Por Ignacio Ampudia, hace 1 año y 10 meses

Arte y oficio

Espana PortugalFomos colhidos titula el Record la mañana después de que Portugal pagase su racanería con su justa eliminación del Mundial. Manejando los viejos tópicos, los españoles somos toros o toreros, dependiendo de en qué lugar decida colocarse el rival, si como artista o como furia. La prensa portuguesa nos colocó los cuernos y los jugadores respondieron con arte y oficio, mucho oficio. España interpretó la mejor pieza del Mundial ante el primer rival de altura con que se cruzaba. Sin embargo, la de ayer no era la primera final para los de Del Bosque. Desde el tropiezo ante Suiza, el equipo vive en estado de alerta constante. Se han visto tan cerca del abismo, de caer a las primeras de cambio desmintiendo tan atractivo cartel, que todo ha sido, es y será jugado como si fuera lo último que vayan a hacer. Portugal venía de cerrar su grupo con cierta suficiencia, quizá envalentonados por los siete tantos ante los coreanos que, animados por el partido ante Brasil, decidieron jugar a calzón quitado contra los lusos, y claro, pasó lo que tenía que pasar. Ambas selecciones habían recorrido caminos opuestos cuando finalmente se citaron ayer noche en un nuevo duelo ibérico que cayó del lado español.

Y lo hizo porque Queiroz demostró muy poco en el Madrid y mucho menos ha sido lo que ha aportado a la selección portuguesa que ocupa el tercer lugar en el ranking de la FIFA pero que juega como un equipo menor, acomplejado; un equipo pequeño, sin ambición ni sangre que no responde al magnífico grupo de jugadores que lo compone. El esquema que ofrecía la FIFA minutos antes del inicio del encuentro colocaba sobre la pizarra un 4-3-3 en el que Ronaldo ocupaba la banda derecha para, desde allí y con metros por delante, buscar las diagonales y matar a los españoles en una transición meteórica. España formaba con el once clásico, con Torres y Villa en punta y la discutida fórmula de los dos pivotes. La realidad fue que, en los tres primeros minutos, España disparó con peligro en dos ocasiones y los portugueses ya habían mostrado todas sus cartas: los once por detrás del balón esperando un fallo, contragolpe y gol, clara lección de la  mourinhización del fútbol. Queiroz debió pensar que si España juega como el Barça, Portugal debía ser el Inter. Pero hay una diferencia básica y es que Mourinho logró que cada uno de los suyos se vaciase por el bien común mientras que al seleccionador luso no parece que le sobren los amigos.

Del Bosque es un hombre sabio, un viejo zorro del fútbol que gestiona con delicadeza y discrecion situaciones comprometidas y vestuarios engrandecidos. Es curioso el modo en que se van van ajustando las viejas cuentas. Si el domingo pasado Inglaterra caía eliminada después de que Rosetti no concediera un gol legal a Lampard y todo recordaba al Wembley del 66, ayer España vengó su eliminación de la Eurocopa 2004 a manos de Portugal. Y aunque probablemente a Del Bosque le importe poco, el salmantino eliminó a Queiroz, el mismo que vino a sustituirlo al Madrid horas después de ganar la Liga porque se quería un entrenador más moderno. En fin... que España salió con Torres porque el chaval en un tipo importante en el vestuario, porque marcó el gol de la final de Viena y porque juega en Inglaterra, pero la realidad es que el capital simbólico de The Kid no responde a su rendimiento. Cierto es que acaba de salir de una lesión y que, en plenitud de condiciones, sus prestaciones suelen ser algo más eficientes, pero no está. Realizó el primer disparo del partido y salió del campo sesenta minutos después para dejar su lugar a Llorente. Entonces todo cambió.

Hasta el momento España no lo había pasado mal a excepción de un par de jugadas aisladas con barullo en el área de Casillas y despejes a las zonas calientes. Portugal no asustaba, no le duraba el balón y no quería llevar la iniciativa. Su propuesta se limitaba a esperar el resbalón de Xavi o de Alonso para lanzar a Ronaldo, desenfocado, protestón y arrinconado en un equipo  en el que no encuentra su lugar. A España sólo le faltaba abrir el marcador para constatar su insultante superioridad, con los medios enchufados y Villa haciendo de las suyas en banda izquierda. Faltaba el último pase, el balón que hace estallar a las defensas. Del Bosque entendió que hacía falta introducir algo diferente en el ataque y lo que menos podían esperar los portugueses era un 9 de los antiguos, un tipo de casi dos metros, corpulento y talentoso que tuvo la primera a los pocos minutos de salir. Llorente destrozó el planteamiento de los centrales portugueses que sesteaban con Torres. Y en el 63' una combinación de primeras en la frontal del área entre Iniesta, Xavi y Villa (en fuera de juego, exactamente por 22 centímetros según la prensa lusa) ponía el 1-0. Portugal adelantó líneas pero España tuvo claro lo que había que hacer: adueñarse del balón y dejar que pasaran los minutos mostrando una suficiencia incontestable. Para los españoles faltaba el segundo gol; para los portugueses, Queiroz perdió los papeles, dio entrada a delanteros, extremos y pivotes mientras Ronaldo se desesperaba preguntando por decimonovena vez dónde tenía que jugar, encarnando la perfecta representación de lo que había pasado en el campo.

1 comentario

#1. sandalias timberland, hace 1 año y 10 meses

La verdad que es una alegría tremenda que España le ganara a Portugal. Enhorabuena campeones! Ahora ya por Paraguay

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