Por Ignacio Ampudia, hace 1 año y 11 meses

El barroquismo ilustrado

Espana Celebra Un GolEl asunto requería delicadeza y contundencia a partes iguales y, sin ser una situación realmente crítica, España se la jugaba contra una de las selecciones con peor cartel de todas las que están en el Mundial, o lo que es lo mismo, caer eliminados ante los centroamericanos únicamente entraba en los planes del Maligno. Pero las sensaciones no acompañaban ni invitaban a dejar a un lado el clásico fatalismo patrio después de perder ante Suiza tras un partido en el que la crítica internacional coincidió en algo: hacen arte pero les falta coraje. Así de caro se ha puesto el fútbol. Ni siquiera ser el actual campeón europeo garantiza el crédito suficiente para acallar voceros y plumas irredentas de aquí y allá. En el fútbol, los rentistas ya no hacen carrera. Con la camiseta no es suficiente. Por eso caer en el estreno mundialista colocó a cada uno en su lugar. A los jugadores, a la prensa y a los aficionados. Besar la lona después de un ejercicio de perfecta esterilidad sofocó la calentura de los que pasean con el pecho inflado y la mirada confiada. Un Mundial es lento, sofocante y agónico. Son siete partidos pero bien parecen cuarenta.

Se imponían algunas variaciones en el once inicial, riesgo para alcanzar una tregua necesaria. Después de generar multitud de ocasiones ante los helvéticos y no finalizarlas; después de ahogar el juego por el centro y morir en el embudo de las defensas rivales, Del Bosque dejó en el banco a Iniesta y Silva para dar confianza y sensaciones a Torres y galones a Navas. El objetivo era claro: abrir el campo, obligar a Honduras a bascular y, en el error automático, encontrar los espacios para romper por las alas. Con la entrada de Torres I el Sobrevalorado, Villa caía a la izquierda para buscar las diagonales interiores. Por su flanco, de Navas se esperaba un desborde que pocas veces llegó y unos centros que pocas veces fueron precisos. Aunque el sevillano no facturó una de sus mejores actuaciones, su presencia obligaba a los hondureños a invertir dos de sus hombres en la marca del chico.

Pero los vientos soplaban en otra dirección. España arrancó con actitud, con pulso y con sangre, adelantando las líneas y presionando muy lejos de Casillas. A los diez minutos se descubrió el tesoro: los hondureños tenían una noción nula acerca de cómo sacar un balón con criterio y sentido. Entre Alonso y Busquets, España recuperaba a treinta metros del objetivo buscando con insistencia la misma vía que se traducía en abertura de Alonso para Villa. La Roja recurrió al asturiano durante toda la primera media hora y era lógico porque en el 16' llegaba el primero del 7 tras una perfecta y memorable jugada personal. La conexión funcionaba por diestra mientras por siniestra los sevillanos, lateral y extremo, percutían con fiereza pero sin éxito. Entre tanto, Torres se dejaba en el camino un par de goles cantados.

A la vuelta de publicidad, España perdió el foco durante cinco minutos en los que la presión fue errática y la intensidad únicamante la ponían las infernales trompetas sudáfricanas de la grada. Pero en un robo y una contra de manual, Villa remataba el segundo desde la frontal en el 51' y daba la tranquilidad. Con el 2-0 se vaticinaban dos o tres goles más para confirmar la resurrección del muerto. Torres continuaba su particular lucha contra sí mismo y su exasperante inoperancia mientras el equipo se hacía cada vez más largo y entraba en escena el barroquismo tan característico de los equipos que quieren tocarla hasta la línea de gol. Una malísima noticia porque el barroquismo impide culminar las juagadas con un disparo (¡habráse visto semejante mediocridad!) y eso es justo lo que necesita un rival que se entrega a las contras. Hasta Villa falló un penalti. Del Bosque movió el banco: sentó a Torres, Xavi y Ramos y dio bola a Mata, Fábregas y Arbeloa para terminar de matar un partido que debió ser un paseo y que se quedó en una vuelta. En el haber resaltar la facilidad española para generar ocasiones; en el debe, la definición y eso, en un torneo corto, puede ser la sentencia.

1 comentario

#1. Psiko, hace 1 año y 11 meses

Hola Ignacio

Me ha gustado mucho lo de «barroquismo» , lo has clavado!! :)

Echo en falta mas decisión para chutar a puerta, quizás sea que falta confianza? que las veces que lo han intentado han salido churros? ( excepción hecha del «tirazo de Xabi Aloso al palo en el primer partido). En fín sea por lo que sea coincido en que es necesaria mas decisión a la hora de rematar :)

Saludos

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