Por José Bidea, hace 10 meses y 15 días

Raul y Luis montan su numerito

Luis Aragones Y RaulAl margen de las decisiones del seleccionador español a la hora de formar conjunto nacional para enfrentarse a otros combinados, en donde el siete blanco no ha salido bien parado desde la derrota en Belfast, Luis Aragones es quien más ha apoyado a Raúl González Blanco en la guerra mediática que enciende las iras de los incondicionales del jugador madridista. Sus declaraciones nunca, o casi nunca, han estado a la altura de su cargo, se puede saber mucho de fútbol, aunque algunos no concedan esta cualidad al seleccionador, pero poco sobre cuestiones humanas, mediáticas o de persuasión de masas. Es el caso de Aragones insinuando a Reyes su superioridad sobre «el  negro ese», o su repentino acceso de ira al interpelar a un aficionado delante de las cámaras: «¿Qué ha ganado Raúl?»

Ayer seleccionador y jugador ofrecieron una rueda de prensa, pero más bien pareció otra batalla mal aprovechada por el sabio de hortaliza para quedar por debajo del fantasma que lo persigue al coincidir en la misma mesa y reaccionar suspicazmente cuando la otra parte sólo quería «ayudar». Ya no sé qué creer, ¿será otra estrategia o realmente a toda esa gente que cobra millones de euros por temporada, tiene la vida resuelta, es famosa y popular, le importa tanto la selección española como a la afición? No insinuó que por el hecho de ser rico las cosas resbalen más fácilmente, pero creo que guarda cierta relación en el mundo del fútbol por las circunstancias de los futbolistas, que reniegan de todo (excepto de las fiestas por la noche) para llegar a ser alguien en este mundillo, salvando las excepciones.

Parece que Luis y Raúl han olvidado lo que es la selección, al circo que montaron ayer me remito. Negando, que no desmontando, todas las hipótesis montadas por la prensa desde el último mundial, sacrificándose por un bien mayor, que es la selección y su posible gloria de ganar la Eurocopa este verano, ambos han firmado las paces con un apretón de manos ante la prensa.

«Aquí no pasa nada» parecen decirnos con sus sonrisas y sus actitudes, dejando la puerta abierta para los más espabilados a la insinuación de que la culpa es de la prensa, y, ciertamente, mucho han contribuido los sensacionalistas medios deportivos en esta guerra. Sin embargo, nada quedó aclarado ayer, salvo que hay un problema, y ninguno quiere hablar de él.

Otro numerito para la opinión pública, que en realidad sólo es un juego de palabras para dar nombre a algo tan absurdo como los descontentos de la gente que los protagonistas creen tener la obligación de aplacar por el bien de todos, no en vano ellos son los que mandan en este mundillo, ya era hora de que hicieran algo ¿O no?

Por Ignacio Ampudia, hace 10 meses y 18 días

El Madrid cae en el Olímpico de Roma

Mancini Marca El SegundoY al fin volvió la Champions. Después de más de dos meses de intensas y, por qué no decirlo, descafeinadas competiciones locales, arrancaban los octavos de final de la Copa de Europa. Este Madrid de Schuster sigue arrojando pérdidas que no se consiguen explicar. Después de una primera vuelta en la que no se dejó puntos en casi ningún campo de la geografía española toca confirmar lo que se sospecha: que es un equipo solvente. Lo demostró en el Camp Nou con creces. Sin embargo su andadura por Europa no fue tan excelente en la fase de grupos, lo cual ha generado algunas dudas. Por un lado, que es capaz de plantar cara a cualquier equipo pero que se desenchufa en las fases en las que los partidos se ganan o se pierden. Ceder tres puntos cuando la ventaja es amplia puede interpretarse como un resbalón, una mancha. Pero en Europa los errores no valen tres puntos. Normalmente significan volverse a casa con cara de tonto.

Seguramente ésa sea la cara de los madridistas hoy. Han caído en Roma sin explicación, en un partido tenso y disputado. Las dudas se sembraron días atrás con la derrota en Sevilla. El gol inicial de Drenthe no ayudó a la concentración y el equipo perdió tensión, tanta, que encajó dos goles en apenas cinco minutos. Aunque el señalado sea Marcelo un partido no lo pierde un solo jugador, pero como el colchón es amplio, no se dio importancia y mucho menos con la Roma a la vuelta de la esquina.

La formación inicial del Madrid parecía más fruto de las circunstancias que de la planificación. Robinho sigue en la enfermería junto a Pepe, dos piezas claves para Schuster. Robben partía como titular junto a Raúl y van Nistelrooy en punta. En la media, Gago, Guti y Diarra. Ramos en el lateral derecho para contener las arremetidas de Mancini y Torres en el izquierdo porque hay que poner once jugadores. Cannavaro y Heinze aportaban oficio en el centro de la zaga. El Madrid golpeó pronto, en el 7'. En la primera llegada que tuvo, Raúl desviaba un disparo de Guti. La noche pintaba plácida. Pero, una vez más, el Madrid perdió el sitio y el balón y la Roma, presentando una rácana y miserable propuesta fubolística, consiguió el empate en el 24' tras una jugada pésimamente defendida. Los romanos viven encomendados a Totti, un 10 reciclado en 9 para la causa, una suerte de boya de waterpolo. El hombre fija a los centrales, descarga para la incorporación de la segunda línea y lleva el brazalete, pero si se gira, te mata.

Y mató. Vaya si lo hizo. Heinze tomó una mala decisión tratando de anticiparse al capitán romano, que se la llevó y sirvió un estupendo pase a Mancini que aguantó la salida de Casillas y puso el 2-1 en el 57', justo cuando el Madrid había comenzado a imponerse en el medio campo y a generar algún destello de peligro. Aquél era el guión perfecto para un equipo italiano: por delante en el marcador sin quererlo. El destino del Madrid estaba escrito: golpearse contra un muro. Hasta Totti estuvo la última media hora por detrás de la línea del balón.

Una vez más Schuster se eternizo con los cambios, aunque a decir verdad no tenía mucho donde rascar en el banquillo. En el 80' Drenthe entró por un inoperante Diarra y Baptista por Robben, que crece cada partido aunque el ritmo no sea el esperado. Un balón de van Nistelrooy al palo fue lo más destacado de un equipo blanco que, una vez más (y ya van unas cuantas) volvió a mostrarse romo en ataque, con una exasperante querencia a tejer por el centro y una preocupante falta de imaginación por los costados. Hubo dominio del balón, capítulo en el que destaca Gago que ha sido de largo el mejor de los blancos, pero sin definición.

De nuevo, la remontada. El Bernabéu debe ser el talismán madridista el próximo 5 de marzo para levantar una eliminatoria que, en los primeros 90 minutos, ha tenido un claro color italiano, no por el juego sino por el estado de ánimo que inyectan los romanos en los partidos. El guión es predecible. Ellos colgarán nueve tíos del larguero y el resto a buscarse la vida. Una de italianos, la película de todos los años.  

Por José Bidea, hace 10 meses y 19 días

El Atlético se atasca y el Athletic respira

Javier AguirreEl de ayer fue un partido atípico. Un equipo en la zona Champions recibe a otro que se juega el descenso. Pero insinuó que fue extraño por muchos motivos. No sólo por el «zarpazo» que los leones propinaron a los colchoneros en el resultado final, ni tampoco por el nefasto arbitraje de Medina Cantalejo (es malo a rabiar), sino por la pobre imagen del Atlético de Madrid, Aguirre perdiendo tiempo discutiendo con el árbitro en el descuento era la viva imagen de su equipo, o el orden de los pupilos de Caparrós que ganaron con justicia en un campo difícil.

Empezaban bien las cosas para los locales. Un centro al área que nadie acertaba a rematar o despejar se colaba en la portería de Armando a los seis minutos de juego y hacía pensar que el guión iba a desarrollarse según los cauces habituales: «la suerte sonríe a los grandes». Sin embargo, un balón al larguero de Luis García fue lo único que logró ofrecer el equipo de casa tras el gol. Enfrente un Athletic ordenado, peleón y sin imaginación en los metros finales. Como decía Robinson: «El Athletic está a un buen pase de marcar gol». Y era cierto, los leones robaban en el medio campo o en la defensa continuamente pero la falta de velocidad o de solvencia de sus hombres de ataque les impedía inquietar a Abbiati.

El centro del campo y la defensa de los vizcaínos superaba una y otra vez a los madrileños. Agüero y Forlán tenían que bajar demasiado a recibir y casi siempre se quedaban con la pelota demasiado tiempo antes de pasarla o perderla. Así transcurrían las cosas hasta que un corner botado en el área bilbaína lo recuperaba Javi Martínez en el punto de penalti, salía en carrera e, incomprensible en los manuales de fútbol básico, pero muy vistosamente, llegaba a las inmediaciones del área colchonera sin que nadie le parase. Una vez allí, el joven Susaeta recibía en el costado y batía al portero colchonero.

Nervios en las gradas con el 1-1. La defensa había asistido, una vez más esta temporada, al rival a marcar gol, el centro del campo parecía incapaz de crear fútbol si el equipo rival esperaba abajo. Necesitaba la carrera con el esférico pero los metros del campo, al no aprovecharse bien las bandas, parecían disminuir. El Atlético se empeña en entrar por el centro y ayer no fue posible ante el conglomerado de espartanos entrenados y colocados allí por Caparrós.

Faltaba aun el broche final. Una falta cercana al área de Abbiati la botaba Yeste para que Llorente, en movimiento acrobático, la rematara al fondo de la red. 1-2, y al descanso a pensar como solucionar el descalabro.

En la reanudación pronto se quedaron los locales sin opciones. Fue la expulsión de Raúl García a los once minutos lo que terminó de hundir al Atlético. El Athletic se limitó a aprovechar su superioridad para frenar a los rojiblancos y alternar esto con posesiones de balón que a punto estuvieron de causar algún susto. Destacar la pobre actuación del árbitro de la contienda: Medina Cantalejo, y sus asistentes. No vieron que el gol de Llorente era fuera de juego, muy justo, pero era. También pasaron por alto una agresión de Pablo sobre Aduriz que hubiese supuesto penalti y expulsión del defensa, pero, además de errores puntuales, el árbitro se dedicó a pitar faltas por todas las zonas del campo, perdiendo, el poco fútbol que se vio, la ansiada fluidez que todos aspiramos a ver en este deporte.

Gran victoria para los Bilbaínos que se marchan de Madrid dejando la sensación de que quizás la Champions sea demasiado premio para un equipo que a veces ofrece tantas carencias tácticas como el Atlético de Madrid. Aunque viendo al Barcelona y al Real Madrid, y el pobre nivel de fútbol que están ofreciendo últimamente, puede ser injusto juzgar tan severamente al equipo de Javier Aguirre.

Por José Ramón López, hace 10 meses y 21 días

Ferrari: ¿El truco del almendruco?

Truco Del AlmendrucoHace años que conozco a Robert Zesnik. Coincidimos en la escuela técnica de la BBZ Westfalia en Dortmund allá por el siglo.... antes de Schumacher. Robert Zesnik es hoy en día un excelente fotógrafo al servicio del mejor postor. Su principal territorio de caza es la Fórmula 1. En realidad a Robert le importan un pimiento los Räikkönen, Alonso, Hamilton y compañía. Los coches aun menos. Su gran pasión son las chicas «Pit Lane»; desde las «paragüeras» hasta las «bodyanuncio». Todo lo que tenga un buen par de razones y excelentes neumáticos traseros, es objetivo susceptible de ser disparado; su increíble talento es el vehículo de llegada y los coches y la competición deportiva la excusa perfecta para sus «golfeos apandadores». Fotógrafo de cámara de casi todas las novias, ex-novias, esposas y amantes de los pilotos, es también amigo de ellos, de ingenieros y mecánicos; lo que le permite acceder de primera mano toda la rumorología subterránea sobre los principales acontecimientos de este loco mundillo del gran circo ambulante. El pasado jueves, día de los enamorados, nos reencontramos en Jerez junto a varios miles de ellos, que lo son también de esta irresistible deidad llamada Fórmula 1.

Fuimos a comer. «Tu pagas y yo como, luego tú sigues pagando y yo bebo; al final tu miras y yo....» Es su letanía favorita; al final yo pagué la comida, los dos bebimos y el habló. Y lo hizo de forma clara pausada y en un alemán fluido que para nada dejaba entrever el largo repostaje de brebaje pernicioso al que nos sometimos. «Jose, en la F1 hay truco». Eso ya lo sabía yo,-le respondo-, no hay más que ver las resoluciones de la FIA adoptadas el año pasado. «Sin coñas, no me refiero a eso; se trata de los coches, algunos ya van trucados en la pretemporada». «El otro día en Bahrein los Ferrari llevaban un segundo de power más que sus rivales; nada que ver con la aerodinámica, ésta se copia fácilmente y al final todos acaban con similar configuración; la mejor ahora es la de los Mario karts y están en el pelotón de los torpes» (llama así a los BMW, dado el gran parecido de Mario Theissen, su patrón, con el famoso personaje de Nintendo Mario Bros). «Es el motor; los alquimistas de Montezemolo han logrado modificar el mapa de rendimiento del motor, para simular un efecto idéntico al generado por el control de tracción electrónico».

Hay quien opina que después de haber sido oficialmente reconocida como víctima inocente del complot de espionaje, Ferrari pudiera gozar de cierta bula operativa, por parte de la FIA. Por el momento no existe ninguna irregularidad constatada de carácter punible. Se está hablando de una modificación, que no trampa. El control de tracción electrónico está prohibido, pero no lo está el buscar un efecto similar de control mecánico, totalmente al margen de la electrónica (Porsche los monta -o montaba -en algunos de sus modelos). Eso no sería ninguna ilegalidad, sería un camino diferente para lograr un efecto parecido al control de tracción electrónico. Nunca alterando la centralita ECU (sería imposible, dado el régimen de configuración abierta establecido), ni otros parámetros que como el núcleo propulsor, sean intocables hasta el 2018. El piloto de Toyota Jarno Trulli ya dejó caer algo al respecto en fechas pasadas: «Ferrari ya es campeón del mundo», «no digo que alguien esté haciendo trampas, pero no son normales estos tiempos sin el control de tracción», o «Es el ruido del motor, suena diferente a los demás, se nota cuando pasas a su lado».

Sea cierta la sospecha, o se trate solamente de propagar rumores tendenciosos, con el fin de sembrar dudas sobre el apabullante rendimiento de pretemporada de los Ferrari, el caso es que ha comenzado ese hormigueo entre bastidores presagio de tormenta en ciernes. Miles de millones empleados en desarrollo, tecnología y probaturas, para comprobar que tus rivales se encuentran en una dimensión inalcanzable de momento para tus primitivas naves de cercanías, no es plato de fácil digestión. Robert Zesnik es también de la opinión que la prensa española(concretamente desde Marca), en su afán por explotar comercialmente el «efecto Alonso», se está vendiendo humo triunfalista para esta temporada. «De comenzar así, creo que será un pasillo de campeón a Ferrari desde la primera carrera hasta la última». Espero que su pesimismo tan contrario a nuestros intereses, -gloriosa profecía para los de Ferrari-, sea la consecuencia del pernicioso «combustible» repostado. Nos vamos sin pagar la última ronda.

Por Ignacio Ampudia, hace 10 meses y 23 días

Ronaldo se rompe por segunda vez

Ronaldo Se LesionaEl 9 más devastador de los últimos años del fútbol mundial ha vuelto a romperse, y esta vez parece que definitivamente. Con 31 años y el tendón rotuliano de su rodilla izquierda totalmente destruido no hay demasiadas esperanzas de que «El Fenómeno» vuelva a los terrenos de juego. Jugaba el Milán anoche en San Siro contra el Livorno el partido aplazado de la Serie A por la participación de los rossoneri en el Mundial de Clubes que se disputo en diciembre, la antigua Copa Intercontinental. A los 11 minutos de la segunda parte Ancelotti dio entrada al brasileño para tratar de romper el empate que gobernaba el marcador. En eso nada ha cambiado: Ronaldo, aunque esté mal, aunque no sea su mejor momento, siempre ejerce un efecto terrorífico sobre las defensas rivales. Al fin y al cabo es un goleador implacable. Provocó un penalti que metió Pirlo en la jugada en que se partió  la rodilla. Tendido sobre el césped del Giuseppe Meazza, Ronaldo maldijo su mala suerte y fue retirado en camilla llorando contemplado por un público enmudecido.

Parece que Italia no trae buena suerte a Ronaldo. En los dos equipos italianos que ha militado siempre ha sufrido las peores lesiones. La primera, en 2000, en el Estadio Olímpico de Roma vistiendo la elástica del Inter de Milán. Allí se rompió el mismo tendón, pero el de la pierna derecha. Recaló en la escuadra neroazurri en la temporada 97/98 después de haber sido el mejor jugador del mundo en el Barça la temporada anterior. El mal hacer de los directivos blaugranas fue el motivo de la marcha de Ronaldo. Todo el mundo aseguró que nunca se adaptaría al rocoso fútbol italiano pero acabó la temporada con 34 goles en 47 partidos, una marca más que notable para un novato ante las defensas más duras del mundo.

Sin embargo la falta de títulos, el rigor de la disciplina italiana y la lesión de 2000 le empujaron a dejar la capital de Lombardía. Después de firmar un gran mundial en Corea en 2002, y ganarlo, forzó su salida del Inter hacia el Real Madrid, que se había proclamado ese mismo año campeón de Europa con el inolvidable gol de Zidane, uno de sus grandes amigos. Ronaldo quería disfrutar jugando junto a los mejores del mundo y ganar títulos. Después de largas y complicadas negociaciones vistió de blanco. El día de su debut en Chamartín marcó dos goles, el primero cuando no llevaba ni un minuto en el campo, lo que sirvió para ganarse el corazón del exigente público madridista. Ese año ganó la Intercontinental, la Liga y la Supercopa de España, pero a medida que pasaban los años y el equipo «galáctico» se diluía, Ronaldo fue señalado como uno de los motivos de la crisis. El mismo público que lo aclamó como un ídolo lo defenestró y lo abucheó porque no corría. La llegada de Capello al Madrid certificó su defunción en el equipo blanco.

Colmado de ofertas de países exóticos en los que apenas se lleva jugando al fútbol unos pocos años, el brasileño decidió seguir compitiendo al máximo nivel. Arropado por el siniestro Galliani, llegó al Milán, equipo en el apenas ha jugado una quincena de partidos marcando nueve goles. La relación de Ronaldo con sus rodillas siempre ha sido complicada y, anoche, miércoles de Pasión, vivió un nuevo percance que tiene pinta de ser definitivo. Tiene 31 años y quién sabe si fuerzas para pasar una dura rehabilitación de al menos nueve meses. No es una situación nueva para él, pero sí muy dura, máxime cuando parecía estar alcanzando la mejor forma física y entraba en los planes del entrenador. 

El tono es de despedida. Evidentemente, aunque lo mejor sería que Ronaldo volviera a jugar la temporada que viene, marcase los goles que aún le quedan en sus botas y pudiese levantar la Copa de Europa, el único gran título que le falta. Es cierto que el Milan la ganó la temporada pasada, pero no pudo jugar ni un solo minuto y, seguramente, ése no es el modo en que Ronaldo la querría ganar. 279 goles avalan su trayectoria profesional en Europa. Para el recuerdo, entre otros, el bestial gol que marcó en Compostela con el Barça, la tarde que Old Trafford se rindió a sus pies con el Madrid y esa manera inconfundible de ejecutar a los porteros rivales. Ronaldo es uno de los últimos genios, uno de los pocos jugadores que no importa qué camiseta vistan porque son jugadores de fútbol, allá donde estén. La estampida del búfalo se ha acabado. ¿Para siempre?.  

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