Ferrari: ¿El truco del almendruco?
Hace años que conozco a Robert Zesnik. Coincidimos en la escuela técnica de la BBZ Westfalia en Dortmund allá por el siglo.... antes de Schumacher. Robert Zesnik es hoy en día un excelente fotógrafo al servicio del mejor postor. Su principal territorio de caza es la Fórmula 1. En realidad a Robert le importan un pimiento los Räikkönen, Alonso, Hamilton y compañía. Los coches aun menos. Su gran pasión son las chicas «Pit Lane»; desde las «paragüeras» hasta las «bodyanuncio». Todo lo que tenga un buen par de razones y excelentes neumáticos traseros, es objetivo susceptible de ser disparado; su increíble talento es el vehículo de llegada y los coches y la competición deportiva la excusa perfecta para sus «golfeos apandadores». Fotógrafo de cámara de casi todas las novias, ex-novias, esposas y amantes de los pilotos, es también amigo de ellos, de ingenieros y mecánicos; lo que le permite acceder de primera mano toda la rumorología subterránea sobre los principales acontecimientos de este loco mundillo del gran circo ambulante. El pasado jueves, día de los enamorados, nos reencontramos en Jerez junto a varios miles de ellos, que lo son también de esta irresistible deidad llamada Fórmula 1.![]()
Fuimos a comer. «Tu pagas y yo como, luego tú sigues pagando y yo bebo; al final tu miras y yo....» Es su letanía favorita; al final yo pagué la comida, los dos bebimos y el habló. Y lo hizo de forma clara pausada y en un alemán fluido que para nada dejaba entrever el largo repostaje de brebaje pernicioso al que nos sometimos. «Jose, en la F1 hay truco». Eso ya lo sabía yo,-le respondo-, no hay más que ver las resoluciones de la FIA adoptadas el año pasado. «Sin coñas, no me refiero a eso; se trata de los coches, algunos ya van trucados en la pretemporada». «El otro día en Bahrein los Ferrari llevaban un segundo de power más que sus rivales; nada que ver con la aerodinámica, ésta se copia fácilmente y al final todos acaban con similar configuración; la mejor ahora es la de los Mario karts y están en el pelotón de los torpes» (llama así a los BMW, dado el gran parecido de Mario Theissen, su patrón, con el famoso personaje de Nintendo Mario Bros). «Es el motor; los alquimistas de Montezemolo han logrado modificar el mapa de rendimiento del motor, para simular un efecto idéntico al generado por el control de tracción electrónico».
Hay quien opina que después de haber sido oficialmente reconocida como víctima inocente del complot de espionaje, Ferrari pudiera gozar de cierta bula operativa, por parte de la FIA. Por el momento no existe ninguna irregularidad constatada de carácter punible. Se está hablando de una modificación, que no trampa. El control de tracción electrónico está prohibido, pero no lo está el buscar un efecto similar de control mecánico, totalmente al margen de la electrónica (Porsche los monta -o montaba -en algunos de sus modelos). Eso no sería ninguna ilegalidad, sería un camino diferente para lograr un efecto parecido al control de tracción electrónico. Nunca alterando la centralita ECU (sería imposible, dado el régimen de configuración abierta establecido), ni otros parámetros que como el núcleo propulsor, sean intocables hasta el 2018. El piloto de Toyota Jarno Trulli ya dejó caer algo al respecto en fechas pasadas: «Ferrari ya es campeón del mundo», «no digo que alguien esté haciendo trampas, pero no son normales estos tiempos sin el control de tracción», o «Es el ruido del motor, suena diferente a los demás, se nota cuando pasas a su lado».
Sea cierta la sospecha, o se trate solamente de propagar rumores tendenciosos, con el fin de sembrar dudas sobre el apabullante rendimiento de pretemporada de los Ferrari, el caso es que ha comenzado ese hormigueo entre bastidores presagio de tormenta en ciernes. Miles de millones empleados en desarrollo, tecnología y probaturas, para comprobar que tus rivales se encuentran en una dimensión inalcanzable de momento para tus primitivas naves de cercanías, no es plato de fácil digestión. Robert Zesnik es también de la opinión que la prensa española(concretamente desde Marca), en su afán por explotar comercialmente el «efecto Alonso», se está vendiendo humo triunfalista para esta temporada. «De comenzar así, creo que será un pasillo de campeón a Ferrari desde la primera carrera hasta la última». Espero que su pesimismo tan contrario a nuestros intereses, -gloriosa profecía para los de Ferrari-, sea la consecuencia del pernicioso «combustible» repostado. Nos vamos sin pagar la última ronda.