Por José Bidea, hace 5 meses y 14 días

La Naranja vuelve a ser «Mecánica»

SneijderPocas ocasiones nos regala el fútbol, a los asiduos a este deporte, a lo largo del año, en las cuales el juego discurra acorde a las expectativas previas al partido. Los protagonistas del extraño suceso de esta noche han sido Holanda e Italia que nos han dejado el que puede ser catalogado ya como «el mejor partido, en cuanto a fútbol se refiere, de lo que va de Eurocopa».

Pero dejemos al margen esta manía persecutoria por escribir titulares y centremos la disertación en el espectáculo. La actual campeona del Mundo recurría a Donadoni para la competición que comenzaba midiéndolos a la Naranja Mecánica dirigida por el mítico Marco Van Basten, ex compañero del italiano en aquel famoso Milán. El resultado favoreció al delantero tulipán y el italiano tendrá que resignarse. Hoy Holanda ha vencido por 3 goles a cero a Italia, lo cual, ya de por sí, es noticia.

Con el reencuentro como anécdota curiosa comenzaba el partido como suelen hacerlo en la Eurocopa: Al despiste. Pasados los diez minutos Holanda parecía estirarse un poco más que su contraria y lograba robar continuamente balones en la media de La Squadra Azzurra que impotente tan sólo encontraba la alternativa de salir corriendo tras los de camiseta anaranjada. Pirlo se encontraba demasiado anulado por el descomunal trabajo de De Jong y Gatusso no parecía la alternativa más idónea para sacar la pelota jugada. Un posible penalti sobre Van Nistelrooy encendía los ánimos de los futbolistas que comenzaban a darse cuenta de que la clave del partido consistía, tan sólo, en tocar más rápido que el contrario, se jugaba como Holanda imponía, e Italia llevaba las de perder.

El gol llegaría en una jugada un tanto absurda. Un despeje defectuoso de Buffon era rematado por Sneijder para que Van Nistelrooy la interceptara en plena trayectoria, y en claro fuera de juego, para batir al meta italiano. Holanda comenzaba a obtener sus frutos y osó encaramarse a la chepa del campeón del Mundo. Un corner votado magistralmente por Andrea Pirlo era despejado por un tal Giovani Van Bronckhorst, quien saldría a la carrera para montar el tiralíneas en forma de contraataque que Wesley Sneijder convertiría en el segundo gol para su país tras una dejada de cabeza de Kuyt.

La primera parte dejaba perplejo a media Europa. Italia estaba siendo pasada por encima sin ninguna consideración y sin apenas oponer resistencia. No obstante la segunda parte deparaba aun más cosas.

Si tocando la pelota no se lograba nada, los italianos optaron por la guerra, el balón dividido y la entrada dura, con la intención de anular el toque y la concentración holandesas. Así Italia dispuso de sus mejores ocasiones, pero la suerte quiso serle esquiva y parte de lo cobrado en el pasado le fue exigido esta noche. Toni controlaba, protegía, a veces regateaba, pero, si chutaba, siempre lo hacía flojo o mal. Pirlo parecía Cruyff en aquella final contra Alemania, bajando hasta la defensa para poder tocar el balón, porque los holandeses no era precisamente cojos, y pese a no disponer de ocasiones claras plantaban cara jugando a los «autos de choque» que Italia parecía querer imponer a la fuerza. Genaro Gatusso, de sobrenombre «el bueno», mereció no terminar el  partido.

Salieron Van Persie, Del Piero, Grosso, incluso nuestro amigo Cassano, pero otra vez era el  lateral izquierdo de la Naranja Mecánica quien cerraba el marcador en otro contraataque de remate de cabeza. Gran Gio el que se dejó ver esta noche. Italia se hundía a falta de diez minutos, el gol se había convertido esta noche en un elemento escurridizo, inexorable y caprichoso. Holanda da así un paso de gigante y muestra sus cartas al resto de selecciones que, hace dos años, no  pudieron derrotar a la mítica y temida (aunque tras hoy un poco menos) escuadra Azzurra.

Por José Ramón López, hace 5 meses y 15 días

Robert Kubica: Del infierno a la gloria en Montreal

Robert KubicaSe presentaba este GP de Canadá con la gratísima sorpresa de ver a Fernando Alonso en cuarto lugar de la parrilla de salida, la segunda mejor clasificación de un Renault en lo que va de campeonato, por delate de pilotos como Massa, Kovalainen y Heidfeld. Todo lo contrario que cabía esperar, tras los numerosos problemas padecidos por Fernando en los entrenamientos libres del viernes. Trompos, tiempos mediocres y un circuito, el Gilles Villeneuve, de bajísima carga aerodinámica con largas rectas y fuertes frenadas, en teoría nada apropiado para las actuales prestaciones del R-28. Magistral vuelta clasificatoria y lección de pilotaje de Fernando Alonso, más impresionante aun, si tenemos en cuenta la nada despreciable carga de combustible con la que clasificó el asturiano. La «pole position» fue al igual que el pasado año para Lewis Hamilton, arrebatándosela en el último instante, al cada vez más brillante Robert Kubica.

Que si me voy que si me quedo, que si Ferrari que si BMW, el caso es que entre rumores, especulaciones y conjeturas, un pasito atrás y dos para adelante, poco a poco, el bicampeón comienza a abrirse camino a golpes de genialidad entre los más poderosos. Sólo ante el peligro, pues su compañero de equipo Nelsinho Piquet, es más una rémora que una ayuda. Flaco favor le han hecho al chico con su debut en la F1, a lomos de un «potro indómito» como el R-28, al que sólo el talento de un genio como Fernando Alonso es capaz de dominar. Continúan llegando evoluciones a marchas forzadas y será con ocasión del próximo GP de Francia en el circuito de Magny Curs, cuando lleguen las más importantes. Allí es donde se verá el potencial real con que puede contar Alonso para afrontar el resto de la temporada.

La carrera de hoy ha sido una caótica lotería, donde sólo el primer premio ha caído con justicia en manos de un sensacional Robert Kubica. Tras una salida sin incidentes, en la que Nico Rosberg relega a Fernando Alonso al quinto puesto, una avería en la decimotercera vuelta del Force India de Adrian Sutil, fue la que propició el principio del caos. La consiguiente salida del «safety car» reagrupa durante varias vueltas la concurrencia, coincidiendo con la urgente necesidad de repostaje de la mayoría de monoplazas que marchaban en cabeza. La retirada del coche de seguridad propicia la entrada masiva de los coches con estrategias de dos paradas. En el lógico frenesí desatado para salir por delante, Lewis Hamilton no se percata de que el semáforo del «pit lane» está cerrado y embiste por detrás el Ferrari de Räikkönen que junto con Kubica estaban esperando su apertura. Nico Rosberg se une a la refriega, aunque tras cambio de morro puede reincorporarse a la carrera. No así Hamilton y Räikkönen, para quienes finaliza la aventura canadiense.

El aparatoso accidente deja en cabeza de carrera a los pilotos con estrategias a una parada, a los que yendo a dos paradas, aun no habían parado a repostar y tras ellos Robert Kubica y Fernando Alonso, que habiendo repostado se libraron de la trifulca del «pit lane». Ocasión de oro para Robert Kubica que el año pasado sufría aquí mismo un terrible accidente y grandes y merecidas posibilidades de subir al podio para Fernando Alonso, que una vez terminada la carrera se quejaba amargamente de un grave error en la estrategia por parte de su equipo, haciéndole entrar con todos tras el «safety car», cuando él aun tenía gasolina para cuatro o cinco vueltas más; circunstancia que le hubiera evitado a la postre «toparse» con su habitual bestia negra, Nick Heidfeld.

Pero una vez más, la caprichosa lotería le tenía reservado el boleto Nº 13 a Fernando Alonso. Como casi siempre que la desgracia se cierne sobre él, la sombra (mejor dicho, el culo) de Nick Heidfeld se ha vuelto a interponer en su camino. Sin quitar ni un ápice de mérito a la estrategia a una parada del alemán que le ha dado el segundo puesto de carrera, con su «machacona pesadez» a la hora de taponar a Fernando Alonso, ha vuelto a terminar con la paciencia del asturiano, que en desesperada lucha por encontrar un hueco para adelantarle, hacía un trompo y se iba contra las protecciones, dañando el coche lo suficiente como para no poder continuar. Muy mala suerte, en esta ocasión para el español y demasiado premio para un «plasta» como Heidfel, que de esta manera «maquilla» su mediocre temporada. Consecuencias nefastas también para el despiste de Hamilton y Rosberg, pues les acarreará una penalización de diez puestos en la parrilla de salida para la próxima carrera.

Victoria y liderato en el mundial de pilotos para un sensacional Robert Kubica, que lejos de arrugarse en un circuito en el que estuvo a punto de dejarse la vida el pasado año, se resarció de la grave cornada como lo hacen los grandes toreros, con faena de dos orejas y rabo, dándole a BMW su primera victoria como equipo-fábrica y el segundo puesto de constructores tras Ferrari. Era sólo cuestión de tiempo que sucediera, pues el polaco se codeaba desde el principio de temporada con los gallos de Ferrari y McLaren. Premio gordo también para un perseverante David Coulthard, que con el tercer lugar del podio mejora para Red Bull, el cuarto puesto conseguido por su compañero Mark Webber en Mónaco y remontada memorable de Felipe Massa, relegado por un error de repostaje a las últimas posiciones, acabó en quinto lugar, consiguiendo unos valiosísimos puntos con los que adelanta a su compañero Kimi Räikkönen, empatando con Lewis Hamilton en el segundo puesto de la clasificación de pilotos.

Por Ignacio Ampudia, hace 5 meses y 15 días

Atentos a Portugal

PartidoParecía que nunca llegaría, pero finalmente ayer por la tarde arrancó la Eurocopa 2008 en Suiza. Llevábamos casi veinte días huérfamos de fútbol de altura, fútbol competitivo, encuentros en los que las equipos se juegan algo más que tres puntos. Desde la victoria del United en Moscú a mediados de mayo no ha habido ningún evento para paladares futbolísticos.Bueno sí, el mítico torneo para niños de Brunete que no levanta más que una simpática sonrisa cuando se observa a los que en un futuro estarán ahí arriba. De hecho se podría decir que hubo partidos en Brunete mucho más interesantes que los dos preparativos de la selección española. Pero no es mi intención pecar de chauvinisme rancio. Hablaré de la roja cuando toque porque nos encontramos ante uno de los torneos más abiertos de los últimos años. Portugal, que jugó el segundo partido del grupo A en Ginebra, presentó los primeros avales para el título, pero vayamos por partes.

Cuatro se ha encargado un año más de la retransmisión en abierto de algunos encuentros de la competición. No habría nada reprochable si el canal se ciñera a poner los partidos, sencillamente. Sin embargo, desde las 15:00, tres horas antes del partido inaugural que enfrentaba a Suiza y República Checa, organizaron un espectáculo de dudoso gusto y menos calidad en la plaza de Colón en Madrid, con escaso público seguramente afectado por la insolación y algunos grados de más. La curiosidad tiene un límite y decidí esperar al partido. La República Checa siempre ha sido una selección que siempre me ha despertado simpatía, aguerridos pero con clase. Me gusta ver sus partidos y en esta competición en concreto más a juzgar por el informe del banco suizo UBS que, por medio de un estudio estadístico de la evolución de tipos de interés y las divisas, da como ganador de la Euro a los checos. De acuerdo, no es más que estadística, pero ya acertaron con Italia en el Mundial. ¿Que qué dice de España?, que caerá en cuartos contra Holanda, o lo que es lo mismo, el mismo análisis que se puede escuchar en cualquier bar de España.

Suiza tratará de jugar el torneo con el factor cancha y quizá ése sea su único recurso. Dejarse la piel en los tres partidos de la fase de grupos para poder pasar a cuartos y caer con orgullo contra una selección verdaderamente candidata. La helvética no es una selección con grandes nombres a excepción de Senderos,central del Arsenal, Müller, zaguero del Lyon y Frei, ariete del Dortmund. Poco más. Y gracias. Sin embargo los suizos no salieron a conservar un empate y tuvieron un arranque más que notable asediando el área checa sin obtener ningún resultado positivo. Poco a poco los chechos fueron haciéndose con el control del balón acumulando algunas jugadas de peligro. Malas noticias para los anfitriones que perdían a Frei, su mejor delantero, que, junto a Behrami, de origen kosovar, era el más destacado. Cuando concluyó la primera parte Suiza había estrellado un balón a la escuadra y Cech había intervenido a dos disparos envenedados. Cuestión de diferencia. La segunda parte tuvo un guión parecido, aunque algo más soso hasta que en el 71', en un error defensivo Sverkos remataba en semifallo para adelantar a los chechos en el marcador. Los siguientes veinte minutos trasncurrieron con los checos encerrados en el área y la actitud heroica de los suizos en busca del empate. Finalmente, 0-1 a favor de los checos que sin Rosicky pierden la mitad de su encanto.

El segundo partido era el más esperado. Portugal, con Ronaldo, se medía a Turquía, con Nihat como estandarte. Las turca siempre ha sido una selección batalladora, excesivamente batalladora, incómoda, correosa, uno de esos equipos que podrían poner en apuros a cualquiera. Portugal ha ido creciendo poco a poco, sin hacer demasiado ruido y sin grandes aspavientos. Defiende subcampeonato y tiene pinta de poder llegar muy lejos. De hecho, para mí, es la campeona sentimental porque lo de Grecia fue más que nada un desagradable accidente. Los de Scolari salieron a por el partido, sin excusas ni negociaciones. En todas sus líneas se pueden encontrar jugadores de gran calidad. En la zaga, Pepe (el mejor fichaje del Madrid en muchos años) y un desconocido lateral del Oporto llamado Bosingwa que ayer dio muy buena impresión. En la media, Deco que parece jugar mejor con Portugal que con el Barça, arropado en bandas por Simão y Ronaldo. Quizá la carencia más clamorosa es la falta de un punta con una calidad acorde a la de los asistentes. El juego que propone Portugal es vistoso, divertido, eléctrico e impredecible, un juego por bandas que, si se me permite, es mucho mejor que el holandés. Pepe marcó el primero tras una excepcional pared que resolvió con fortuna dentro del área y la puntilla para unos turcos inocentes y perdidos fue en el 93' tras un brillante contraataque que comenzó en las botas de Ronaldo, prosiguió con un delicioso movimiento de Moutinho en el punto de penalti y culminó con un remate a placer de Meireles. Portugal se coloca líder de grupo y debe esperar hasta el miércoles para jugar contra los checos en el que supone el choque más igualado del grupo entre los candidatos a ocupar las plazas que dan acceso a la siguiente fase. Empezó el fútbol. ¡Qué maravilla!.            

Por Ernesto López, hace 5 meses y 15 días

Federer-Nadal: Episodio III

NadalUn año más tendremos la final deseada. Desde el primer domingo del torneo todo el mundo desea que el campeón suizo y el gladiador manacorí salten a la Philippe Chatrier el último día para batirse en duelo y regalarnos un partidazo más.Un año más, y van tres, Roger y Rafa, Rafa y Roger, se medirán en un duelo que, por méritos propios, va a llenar páginas de oro en los libros de la historia del deporte. Cuando salten a la arena de la Philippe Chatrier se verá si los conocimientos transmitidos por Pepe Higueras al número uno del mundo son suficientes para batir al probable sucesor de Borg en la tierra parisina.

Nadal ha jugado probablemente su mejor Roland Garros, y eso es mucho decir. Ha fulminado a todos y cada uno de sus rivales. Sólo en el primer set de la primera ronda y en el último de semifinales contra Djokovic ha tendido algún pequeño problema. El resto de encuentros han sido meros paseos militares para el rey de la tierra.

El tenista helvético ha seguido un camino un poco más complicado. Sin desplegar un gran juego, estamos viendo al Federer más humano de los últimos 5 años, el suizo se ha plantado en la final. Su regular juego se ve compensado por su enorme calidad, por ello no es de extrañar su paso a la final. El partido más complicado lo disputó en semifinales ante el ídolo local Gael Monfils. Los aficionados franceses están muy necesitados de alguna alegría en el tenis y por eso la pista central se volcó con el tenista parisino. No pudo ser y los acordes de «La Marsellesa» deberán esperar un año más a ser tocados en honor de algún tenista galo.

Los dos saltarán a la cancha para hacer historia. Federer para ser el poseedor de los 4 grandes y así dar un paso más hacia el trono de los dioses y Nadal para lograr igualar el récord de Borg de títulos consecutivos y quedarse a tan sólo 2 del mítico tenista sueco.

Sería inútil hablar de estrategias a seguir, de intentar hacer un análisis del partido. Se han enfrentado tantas veces que ambos saben a la perfección lo que va a hacer el contrario. Simplemente saldrán a la central a jugar como saben. Esto será suficiente para ver otra joya tenística, otro partido épico, otra contienda mítica.

Hace unos meses escribí un artículo titulado «Djokovic anticipa el ocaso de los dioses». Como el tiempo da y quita razones me gustaría cambiar el título de ese artículo por el de «Djokovic, a las puertas del mundo de los dioses». Es muy pronto para jubilar a Nadal y a Federer. Cierto es que el suizo está haciendo una temporada más floja que las anteriores, pero no menos cierto es decir que igualar sus resultados anteriores es complicadísimo.

Disfrutemos este domingo de la suerte que hemos tenido de que coincidan estas 2 deidades deportivas en nuestra época.

Por Ernesto López, hace 5 meses y 19 días

La final más clásica de la NBA

KobeEl TD Banknorth Garden en Boston y el Staples Center de Los Ángeles serán, a partir de la próxima madrugada, los escenarios del evento más importante del baloncesto mundial, la final de la NBA. Estos dos magníficos pabellones tomarán el relevo de las legendarias canchas dónde ambos equipos se encontraron en las finales de los años 80: el mítico Boston Garden, con su histórico parqué y el Fórum de Inglewood, dónde «Magic» y compañía dieron a conocer al mundo su famoso «showtime». La final más deseada por los aficionados y por el señor Stern, los dólares son los dólares, comenzará en el estado de Massachussets con un protagonista especial para nosotros, el center angelino Pau Gasol.

Los del trébol han ido de menos a más en los playoffs. Las 2 primeras eliminatorias estuvieron muy fuertes en casa pero eran incapaces de ganar lejos de su cancha. Así los inexpertos Sixers y los Cavaliers del rey Lebron forzaron el séptimo partido, en el cuál, los pupilos de «Doc» Rivers no se dejaron sorprender y sentenciaron la eliminatoria.

La final de conferencia les enfrentó a los temibles Pistons de Billups y Hamilton. Los del estado de Michigan, fueron capaces de ganar por primera vez en la inexpugnable cancha de los Celtics. La eliminatoria se igualaba a 1 y las hostilidades se trasladaban al Palacio de Auburn Hill. Allí, con más de 22000 personas abarrotando las gradas, los jugadores de Boston fueron capaces de dar la sorpresa y recuperar el factor cancha. Los Pistons lograron igualar la eliminatoria a dos. Hasta aquí llegó el camino de los de la ciudad del motor. Los dos siguientes partidos fueron para los Celtics que seguro que hicieron levantar de su tumba al magnífico Dennis Johnson para ver a su equipo en una final de la NBA 21 años después.

El camino de los Lakers ha estado jalonado de éxitos. Tras un paseo militar ante los anárquicos Nuggets, llegaron los Utah Jazz del eterno Jerry Sloan. La eliminatoria se fue al sexto partido y allí los Lakers rompieron el saque por primera y definitiva vez en la eliminatoria para poner el cuatro en su casillero. Deron Williams, que estuvo fantástico y Carlos Boozer, sombra del jugador que fue durante la temporada regular, tendrán que esperar al próximo curso para ganar el anillo.

El último escollo de los Lakers para llegar a la final fueron los Spurs de San Antonio, probablemente el mejor equipo de la última década. Tras imponerse en los dos primeros partidos disputados en casa, remontadas incluidas, los angelinos ponían rumbo a la ciudad texana. En el cuarto partido de la serie, Kobe, al igual que siglos atrás el general Santa Ana había tomado el Álamo, conquistaba la ciudad tejana comandando a sus tropas. Con todo esto, sólo faltaba rematar en el quinto partido en el Staples. Y no fallaron. Sorprendentemente habían ganado la serie en sólo 5 actos, contra un flojísimo Ginobili, un regular Parker y un buen Duncan.

A priori la final se presenta favorable a los Celtics ya que cuentan con la ventaja campo. El big three angelino intentará plantar cara a su homólogo bostoniano. La clave fundamental de la final será ver si la defensa de los Celtics puede contrarrestar el fluido ataque de los Lakers. Aún así, si Bryant rinde al nivel que lo está haciendo, los Lakers lo tendrán más fácil.

Por último, si se me permite la osadía, diré que Kobe está jugando a lo Jordan. Ya sé que me podrían tachar de hereje pero es lo que hay.

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