La escuela del Barça aterriza en Dinamarca
Llegaba la selección española a Dinamarca envuelta en el habitual clima de incertidumbre y ansiedad que la rodea en los últimos tiempos. La obligación de ganar, el manido debate sobre Raúl, el sistema de juego, «bajitos» contra «picapedreros» y demás parafernalia dialéctica que en nada ayuda a la roja. Dijo Luis que con Raúl nunca se había ganado nada. Sin él, tampoco.
Con Villa y Torres lesionados, España parecía un equipo sin puñales, pero Luis apostó por la fórmula moderna de un único punta. Y no le salió mal. Tamudo se convertía en la única referencia en el área rival a pesar de que éste no sea un «9» al uso. Ni tiene la potencia y verticalidad del delantero del Liverpool ni la capacidad del asturiano para generar sus propias ocasiones, pero su habilidad ante las defensas rivales le ha convertido en una buena noticia para la selección. Por detrás, la escuela del Barça: Xavi, Iniesta y Fábregas. Todo un lujo para el fútbol mundial.
Se temía una salida apabullante de los daneses que, finalmente, no fue tal. Demasiado respeto y muy poco fútbol en la media. Poulsen era el encargado de construir. Así les fue. En una deliciosa maniobra de Iniesta llegó el primero: centro templado y magnífico remate cruzado de Tamudo. Tras el gol, España dormitó, dio un paso atrás y perdió el balón. Se repetía el guión clásico. Hasta que llegó el segundo gol. 28 toques repartidos a lo largo de 1 minuto y algunos segundos, con pared final de Tamudo para Ramos. Una verdadera obra de arte. Participaron todos los jugadores menos Casillas y Albelda. En el caso del primero resulta razonable. En el caso del segundo, aún más.
La segunda parte reprodujo las carencias de España. Con Dinamarca volcada en busca de algún gol, los de Luis no supieron cerrar el partido. Un tímido remate al muñeco de Tamudo fue la única noticia en ataque. España perdió el balón, y hasta Fábregas parecía vulgar en medio de tanta inconsistencia. Dinamarca consiguió el gol a dos minutos del final y cuando todos pensábamos que el empate quizá no fuese tan mal resultado el debutante Riera, en un verdadero acto de fe, colocó un zurdazo atómico en la escuadra de Dinamarca. Asunto zanjado. Tres puntos y a esperar a Suecia en el Bernabéu.