Por Ignacio Ampudia, hace 3 años y 11 meses

Il dolce far niente

Roma Celebra Su ClasificacionSe acabó la aventura europea del Madrid. De forma inesperada y algo anodina, el Roma destruyó las ambiciones de los de Schuster de forma funcionarial, con aires de trámite, de suficiencia, justo lo que le faltó ayer a los blancos. Se podrían buscar miles de excusas y motivos ajenos al equipo para explicar la eliminación (tal y como acostumbra a hacer Schuster) pero la realidad es bien distinta. Al Madrid aún le faltan centímetros para presentar batalla en Europa. Si un equipo de segunda línea como el romanista consigue sacarte de la competición los síntomas son evidentes. Y ayer el Madrid los evidenció. El primero y quizá más importante de ellos es la alarmante falta de calidad en el banquillo. Cuando los doce o trece que podrían ser titulares son utilizados, el equipo se queda escaso, por no decir indigente. Han llegado las lesiones y la merma ha sido escandalosa. Cuando el alemán echa la vista a su derecha no debe sentir nada especial, lo cual es curioso porque se supone que la plantilla fue confeccionada por él.

Con coraje no se ganan los partidos, o sí, pero no las eliminatorias. Hace falta poner sobre la mesa muchos más argumentos. Por eso no son válidas esas justificaciones: «El equipo ha luchado como nunca». Claro, eso se esperaba, pero también hay que jugar a algo reconocible como es el buen fútbol. Cualquier aficionado sabe distinguir cuando un equipo lo hace bien y cuando lo hace mal, y ayer el Madrid lo hizo mal. Y lo hizo mal porque, básicamente, abusó de la verticalidad en el ataque y, como la que íbamos a ver era una de italianos, ese recurso se antoja un poco pobre. No había alas. ¿Por qué?. Porque no había jugadores para entrar por ellas. Salgado manifiesta síntomas de certera decadencia, un hombre que ni siquiera es la sombra de lo que fue (y no es que fuese gran cosa en el pasado, pero la menos el físico lo maquillaba). Heinze se mostró voluntarioso pero tampoco tiene la capacidad de hacerse dueño de su carril. Su grandeza se multiplica cuando juega de central. ¿Y Robinho?. Pues Robinho se dedicó a deambular por el campo, en busca de pelotas que tocar y pases que recibir que nunca recibó. ¿Por qué?. Porque Guti no es suficiente para gobernar un equipo como el Madrid. Al de Torrejón le sobran horas de vuelo para llevar las riendas pero no tiene copilotos que lo arropen en su labor. Gago peca de bizoñez, aunque ayer hiciese algunas jugadas de calidad, sobre todo en el plano defensivo, y Diarra... qué decir de Diarra que no se haya dicho. 

Baptista es el otro caso perdido del Madrid. Desahuciado tras el stage de Austria, el brasileño se quedó en la capital ante la alarmante falta de jugadores de medio campo que había en la plantilla. Su calidad en el Sevilla era incontestable, pero no tiene altura para jugar en el Madrid. Mucha potencia, poco control, mucha entrega, poca calidad, sus recepciones de primer toque son inexistentes y ayer marró la ocasión más clara del Madrid por eso mismo: porque carece de sutilidad. Sin van Nistelrooy la capacidad rematadora del Madrid desaparece. Raúl no puede jugar como único punta, no es su posición ni su cometido. El capitán es el capital espiritual y anímico del Madrid y ayer lo demostró. En ocasiones parecía ser el único que creía que aquello podía remontarse, como antes, como en la época de la épica europea, pero este equipo parece algo desnaturalizado y no queda rastro de la entrega y confianza de la era capellista, cuando no había que hablar del espíritu sino de las victorias. Evidentemente tampoco se hablaba de juego y Fabio está muy bien donde está.  

El partido de Roma fue la clave. Allí el Madrid jugó con calidad e inteligencia, pero perdió. Es curioso cómo el Madrid ha ido perdiendo fuelle a medida que trata de controlar los partidos. El Madrid debería jugarla y su planteamiento es innegociable en cualquier lugar del mundo, pero falta el detalle: los jugadores. El Roma jugó como todo el mundo esperaba. Es curioso ver cómo se trata de convencer al personal de que el de Spalletti es el menos italiano de los equipos italianos. Seguramente sea mentira porque ayer no se vio más que once tipos detrás de la línea del balón y cinco saliendo a la contra como posesos. Semplicemente, pero suficiente para echar al Madrid.

Aún no se sabe quién pagará los platos rotos de la eliminación. Seguramente sea Schuster, aunque es posible que aguante los doce partidos que quedan en la Liga. Ahora no hay excusa: este Madrid está obligado a ganar el campeonato doméstico, el de andar por casa, el de las zapatillas y la mantita que hace frío, pero la copa de los mayores todavía no se mira. Ya es el cuarto año consecutivo que el equipo cae en la misma ronda, los octavos, en la que caen los equipos que de rebote han llegado a estar entre los dieciséis mejores de Europa. Como consuelo en Chamartín queda que también ha caído otro ilustre de la competición, el Milán, a manos del más serio aspirante, el Arsenal, que junto a Manchester, Chelsea y, probablemente el Liverpool la semana que viene, está entre los ocho mejores del continente, es decir, la mitad de ellos ingleses. Hay que empezar a rendirse a la evidencia.     

Por Ernesto López, hace 3 años y 11 meses

Gasol hace soñar a Los Ángeles

GasolA finales de los 80 llegó a España la NBA de la mano del programa «Cerca de las estrellas» presentado por el inigualable Ramón Trecet. Todos los fines de semana, los amantes del mejor baloncesto del mundo, teníamos una cita ineludible con el señor Trecet y sus maravillosas retransmisiones.

Fue en esta época cuando empezamos a conocer a los grandes del baloncesto mundial, y fue entonces cuando conocimos a dos de los quintetos más recordados de la historia. Por una parte, en la costa Éste, estaban los Boston Celtics con su inolvidable cinco inicial formado por: Dennis Johnson, Danny Ainge, Larry Bird, Kevin McHale y «el jefe» Robert Parish. En la costa Pacífica de los Estados Unidos residían los eternos enemigos de los Celtics, Los Ángeles Lakers. Dirigidos por el engominado Pat Riley, los Lakers formaban inicialmente con un quinteto de auténtico lujo: Earvin «Magic» Johnson, Byron Scott, James Worthy, A.C. Green y el mítico pívot Lew Alcindor, más conocido como Kareem Abdul Jabbar.

Quién no recuerda el «Sky-hook» de Kareem o el «baby-hook» de Magic. Quién no se emociona cuando divisa la cabellera rubia de Bird realizando tiros imposible con tres defensores encima. Y sobre todo, a quién no se le ponen los pelos de punta cuando oye la palabra «showtime».

Con esta palabra se definió al preciosista baloncesto que desplegaban los angelinos comandados por «Magic» Johnson. Los 17505 espectadores que abarrotaban noche tras noche el Forum de Inglewood, y los millones de espectadores que nos apostábamos delante de la televisión, nos frotábamos los ojos cada vez que saltaban a la cancha las estrellas del conjunto angelino. Nunca habíamos visto nada igual, un base con una altura de 2'06 conduciendo veloces contraataques con dos escuderos de lujo en sus flancos, preparados para bombardear la canasta rival como certeros B-42. Unos ganchos que parecían bajar desde el cielo para penetrar en la canasta ante la impotencia de los rivales. Asistencias imposibles, a lugares inaccesibles, recogidas por Worthy y Scott para acabar las jugadas de la forma más plástica posible. El «showtime» consiguió cinco títulos en la década de los 80.

Desde aquella época Los Ángeles Lakers no tuvieron más momentos de gloria hasta comienzos del siglo XXI con tres títulos más. Los artífices principales del regreso a los éxitos fueron el entrenador, Phil Jackson, el escolta Kobe Bryant y el dominante pívot Shaquille O'Neal.

Tras unos años de penumbra esta temporada los Lakers han dado un golpe de efecto importante. Han adquirido, en un cambio poco entendido por los rivales, al mejor jugador español de la historia, el ala-pívot de Sant Boi, Pau Gasol.

El efecto ha sido inmediato, Phil Jackson ha encontrado al lugarteniente perfecto para Bryant, y los resultados del primer mes de Gasol como jugador de la franquicia oro y púrpura han sido fantásticos.

El público del Staples Center, sucesor del Forum de Inglewood, comienzan a soñar con volver a vivir una época dorada, a reverdecer viejos laureles. Seguramente que sea demasiado pronto para lanzar cohetes al cielo, más seguro es que este equipo no llegará ni de lejos a parecerse a los Lakers del «showtime», pero no menos cierta es la frase del maestro Coelho, «La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante».

Por José Bidea, hace 3 años y 11 meses

Schuster, esta vez, no quiere opinar

Iturralde GonzalezNos deja esta última jornada de Liga destellos del carisma de ciertos personajes. Por un lado el genial Kun Agüero se consolida como el jugador revelación de la temporada tras su partido frente al Barcelona con dos goles de puro genio. Suyos y de nadie más, aunque el primero estuviese ayudado por Carles Puyol. Provocando un penalti y dando el pase a Maxi para anotar otro tanto más. Increíble lo del Kun participando en los cuatro goles que su equipo, tras un par de semanas negras, lograba encajarle al Barcelona. El Madrid por su parte ganaba al Decano de la Liga, pero el artífice era el añorado Robinho, quien se ha convertido en una pieza clave del combinado titular de Schuster haciendo enmudecer a quienes le veían como otro más de los brasileños de la Liga.

Pero si algo nos deja la jornada que creo debe ser analizado es la espantada de Bernd Schuster. Otro personaje peculiar. El alemán, tan serio como acostumbra, no era consciente de la que se le venía encima cuando se sentaba en la sala de prensa del Nuevo Colombino. Y es que resulta muy sencillo quejarse de los árbitros, o decir en una entrevista que no va a dejar de opinar sobre los mismos, pero mucho más complicado es opinar cuando todos saben que tus palabras de antaño te delatan y corres el riesgo, tú, un tipo serio, de quedar como el hipócrita que quizás lleves dentro, o peor aun, de retractarte... Así que los malintencionados personajes de enfrente no dudaron en preguntar al míster sobre su opinión arbitral. Todo un dilema resuelto fácilmente: Levantándose y abandonando la sala, que viene a ser algo parecido a huir pero con mayor suavidad. Quién domina las palabras domina la opinión del mundo.

Ayer Bernd Schuster aprendió una valiosa lección, la de no opinar a la ligera o en pleno calentón y además no saber rectificar a tiempo, más aun cuando se es alguien habitual en los medios. Estos no perdonan, y están ahí para recordarnos nuestras palabras (para algo tenían que servir). La pregunta es ahora, por lo menos, curiosa: ¿Qué hará el entrenador del Real Madrid en el próximo partido que su equipo vea como el árbitro le perjudica? ¿Mantendrá su palabra y despotricará contra él escribiendo otro insípido episodio en la historia de las quejas arbitrales? ¿O será capaz de callarse y aceptar humildemente que los árbitros a veces se equivocan, unas en nuestro beneficio, otras en el del contrario?

Por otro lado están los árbitros. El eterno dilema, la continua discusión, el enigma sin piedra filosofal. Es cierto que en muchas ocasiones el trabajo los desborda, se agobian, y aparentemente tratan de acaparar más protagonismo del que realmente deberían tener llegando a «cargarse» partidos en algunas ocasiones. Los jugadores tampoco se lo ponen fácil, piscinazos o presiones continuas para que se lleve la mano al bolsillo es la tónica general de los fines de semana. Picaresca española y fintas brasileñas descolocan al conglomerado de nombres raros que forman el arbitraje en nuestro país.

No obstante ya va siendo hora de asumir que resultaría imposible, viendo cómo esta nuestro fútbol en materia de integridad moral, eliminar la figura del árbitro de los partidos, así que supongo, tendremos que aprender a convivir con ellos.

Por José Ramón López, hace 3 años y 11 meses

GP de Australia: Las cartas boca arriba

Melbourne 2008Con la gran novedad del regreso de Fernando Alonso al equipo Renault, comienza una apasionante temporada de Fórmula 1, plagada de alicientes y múltiples interrogantes. No parece que Alonso y Renault estén en condiciones de disputar las victorias a los pilotos de Ferrari y McLaren, al menos durante la primera parte de la temporada. El propio piloto español no le daba a su nuevo equipo más que un 30% de posibilidades, aunque los resultados de pretemporada no deben tomarse de forma literal. Los equipos no suelen llevar programas idénticos durante los entrenamientos colectivos, así que establecer comparaciones resulta un tanto arriesgado.

El GP de Australia del próximo 16 de Marzo, será el crucial punto de partida, donde se revelarán las auténticas condiciones de cada equipo en carrera. Es obvio que Ferrari y McLaren volverán a ser los equipos de cabeza, muy igualados, aunque los italianos parecen gozar de cierta ventaja de momento, aunque no necesariamente en los tiempos por vuelta. Kimi Räikkönen y Felipe Massa, el primero como actual campeón y el segundo en su tercera temporada como piloto oficial de Ferrari, pueden volver a ser la combinación ideal de talento y estabilidad para superar al tandem Lewis Hamilton-Heikki Kovalainen.

Consideraciones Técnicas.

Melbourne es un circuito urbano, lo que implica que las condiciones de la pista varían significativamente a lo largo del fin de semana, a medida que la goma de los neumáticos va fijándose sobre el asfalto. El Albert Park se caracteriza por toda una serie de fuertes aceleraciones y zonas de frenada bastante bacheadas previas a las chicanes. Estos factores influyen en la puesta a punto tanto del chasis como del motor.

Chasis.

Suspensiones: Se trata de encontrar un buen compromiso entre una puesta a punto que sea lo suficientemente rígida para que el coche tenga una buena respuesta en los cambios de dirección en las chicanes lentas, pero también lo suficientemente blanda para contar con una buena estabilidad en la frenada y evitar que las ruedas puedan bloquearse en esas importantes frenadas.
Aerodinámica: El nivel de carga aerodinámica utilizado en este circuito es medio-alto, que garantice a los pilotos la mejor tracción posible en la salida de las curvas lentas.
Neumáticos: Al tratarse de un circuito urbano, la pista siempre está sucia cuando se empieza a rodar y las condiciones sólo mejoran tras varias sesiones. Así sucede en Melbourne, y el desgaste de los neumáticos va acorde con las condiciones de la pista. El nivel de desgaste acostumbra a ser más alto el primer día, ya que los neumáticos resbalan más debido a la falta de adherencia, pero eso va disminuyendo progresivamente a lo largo del fin de semana.
Frenos: El circuito incluye hasta seis frenadas importantes a las que se llega a una velocidad que ronda los 300 km/h. Se recurre mucho a los frenos en este trazado, por lo que se presta una especial atención su refrigeración para evitar la oxidación.

Motor.

Rendimiento: Con el 69% de la vuelta a máximo régimen, Melbourne es un circuito muy exigente con el motor. El rendimiento puro del motor no es el parámetro crítico, ya que los equipos se centran mucho más en contar con un buen par motor para que los coches puedan salir bien de las curvas.
Refrigeración: Las relativamente bajas temperaturas y la alta presión atmosférica (1.010 milibares) implican que el motor desarrolle más potencia, lo que somete a un duro test a algunos de los componentes móviles del motor. Se busca la mejor refrigeración posible para minimizar la presión que sufren estos componentes.
Electrónica: Todos los circuitos exigen una configuración electrónica específica, con determinados cambios en el mapa del motor, y en el consumo de combustible.

Horarios.

Viernes 14 de Marzo de 2008Melbourne1

  • 1ª Sesión libre: De 10:00 a 11:30 hora local, de 00:00 a 01:30 hora española.
  • 2ª Sesión libre: De 14:00 a 15:30 hora local, de 04:00 a 05:30 hora española.

Sábado 15 de Marzo de 2008

  • Sesión warm-up: De 11:00 a 12:00 hora local, de 01:00 a 02:00 hora española.
  • Calificación: 14:00 hora local, 04:00 hora española.

Domingo 16 de Marzo de 2008

  • Carrera: 15:30 hora local, 05:30 hora española.

Recordar que en las sesiones clasificatorias, según nuevo formato, la definitiva Q3 tendrá una duración de 10 minutos. Terminada la sesión, no se podrá repostar más combustible antes del inicio de la carrera.

Por José Bidea, hace 3 años y 11 meses

Los excesos del Emperador

AdrianoEl que estaba llamado a ser el sustituto de Ronaldo en la selección brasileña, Adriano, no logra levantar cabeza. A mediados de la actual temporada, en pleno mercado de invierno, se especulaba con la posibilidad de que el astro brasileño recayera en manos de Arsene Wegner, por esa cualidad del francés en recuperar a estrellas venidas a menos a base de orden, trabajo, mucho sudor y alguna que otra gota de sangre, con el fin de purgar los excesos de tiempos pasados. Sin embargo, y finalmente, el delantero fue cedido al Sao Paulo brasileño en donde, según la prensa, no deja de armar follón.

La última ha sido la reducción del 40% de su sueldo (al menos de la parte que recibe del equipo brasileño). Esta es la medida adoptada por el club tras: Propinar un cabezazo a un rival durante un partido, lo que le costó una sanción de dos partidos, estrellar su coche contra otro a las cinco de la mañana, no vestir la camisa oficial del equipo durante los desplazamientos, a diferencia del resto de la plantilla, y llegar tarde al entrenamiento sin excusa y salir antes sin mediar palabra, aprovechando la ocasión para amenazar a un fotógrafo.

Y es que 9 brasileño no levanta cabeza. Los motivos de su cesión fueron debidos al bajo rendimiento en los terrenos de juego, consecuencia de su vida extradeportiva y más personal, repleta de excesos, entre los que destaca declararse alcohólico, y a sus continuas lesiones. Los dirigentes del Inter creyeron que la mejor opción era mandarlo fuera, en donde podría recuperarse y apartarse de los vicios adquiridos, ya se sabe que muerta la causa, nunca vivió el efecto. Sin embargo las cosas no parecen desarrollarse por los derroteros esperados por Moratti, Galliani y los suyos.

Adriano representa a esa casta de jugadores duros por fuera y peluches por dentro en donde la batalla por el equilibrio emocional sólo necesita un pequeño empujón externo para quedar completamente descompensada y no volver a ser la misma nunca.

No es feliz el delantero brasileño, no logró serlo en Italia y no logra sentirlo tampoco en su país. Puede que el cambio de aires fuese una opción para mejorar la situación del jugador, pero la felicidad, por mucho que nos empeñemos, es una cuestión muy, pero que muy personal. Confiemos, por el bien de este deporte, en que «El Emperador» caiga en la cuenta a tiempo.

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