Sobreviviré
La naturaleza no se puede alterar, al menos en el fútbol, porque cuando todo el mundo (servidor incluido) suspira sin sonrojo por los recitales que ofrecen los de Guardiola, el Madrid se empeña en aferrarse a lo único que sabe hacer: pelear y ganar, sin condiciones, sin especulaciones, con el escudo y la historia en la mano. Y en el fondo es lógico y razonable no cambiar de caballo cuando las cosas no pasan por su mejor momento y ayer, con diez sobre el campo, el Madrid puso en juego sus valores innegociables y con ellos arrancó los tres puntos para poner algo de incertidumbre a la Liga o eso dicen los medios adictos. En mi humilde opinión no queda mucho más por hacer que no bajar los brazos. Si el Barça gana la Liga que sea extenuado por un perseguidor implacable.