España jugará la final de la Eurocopa
Superada la fobia de medio país a los cuartos de final, la selección parecía más liviana y relajada. El ambiente de euforia contenida, pendiente de un gol que la ayudase a salir al campo, se palpaba desde la eliminación de Italia, y hoy no desaparecía cuando la bola rodaba sobre el césped del Ernst Happel Stadion. Los jugadores de Aragonés se medían a la renacida Rusia de Hiddink que había derrotado a Holanda en un partido para enmarcar. La pregunta que atemorizaba a los españoles una vez superado el escollo italiano tenía nombre propio: Arshavin, el hombre de quien se habla ya como posible refuerzo del Barcelona la próxima temporada.