un equipo, un club y una afición. No son tres puntos. Normalmente es el honor.

La duda durante la semana era la titularidad de Ronaldinho. Que si no estaba bien, que si no se entrena con intensidad, que si Rijkaard le da un aviso y todas las demás cosas que se han dicho del que en otro tiempo fuera la bandera del Barça. Era evidente que Rijkaard no iba a dejarlo en el banquillo, principalmente por dos motivos: porque todo el mundo hubiera criticado semejante sacrilegio y porque así la derrota tiene un títere al que arrojar los cuchillos. Era la mejor noticia para el Madrid, junto a la alineación de Deco. El Madrid comenzó el partido demostrando que también puede sufrir y presentarse como un equipo menor en Barcelona. Muy bien posicionado en el campo, con las líneas muy juntas y con unos centrales que hacía tiempo que no se veían vistiendo la elástica merengue. La exhibición de Pepe supongo que hará callar a los que dijeron que treinta millones de euros era un precio desmesurado para un tipo al que nadie conocía y que además tenía ese nombre.

La ausencia de Guti era el espejo del asunto Ronaldinho en el Madrid. Schuster apostó por un mediocampo musculoso y poco técnico, tanto, que Diarra era el único jugador al que nadie presionaba cuando tenía el balón. Todo un acierto del Barça: si es Diarra el que tiene que sacarla, no hay problema. Y así fue. El Madrid apostó abiertamente por el contragolpe y se olvidó del manejo en la medular. Transiciones rápidas y esperar a que el gol cayerá. Y cayó. Con cuatro toques Baptista ganó la espalda de Márquez y enganchó un balón a bote pronto ante el cual Valdés sólo pudo mirar y dar con su culo en la lona. 0-1 y la sensación de que el Barça tenía que escalar una montaña.

Con el marcador a favor la salida de Guti se antojaba imposible. El Barça comenzó la segunda parte apretando y buscando mantener su prestigio ante su afición. El Madrid seguía encomendado a su estructura defensiva, a la anticipación de los centrales y a la contra. El papel de Raúl, van Nistelrooy y Robinho en ataque fue irrelevante porque no había nadie en el campo capaz de enviarles balones de calidad, de modo que se imponía la labor defensiva en la que el holandés se mostró muy aplicado. Cuando el partido pedía a Guti en el césped y a Sneijder en el banco, Schuster optó por Gago se supone que con la intención de mantener la posesión, pero el Madrid siguió sin querer manejar el cuero y dejar que un inútil Ronaldinho y un inexistente Eto'o se estrellasen contra el muro una y otra vez.

Hablar de fin de ciclo puede resultar exagerado, pero este Barça no es el Barça que deslumbró a Europa. Sin Messi éste es un equipo sin ningún tipo de profundidad, sin chispa, sin alegría. El Madrid ha asaltado el fortín y ha demostrado, en su segundo test de la temporada, que es un equipo solvente, renovado y con hambre, la peor noticia para el Barça. Ya son siete puntos, que a estas alturas de la temporada no suponen gran cosa, pero más que eso es la victoria, ya sabéis, el honor en el fútbol.                

Por Ignacio Ampudia, hace 2 años y 7 meses

Incendio en Valencia

Juan Bautista SolerLa exclusión de Albelda y Cañizares del equipo ché presenta las típicas características de las medidas desesperadas tan habituales en el mundo del fútbol. Cuando las cosas se hacen mal, normalmente no pasa mucho tiempo hasta que las consecuencias salen a flote y demuestran que no todo el mundo está capacitado para dedicarse a cualquier cosa. El problema presenta numerosos frentes y por una cuestión de orden comenzaré desde la cabeza: Juan Soler o el «gordito del bigote» como infelizmente lo denominan desde El Larguero que como comentó un buen amigo mio es «el nuevo partido nazi». Suscribo totalmente sus palabras, aunque mi intención hoy no es cargar contra la prensa.

No recuerdo dónde escuché hace pocos días que hay presidentes de clubes aquejados del «mal del fan» o lo que es mismo, el aficionado que dirige y que además cree que lo hace bien a pesar de que todo indique lo contrario. No es un virus desconocido en España. Creo que Jesús Gil ha sido el más insigne de todos ellos. «Yo soy del Atleti a muerte». Pues nada, cómprese el club y húndalo en la miseria (a excepción del doblete, pero claro, después de intentarlo durante tanto tiempo alguna vez sale bien, aunque sea accidentalmente). Florentino Pérez casa a la perfección con el modelo, aunque tardó unos años en despuntar. Ganó las elecciones con un golpe de mano fantástico sacando al mercenario Figo del Barça para ponerlo a correr por la banda de Chamartín. Trajo al mejor jugador de la historia del fútbol, Zidane, que escenificó la mayor fantasía florentinesca marcando el bellísmo y decisivo gol  en la final de la Champions de 2002, el año del centenario del club y encima a pierna cambiada. Todo el madridismo se humedeció. Trajo a Ronaldo y se cepilló a Del Bosque y a Hierro, y desde ese momento todo fue en picado. Llegó Beckham con Queiroz y el Madrid se hundió en una espiral surrealista. Lo tuvo que dejar reconociendo que había fracasado en sus relaciones con el vestuario.

Otro ejemplo ilustre es Joan Gaspart que, en su desesperada búsqueda de la excelencia tratando de emular al Dream Team, fichó a jugadores de la talla de Bogarde, Hesp o Rochemback. Se le veía venir desde que se arrojó al Támesis la noche que el Barça ganó su primera Copa de Europa con gol de Koeman, del que me ocuparé más tarde. Juan Soler es, sin duda, el nuevo Gaspart. Siendo uno de los más importantes constructores de la zona levantina, accedió al control de las acciones del club, esperó un año agazapado en la sombra tratando de comprender cómo funciona un club de fútbol y cuando creyó haberlo captado, impuso su ley arbitrariamente despidiendo empleados, contratando jugadores y directores técnicos por doquier e incluso me atrevería a decir que señalando abiertamente a aquellos que deberían estar fuera del club. Lo dicho: un tendero al frente de una empresa.

Echó a Quique cuando el Valencia marchaba razonablemente bien en la Liga y el equipo trataba de ofrecer una idea diferente de juego. En el interregno el Madrid se paseó por Mestalla y llegó Koeman que hasta la fecha no ha logrado demostrar a qué demonios pretende jugar. Cambió a los extremos de banda, se quejó de la forma física, de la planificación de la plantilla y probablente hasta de la presión de los balones. Y ahora, seguramente mediatizado por Soler, ha decidido apartar al capitán y a Cañizares. Es posible que Koeman no sepa dónde se ha metido y que Soler ya no vaya al palco alegando dolores intestinales para evitar que la afición lo linche, pero lo que es evidente es que este equipo va a tardar algunos años en volver a estar entre los mejores. Para volver a subir Koeman ha puesto la primera piedra. ¿Quién es el siguiente?. Que pase el Sevilla.  

Por José Bidea, hace 2 años y 7 meses

Los Buenos y los Malos

Raul TamudoA medida que nos acercamos al ecuador de la Liga, las cosas van tomando forma. Seguramente, una vez comience la segunda vuelta, y con las navidades y ya pasadas, surgirá, como todos los años, un equipo que empiece a ganar partidos y se coroné como el conjunto revelación de la segunda vuelta. Veremos en los periódicos la clasificación de los equipos contando solamente a partir de navidad, datos significativos pero nunca relevantes.

Pero aun seguimos en la primera vuelta de esta Liga 2007-2008, y algunos de los equipos de los que se esperaba estuviesen dando guerra, más bien la están sufriendo. Es el caso del Valencia. El problema del equipo de Koeman recuerda al del Atlético de Madrid hace unos años cuando descendió a segunda división incapaz de ganar un partido. 4 partidos sin marcar un gol, récord de goles recibidos, jugadores psicológicamente débiles y, por si fuera poco mal ambiente de trabajo. Mucha tarea por delante le queda al que marcara el la final de Copa de Europa para dársela al Barcelona si quiere encauzar el rumbo de un navío tan a la deriva. Hay potencial, pero eso sólo suele funcionarle al Real Madrid.

El Sevilla no esta cumpliendo las expectativas. No sabemos si achacar las causas al efecto provocado por el fallecimiento de Puerta, o la política de Del Nido durante el verano no dejando irse a sus estrellas, lo cual puede haber provocado mal ambiente entre los futbolistas, sea como fuere, el Sevilla ya no da miedo en liga. Donde si esta funcionando el equipo andaluz es en Europa. Tras ganar dos años consecutivos la UEFA, este año están clasificados para octavos de la Champions League. Todo un logro cuyo mérito se diluye en el papel que interpretan cada domingo.

Tampoco termina de lanzarse el Zaragoza, equipo renqueante que ha perdido su capacidad goleadora de la pasada campaña. Los de Víctor Fernández parecen haberse olvidado de como hacer gol. La baja de Gabi Milito parecía suplida por el fichaje de Ayala, pero su hermano no se encuentra tan a gusto en el campo sin la compañía de su propia sangre. tal vez cuando le toque jugar contra el Barca...

Pero no sólo de esperanzas truncadas vive este blog. Si algunos equipos a priori superiores, no están dando la talla, otros equipos, doblando con fuerza las campanas, les han comido la tostada. Es el caso del Espanyol de Valverde, quienes la temporada pasada alcanzaron la final de la UEFA, donde sucumbieron con orgullo ante el entonces imparable Sevilla. El equilibrio logrado en las diferentes líneas de juego ha tenido como resultado un conjunto ordenado y peligroso capaz de puntuar en cualquier estadio que visite. Buen argumento para estar arriba.

Y el Racing. ¿Quién esperaba que el Racing de Santander estuviese arriba este año? Había perdido a Zigic y nadie conocía, ni de oídas, algunos de los fichajes para la presente campaña. Su entrenador, Marcelino, fue tajante al principio de temporada al ir de humilde insinuando que el objetivo de su equipo era luchar por la permanencia. Ahí los tienen, en los puestos que dan acceso a Europa tras haber perdido en su visita a Murcia sin habérselo merecido del todo.

También parece que el Villareal, equipo revelación al final del campeonato pasado, sigue su marcha de entonces, si bien se ha desinflado ligeramente con dos derrotas consecutivas, pese a todo, sigue dando guerra, y puede tener mucho que decir en el presente campeonato.

No sabría si incluir en este apartado de «revelaciones» al Atlético de Madrid. Si bien esta campaña se encuentra en la tercera posición, es ese un puesto en el que se suponía que debía estar hacía mucho tiempo. Pero este es otro tema. El caso Atlético tiene tantos pormenores, tantas historias, batallas, despedidas, reencuentros y desacuerdos que bien merece un artículo aparte.

Por Ignacio Ampudia, hace 2 años y 7 meses

Solvencia, oficio y buen juego

Ramos Despeja Contra LazioHabía tensión. Contenida, pero tensión al fin y al cabo. Porque hubiera sido un fracaso estrepitoso que el Madrid de Schuster, el campeón de Liga, no alcanzase los octavos de su competición, la Champions, la que adorna sus vitrinas y ha convertido el club en mito. En temporadas pasadas nadie habría dudado de la capacidad del equipo para solventar con oficio la tesitura de llegar a la última jornada de liguilla sin la clasificación asegurada. En temporadas pasadas se habrían barajado algunas excusas como las lesiones, una mala noche en cualquier campo del norte de Europa o la inmedatez de un proyecto aún demasiado verde. Aun a pesar de todo, nadie habría dudado de la profesionalidad de la plantilla. Sin embargo no no podemos engañar: todo el mundo espera la caída del Madrid. No se sabe cuándo, ni ante qué rival ni en qué competición, pero parece evidente que, en realidad, no se cree en este equipo.

¿La razones para no creer?. Se me escapan, pero creo que la incredulidad es uno de los motores de esta incertidumbre. No resulta demasiado creíble que el mismo equipo que aburría bajo el mando de Capello (aburría el juego pero no las últimas diez jornadas de Liga) haya mutado tan rápidamente como para constituir una alternativa fiable a la tiranía del Barça en España. Y mucho menos que sea el equipo que desafíe al Milán, el Chelsea o el Manchester. Más bien parece que el Madrid es tratado como ese alumno que lleva unos años deprimido y que empieza a salir del agujero. No es cuestión de taladrar el ánimo del que se levanta. Por eso todo son buenas palabras, euforia paternalista y voto de confianza y veamos hasta dónde puede llegar.

El Madrid que aplastó al Lazio en cuarenta minutos recordó al Madrid de otras épocas, a aquel equipo que desprendía un aura vencedora que cegaba a los rivales. No dio ninguna opción a los romanos, un equipo mediocre que llegó a la Champions gracias al Moggigate y demás decisiones puramente administrativas y que ahora pena en mitad de la tabla a la espera de algún golpe de suerte. La suficiencia fue la virtud del Madrid ayer en Chamartín. Nada de especulaciones, nada de tanteos. Era imprescindible ganar y pasar como primeros de grupo. Y desde el comienzo se vio que el destino del Lazio era el de aguantar los golpes de los madridistas a ver hasta dónde aguantaban. Lo hicieron hasta el cruel disparo de Baptista que el prejubilado Ballota ni siquiera intuyó. Dos minutos después Raúl marcó de cabeza y Robinho puso la puntilla a un encuentro al que le sobró el segundo tiempo.

El ascenso de Baptista es una de las noticias más esperanzadoras para el Madrid que tiene en el medio campo su línea más frágil. Y no es que la defensa pudiera ser titular en la selección italiana pero conjuga experiencia con brio, lo cual no es poco para el club. La delantera, sin aportar los nombres más pesados del actual panorama futbolístico, mantiene a los dos máximos goleadores de la historia de la Champions y una estrella en ciernes que parece haber encontrado por fin el tono exigido para jugar uno de los clubes pertenecientes a la aristocracia del fútbol mundial. Raúl quiere un equipo con nombre para octavos, como el duelista que quiere enfrentarse con el mejor pistolero. Este Madrid tiene hambre y parece que galones para sentarse en primavera en la mesa de los mejores. 

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