¿Y ahora qué?.
Después de 180' el Barça se ha quedado a un solo paso de la ansiada final de Moscú, la última oportunidad para salvar otra nefasta temporada. El 0-0 que consiguió en Barcelona era, en palabras de Xavi, «el mejor de los peores resultados». Cualquier empate a goles clasificaba a los culés. Como era de prever el Manchester no salió de la misma manera que lo hizo hace una semana. Parecía otro equipo y, durante los primeros treinta minutos, además de parecerlo, lo fue, desplegando un buen toque, haciendo muy buenas combinaciones e imponiendo un ritmo frenético apoyados por la típica hinchada inglesa inasequible al desánimo. En uno de esos arreones llegó el golazo de Scholes, un futbolista que, desde que tengo uso de razón, recuerdo con la camiseta de los Reds. Zambrotta despejaba absurdamente hacia el centro, a escasos diez metros del área para que el pelirrojo enganchanse un gran disparo que Valdés sólo pudo contemplar.