La Naranja vuelve a ser «Mecánica»
Pocas ocasiones nos regala el fútbol, a los asiduos a este deporte, a lo largo del año, en las cuales el juego discurra acorde a las expectativas previas al partido. Los protagonistas del extraño suceso de esta noche han sido Holanda e Italia que nos han dejado el que puede ser catalogado ya como «el mejor partido, en cuanto a fútbol se refiere, de lo que va de Eurocopa».
Pero dejemos al margen esta manía persecutoria por escribir titulares y centremos la disertación en el espectáculo. La actual campeona del Mundo recurría a Donadoni para la competición que comenzaba midiéndolos a la Naranja Mecánica dirigida por el mítico Marco Van Basten, ex compañero del italiano en aquel famoso Milán. El resultado favoreció al delantero tulipán y el italiano tendrá que resignarse. Hoy Holanda ha vencido por 3 goles a cero a Italia, lo cual, ya de por sí, es noticia.
Con el reencuentro como anécdota curiosa comenzaba el partido como suelen hacerlo en la Eurocopa: Al despiste. Pasados los diez minutos Holanda parecía estirarse un poco más que su contraria y lograba robar continuamente balones en la media de La Squadra Azzurra que impotente tan sólo encontraba la alternativa de salir corriendo tras los de camiseta anaranjada. Pirlo se encontraba demasiado anulado por el descomunal trabajo de De Jong y Gatusso no parecía la alternativa más idónea para sacar la pelota jugada. Un posible penalti sobre Van Nistelrooy encendía los ánimos de los futbolistas que comenzaban a darse cuenta de que la clave del partido consistía, tan sólo, en tocar más rápido que el contrario, se jugaba como Holanda imponía, e Italia llevaba las de perder.
El gol llegaría en una jugada un tanto absurda. Un despeje defectuoso de Buffon era rematado por Sneijder para que Van Nistelrooy la interceptara en plena trayectoria, y en claro fuera de juego, para batir al meta italiano. Holanda comenzaba a obtener sus frutos y osó encaramarse a la chepa del campeón del Mundo. Un corner votado magistralmente por Andrea Pirlo era despejado por un tal Giovani Van Bronckhorst, quien saldría a la carrera para montar el tiralíneas en forma de contraataque que Wesley Sneijder convertiría en el segundo gol para su país tras una dejada de cabeza de Kuyt.
La primera parte dejaba perplejo a media Europa. Italia estaba siendo pasada por encima sin ninguna consideración y sin apenas oponer resistencia. No obstante la segunda parte deparaba aun más cosas.
Si tocando la pelota no se lograba nada, los italianos optaron por la guerra, el balón dividido y la entrada dura, con la intención de anular el toque y la concentración holandesas. Así Italia dispuso de sus mejores ocasiones, pero la suerte quiso serle esquiva y parte de lo cobrado en el pasado le fue exigido esta noche. Toni controlaba, protegía, a veces regateaba, pero, si chutaba, siempre lo hacía flojo o mal. Pirlo parecía Cruyff en aquella final contra Alemania, bajando hasta la defensa para poder tocar el balón, porque los holandeses no era precisamente cojos, y pese a no disponer de ocasiones claras plantaban cara jugando a los «autos de choque» que Italia parecía querer imponer a la fuerza. Genaro Gatusso, de sobrenombre «el bueno», mereció no terminar el partido.
Salieron Van Persie, Del Piero, Grosso, incluso nuestro amigo Cassano, pero otra vez era el lateral izquierdo de la Naranja Mecánica quien cerraba el marcador en otro contraataque de remate de cabeza. Gran Gio el que se dejó ver esta noche. Italia se hundía a falta de diez minutos, el gol se había convertido esta noche en un elemento escurridizo, inexorable y caprichoso. Holanda da así un paso de gigante y muestra sus cartas al resto de selecciones que, hace dos años, no pudieron derrotar a la mítica y temida (aunque tras hoy un poco menos) escuadra Azzurra.
Se presentaba este
Un año más tendremos la final deseada. Desde el primer domingo del torneo todo el mundo desea que el campeón suizo y el gladiador manacorí salten a la Philippe Chatrier el último día para batirse en duelo y regalarnos un partidazo más.Un año más, y van tres, Roger y Rafa, Rafa y Roger, se medirán en un duelo que, por méritos propios, va a llenar páginas de oro en los libros de la historia del deporte. Cuando salten a la arena de la Philippe Chatrier se verá si los conocimientos transmitidos por Pepe Higueras al número uno del mundo son suficientes para batir al probable sucesor de Borg en la tierra parisina.