Por Ignacio Ampudia, hace 24 días

Dominio sin gol

Ronaldo Amenaza A ValdesLlegaba el Barça a las semifinales de Champions con aroma a finado. Su diagnóstico parece universal después de una extraña temporada en la que su estandarte ya ni siquiera va al estadio a ver jugar al equipo que todavía le paga la nómina. Sin opciones en Liga, sin juego, sin fe ni esperanza, el peor invitado era el Manchester, uno de los nuevos príncipes de Europa liderado por el que está llamado a marcar una época: Cristiano Ronaldo. Cierto es que el Barça ha llegado invicto a la penúltima ronda de la gran competición aunque en su contra habrá que apuntar que tampoco ha tenido que enfrentarse a ningún equipo de enjundia. Celtic de Glasgow y Schalke 04 estarían en la zona media de la Liga española (aunque ya nadie sepa qué demonios significa tal comparación). Por eso la cita de esta noche constituía un listón a la altura que se supone aún tienen los culés. La verdadera piedra de toque.

Según Xavi la clave del encuentro residía en la posesión, la posición y la circulación, es decir, los valores que hicieron de los blaugranas uno de los equipos más «guapos» del mundo. Sin embargo los nubarrones aparecieron en el 2' cuando Busacca (el colegiado del Getafe-Bayern de Munich) señalaba el punto de penalti tras una mano de principiante de Milito. El barcelonismo entró en un estado de profunda ansiedad mientras Cristiano colocaba el balón en los once metros. Pero la suerte se alió con los de Rijkaard cuando el 7 del Manchester, en un exceso de celo en la colocación, la tiraba fuera con Valdés batido. A partir de ese momento el Barça comenzó a jugar, controlando el esférico, colocando la línea defensiva en la medular y abortando cualquier incursión por banda de un Ronaldo demasiado solo en punta.

El Barça recordaba por momentos al Gran Barça que se coronó en París, pero con una diferencia que, en este asunto del fútbol, es determinante. El equipo se ha quedado sin gol. Generan un juego en el que, a medida que pasan los minutos, el rival defiende cada vez más cerca de su portero, pero carece de profundidad. Ni siquiera las paredes matadoras entre Eto'o y Messi funcionan. Desplazamiento en horizontal, penetraciones por banda de los laterales y poco más. El Barça no ha logrado ni una sola ocasión manifiesta de gol. Por el otro lado las cosas pintaban peor. El Manchester ha decepcionado en su visita a Barcelona. Ha renunciado por completo al balón encomendándose en exclusiva a lo que pudiera hacer la velocidad y el gambeteo de Ronaldo.

El desarrollo de la segunda parte fue exactamente igual que el de la primera. Mucha posesión y dominio del Barça pero nula claridad ante la portería de los ingleses. El Camp Nou no comprendió la sustitución de Messi por Bojan. Tampoco es que el argentino hubiera deslumbrado pero ejerce un efecto hipnótico en todos los rivales. La entrada de chico no cambió nada, si acaso plasmar la impotencia de un equipo que está a un paso de certificar el final de un ciclo o de acceder a la final de Moscú. Así de taxativo es el fútbol. Según a quién se escuche el resultado es bueno o todo lo contrario. No haber encajado ningún tanto es una buenísima noticia para el Barça. ¿La mala?. Que el Manchester de esta noche no será el que juegue en Old Trafford dentro de siete días y no contar con ninguna ventaja, por mínima que sea, supone una merma considerable para las expectativas culés. El desenlace, el 29 de abril en el Teatro de los Sueños. Procuren no perdérselo.   

Por José Ramón López, hace 26 días

Así no, Fernando

DeclaracionesCreo que todos los que me conocéis un poco, sabéis ya de la admiración y respeto que le profeso a uno de los cuatro pilotos, en mi opinión, con más talento de la historia contemporánea del automovilismo. Si a esto añadimos el paisanaje asturiano y el cariño de vecindad que me une a Fernando Alonso, no creo que nadie pueda tildarme de «antialonsista» o «antipatriótico». Si acaso, de antipático. Sin pretender siquiera acercarme a la verdad absoluta, intento ser todo lo objetivo que mis múltiples defectos me permitan. Duermo mucho más a gusto, si escribiendo de lo que más me gusta, lo hago de acuerdo con mi conciencia.

Una cosa es el respeto, admiración y paisanaje y otra muy distinta es la adulación borreguera y el amén sí señor, a todas tus obras. Fernando Alonso Díaz, se equivoca gravemente en sus continuadas insinuaciones de inminente deserción. Las declaraciones hechas ayer, colman ya el jarrón de los despropósitos y se me antojan desleales y hasta obscenas. «Debo rendir al máximo e intentar que los equipos grandes tengan confianza en mí». De no haberlas escuchado de viva voz, habría jurado que se trataba del enésimo invento maligno del sensacionalismo anglosajón. Sinceramente, no me esperaba algo así.

Es como escupir en la cara a quien tan generosamente te ha tendido la mano. No debería olvidar que tras sus problemática salida de McLaren, pocas escuderías estaban en condiciones de asumir el caché contractual de una superestrella. Renault lo hizo tirando la casa por la ventana. Con más de catorce millones de euros/año, el asturiano es el piloto mejor pagado del automovilismo y el cuarto en el ranking mundial de los deportistas con mayores ganancias; con un contrato plagado de clausulas escapatorias en su favor. Si todo eso no es de agradecer, cualquier humilde mortal «mileurero», ya no sabrá dónde termina la desfachatez y comienza la desvergüenza.

Nadie le puso una pistola en el pecho para irse a Renault. Ya sabía lo que iba a encontrarse allí. No es la primera vez ni será la última que un gran constructor equivoca el camino, viéndose condenado a vagar durante varios años en el desierto de la frustración. A Renault se le podrá reprochar su falta de previsión en el cambio a Bridgestone como proveedor oficial de neumáticos, no pudiendo o no queriendo reinventar el concepto de sus monoplazas, tan dependientes y condicionados al comportamiento y características de las gomas Michelin; pero no se merecen unas declaraciones tan desleales y carentes de estilo, como las hechas ayer por Fernando. Máxime cuando la escudería del rombo fue la más perjudicada con su «tocata y fuga» del 2007 hacia la pérfida McLaren.

A buen seguro que ese permanente «tiro la piedra y escondo la mano», serán bien tenidos en cuenta por sus pretendidos nuevos patronos, pues a ningún gran empresario le agrada que cualquiera de sus empleados amenace con desertar al presentarse las primeras dificultades. Alguien del entorno del formidable campeón debería instarle a comportarse como tal, también en la adversidad y en el terreno de la ética; no sólo al volante de un coche ganador. De nada sirven esos posteriores intentos de retirar la mierda: «Tenemos que mejorar en Renault, para poder tener la oportunidad de correr con un buen monoplaza la próxima temporada».

Si lo que pretende es irse el próximo año a Ferrari o a BMW (no cabe otra posibilidad de mejora), debería de plantearlo con honradez y valentía, instando a toda su artillería de representantes a negociar seriamente a tal efecto. El primero en saberlo debería de ser Renault. No se merecen otra «espantada» del asturiano tras las faldas de un nuevo amor. Quienes en muchas ocasiones han hecho de tripas corazón, intentando justificar alguna de sus controvertidas reacciones, tampoco lo merecen. Todos queremos ver a Fernando sentado en un coche ganador, pero no a cualquier precio. Mientras tanto, más clase, menos cháchara y algo más de agradecida lealtad. Cualquier otra actitud no haría sino reforzar la cantinela de sus detractores. «Muy buen piloto, pero muy mala persona».

Por José Bidea, hace 26 días

El Valencia toca fondo en San Mames

Fernando LlorenteRecibía el Valencia al saltar sobre el césped de San Mames una de las mayores ovaciones recibidas durante el campeonato por los pupilos de Koeman. No era su público, no era su estadio, no estaba en casa. Los jugadores rojiblancos flanqueaban la salida del Campeón de Copa que parecía, durante un efímero instante, poder desinhibirse de todo lo que lo rodea y sentirse, aunque fuera gracias a extraños, un poco arropado.

No obstante, el sueño Che no era más que eso, un espejismo, una vana ilusión a la que sólo un loco se aferraría. La primera ocasión del partido venía a corroborar que la realidad es una fuerza tan poderosa como la gravedad, o la ley de Murphy: Siempre es fiel a sí misma. En el 19´, cuando la Catedral aun estaba en pie reclamando un penalti por mano dentro del área, Javi Martínez golpeaba la pelota desde la frontal y el caprichoso esférico rebotaba en Albiol para descolocar a Mora y colarse dentro.

Hasta ahí poco más. Una tímida oportunidad de Villa a saque de falta y un disparo de Etxeberria, venían a presagiar que la segunda parte se haría, como últimamente ocurre en San Mames, «muy, muy  larga». Sin embargo la imagen del Valencia era penosa. Un equipo descolocado, sin rumbo, perdido sobre el terreno de juego, de ambulante, mientras el Athletic seguía fiel a su estilo: Orden, orden y orden en defensa, sazonado con tímidas y poco ingeniosas acciones arriba.

A Koeman el nudo de la corbata empezaba a apretarle más de la cuenta así que decidió sentar a Maduro y Arizmendi y arriesgar con Joaquín y Morientes. Caparrós sentaba a Yeste y daba salida al heredero del mítico 8 de Guerrero, Garmendia. Pronto se vio en qué consistía la segunda parte. Si el Valencia estuvo mal en la primera mitad, la segunda sirvió para colocarle la corona de defenestrado y verle recibir un puntapié por parte de un equipo que parecía estar disfrutando de humillar al muerto.

Llorente por partida doble ponía el 3 a 0 en el marcador y Villa acortaba distancias mediante una falta que apenas sirvió para insuflar ánimo a un moribundo que se caía por su propio peso. Iraola volvía anotar para los locales que empezaban a acomodarse y a disfrutar de la tranquilidad con la que transcurren los minutos cuando ganas de tres y el de enfrente no parece dar signos de vida. El Valencia, sin mucha fe, con pocas ganas, falto de fuerzas y carisma, trataba de acercarse a la meta de Armando sin éxito. Joaquín no desbordaba, Morientes no acertaba con los pases, Villa no encontraba el lugar y Marchena se ponía un poco más nervioso de la cuenta al cometer una fea infracción sobre un descomunal en la noche de hoy Javi Martínez.

Aplaudido por quienes se desesperaban hacía unos meses viéndole jugar, Fernando Llorente abandonaba el terreno de juego en sustitución de Aduriz condecorado por su público con una sonada ovación en honor del dios «Joder, por fin ha espabilado el chaval».

Mientras los Che se chocaban con la defensa rojiblanca, inexpugnable en el partido de hoy, y se estorbaban entre ellos mismos, Aduriz se dedicaba a poner en aprietos a Albiol y Alexis echándoles carreras por la vertical del césped en busca de un balón que terminase por humillar, una vez enterrado, al Campeón de Copa. Tras pitar falta del último defensa valencianista sobre Aduriz en una de esas maratones y no mostrar tarjeta alguna sobre al jugador, San Mames ya estaba más pendiente del árbitro que de los suyos. El cántico más afanosamente repetido por las gargantas de los espectadores era una sonata dedicada al Míster visitante: «Koeman quédate (bis)». Así cuando Etxeberria colgaba un balón durante el descuento sobre el área de Mora y Aduriz cabeceaba dentro, los gritos se fundían con los aplausos hasta desaparecer pues San Mames volvía a ver a sus leones meter cinco goles y eso era motivo de alegría. Ahora al Bernabeú, allí no se lo pondrán tan fácil a los pupilos de Caparros, pero lo de hoy servirá para que estos jugadores duerman, al menos una noche después de tanto tiempo, con las conciencias tranquilas.

La otra cara de la moneda la deja el Valencia. Hoy el Athletic le ha metido cinco simplemente jugando serio, ordenado y con ganas. Se queda así a dos puntos del descenso y con unas perspectivas que, basándonos en lo visto hoy, no amparan en el futuro más inmediato nada bueno. El «proyecto Koeman» ha traído un título al club pero, ¿a qué precio?

Por Ignacio Ampudia, hace 27 días

Victoria con sabor a título

Raul Celebra El Primer GolA pesar de que el Madrid lleve más de cuatro meses jugando andando, el título de Liga está más cerca que nunca. Muchas han sido las dudas, muchos puntos de ventaja desperdiciados, muchas críticas (yo el primero), pero la cosa se ha puesto realmente a tiro. Evidentemente no se puede olvidar que el Barça dimitió y el Villarreal llegó demasiado tarde como para poder discutir al campeón del que será el campeonato de la memoria efímera. Nada digno de ser recordado.  

Avisó Schuster esta semana de algo que todos ya sabíamos: esta plantilla ha tocado techo, declaración cargada de sensatez y pronunciada en un momento clave. Es decir, que no se puede esperar mucho más de lo que se ha visto, y la verdad sea dicha, ha sido muy poco. Como no hay más mimbres, el alemán repitió alienación (sic) a excepción del sancionado Guti que cedió su puesto al ínclito Diarra y formó el doble pivote con el irregular Gago. Robben y Robinho en las alas, Sneijder en la media punta y Raúl como único ariete. El empate del Barça obligaba a salir a ganar atendiendo a los deseos del vestuario blanco de acabar con la Liga cuanto antes. Y lo hizo regalando al castigado aficionado un muy buen cuarto de hora inicial con combinaciones rápidas y profundas que culminó en el gol de Raúl a pase de Robinho en el 14'.

Con el viento a favor el Madrid desapareció del terreno de juego. Controló el balón con eficiencia pero abusando del desplazamiento horizontal. El Racing, que demostró ser un equipo perfectamente trabajado merecedor de un puesto en Champions (viendo el nivel, es más que razonable), comenzó a venirse arriba poniendo cerco a la meta de Casillas a base de paredes y triangulaciones que conocen de memoria. Sin embargo no siempre en fútbol atacar es sinónimo de éxito y el descanso llegó cuando más lo necesitaban los blancos y menos los santanderinos. En la reanudación el Madrid terminó de diluirse perdiendo la orientación del juego y la posesión. Constantes fallos de Gago y Diarra, que terminó jugando de falso extremo derecho en otra demostración táctica de Schuster, incompetencia de Robben, que falló un remate fácil ante la meta de Toño, desaparición de Robinho, Raúl peleando como un naúfrago... El gol del Racing era inminente pero nunca entró. Mucho ataque pero poca claridad amén del extraordinario trabajo defensivo de la que se considera la defensa ideal del Madrid: Ramos, Cannavaro, Pepe y Heinze.

En otra prosaica demostración de crueldad futbolística, constantes al final de cada temporada, el Racing encajó el segundo en el 93' por obra y gracia de Higuaín a pase de Balboa. La celebración del tanto fue significativa: todo el banquillo saltó para formar una piña junto a los titulares, festejo que demuestra que este título está preparando las maletas hacia Chamartín. El último reto excitante que le resta al Madrid es proclamarse campeón el 7 de mayo en el Bernabéu ante el Barça. Nada de pasillos que rebajarían la intensidad del choque de los dos ilustres. Por favor, que al menos nos quede eso.  

Por José Bidea, hace 27 días

En el país de los ciegos…

Ramon Calderon...el tuerto es el Rey. Es curioso como nuestra Liga, con tanto bombo como le damos, esta sufriendo esta progresiva conversión a la mediocridad. Ya no sólo los equipos punteros decepcionan, como el Barcelona ayer frente al Espanyol, o el Madrid en algunos partidos de esta temporada que han sido para olvidar, pese al riesgo de repetir los mismos errores, sino que el Sevilla perdía ayer 1-4 en casa frente al recién ascendido Almería. O podemos recordar la derrota del Villareal en la primera vuelta frente al Zaragoza, gran decepción de la temporada, por el mismo resultado. El Atlético de Madrid nos regala esos partidos raros, curiosos, inexplicables y anodinos cada tres o cuatro jornadas. Y el Getafe, bueno, al equipo de Laudrup no se le puede pedir mucho más de lo que ha hecho, quizás exigirle a la fortuna que cumpla honradamente con su hermana la justicia.

Ante la apabullante realidad con la que cada jornada ligera nos golpea en el rostro, los medios de comunicación ya no preguntan sobre si es la inglesa mejor competición que la nuestra. Solucionada de forma implícita esta cuestión, cabe hacer una crítica profunda y meditada sobre las circunstancias que nos han llevado a esta desesperante situación (cualquiera que acuda el fin de semana de forma regular a ver a su equipo sabrá de qué hablo).

Hablemos de los máximos mandatarios ( y responsables/en los dos sentidos) en el mundo del fútbol. Los Laporta, Calderón, Lopera, Del Nido etc... y comparémoslos con nuestros vecinos ingleses. No voy a decir que les falte carisma, ni que se trate de los hermanos tontos de nuestros políticos, ya de por si poco agraciados. Sería feo acusarles de disfrutar demasiado de sus cargos y la popularidad que estos les ofrecen, o insinuar su falta de tacto o sus mediocres palabras, así que no lo voy a decir...

Las malas inversiones realizadas en los últimos años hacen de España una especie de paraíso fiscal para otros países, en donde nos venden jugadores que nadie quiere a precio de estrellas y nosotros, viendo un par de jugadas en la tele del personaje en cuestión, o leyendo lo que dice el Marca de ellos, como bobos, caemos en la «trampa» que tan estúpidamente nos pintan como «una ganga». No olvidemos, por ejemplo, que Van Nistelrooy, uno de los mejores y más listos delanteros de la competición, llego aquí porque el Manchester United no lo quería...¿?

Y qué decir de Villar, quién aspira a convertirse en el Berlusconi español. Amparado y protegido por los clubes más importantes gracias a su defensa férrea del independentismo de la Federación de fútbol, goza de un cargo ya desde hace demasiados años sin que la burocracia pueda arrebatárselo. Esto tan sólo alimenta que la gente de arriba se acomode y luego tengamos que oírles hablar de política, o de lo que en buena gana les venga, del mismo modo que lo hacen en la taberna con los amigos.

Parece que la conversión de nuestra Liga en una mafia, o en un esperpento aun peor, podría ser una realidad en un par de años si las cosas no cambian. Si no se defienden proyectos más allá de los resultados, o si nos dejamos llevar por el glamour de los jugadores en la prensa (¿qué pasó con los cuatro fantásticos?), por sus líos personales y sus polémicas, sino exigimos un poco más a la gente que manda, demasiado acomodada en una autocomplacencia fundada en un caciquismo estéril e inocuo.

Por el momento, y hablando por fin sobre este bonito y mancillado deporte, el Madrid es líder sin hacer mucho. Pero, y esto es peor, es primero con justicia. Y va a ser campeón de forma merecida por segundo año consecutivo...y eso que, sobre el cesped, los de Schuster aparentan ser tuertos.

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