Por Ignacio Ampudia, hace 4 meses y 29 días

«Hoje, aqui, aprendemos a jogar fotebol»

BarcaNeymar, al término de la final de la Copa Intercontinental, pronunció esta frase que más que una frase es una máxima, una sentencia, un lema que se ha clavado en el corazón de Pérez que lo tenía fichado porque alguien debió decirle que el que contase con los servicios el brasileño sería el mejor equipo de la segunda década del tercer milenio. Pero lo más probable es que el 11 del Santos haya comprendido esta noche que si no se va a jugar con Guardiola, lo mejor que podría hacer es quedarse en Brasil ganando sus siete millones de dólares anuales. En la costa paulista no tendrá que soportar la humillación de ser bailado por el oficialmente mejor equipo del mundo. Pero antes de aterrizar en Yokohama, haremos una pequeña escala en Sevilla donde se confirmó que la mejor noticia para el Real Madrid es que podría levantar el título de Liga en mayo sin ser el mejor equipo de España. Después de treinta y ocho partidos, descontando los dos contra el Barça, uno ya perdido y otro que probablemente tendrá el mismo desenlace, lo más normal es que los blancos ganen a todos los demás equipos de la Liga, a los de Champions y a los de la UEFA, porque el mundo del fútbol ya ha comprendido cuál es la jerarquía: Barcelona, Real Madrid y el resto del planeta, desde América hasta Asia, desde el Guadalquivir hasta Yokohama.

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Por Ignacio Ampudia, hace 5 meses y 5 días

Edipo y la velocidad

MouSi se pretende reducir la realidad a lo que dicen los números, entonces el Madrid de Mourinho es el mejor Madrid de la historia, sólo superado por aquel de Muñoz. Mou mete muchos goles, recibe muy pocos, corre como un keniata e incluso a veces se viste de rojo, supongo que para despistar a los que buscan al Madrid y sólo aciertan a ver unos cuantos chicos de secundaria trotando por el campo. Lo peor de esos números es que no hablan del Barça. Siempre les falta un detalle y sin ser los de éstos los mejores de la era Guardiola, los porcentajes nunca reflejarán lo cualitativo, lo que implica organizar este juego en torno al balón. Desde que el fútbol es fútbol todo ha pasado por el control del medio campo y si Mou pone a un tal Lass junto a Alonso, con lo que eso conlleva, Guardiola coloca en la sala de máquinas a Busquets, Xavi, Iniesta y Cesc y por si fuera poco el mejor jugador del mundo decide aliarse con ellos para iniciar el juego. El mejor Madrid de Mou acabó electrocutado ante el Barça más heterodoxo de Pep que ganó el partido donde hay que ganarlo: en la cancha. Por el momento, en España, prensa y casas de apuestas no se visten de corto. El Barça ya no parece el Barça sino una versión un tanto más hormonada que ha prescindido de un Villa más que devaluado (malísima noticia para España en año de Eurocopa) en favor de Alexis, un fajador veloz y agresivo, un jugador sin mucho cartel que mejora enteros el plan B culé. También ha llegado Cesc, curtido en Inglaterra, un box to box clásico, con criterio y educado en La Masía. Guardiola alineó a los dos en el Bernabéu. Los dos marcaron y los dos desempeñaron exactamente la función para la que fueron fichados. De los cinco que Mou fichó en verano, porque en el Madrid es él quien ficha, uno de ellos, treinta millones de euros mediante, jugó de lateral derecho cuando no es más que el suplente del lateral izquierdo, otro se quedó en el banco y los otros tres lo vieron desde la grada. El fino estratega tenía un plan secreto que nosotros, pobres mortales, nunca podríamos haber intuido. Nadie en el mundo sabe más de fútbol que él.

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