DESASTRE
Desde el domingo, cuando se ganó al Sevilla a la antigua, se venía agitando la memoria histórica de los blancos. Las grandes remontadas contra los alemanes y los belgas en el Bernabéu, Juanito y Camacho, los ochenta y toda la dialéctica romántica que se ha enarbolado para intentar convencer a la parroquia de que ganar al Lyon era más que posible. Llegó Pellegrini I, el Sensato, en rueda de prensa y, con toda la razón del mundo, dijo que no era necesaria una proeza para echar al Lyon de la Champions, un equipo que, sin duda y a pesar de su clasificación, es mucho menos equipo que cualquier otro, incluido el Madrid. Sin proponer nada y haciendo lo justo, los galos se han presentado en cuartos de final. Y es que en los últimos seis años, jugártela contra el Madrid es lo mejor que te puede pasar en Europa. La eliminatoria la han perdido los madridistas, en la ida y en la vuelta, una plantilla que luce como una supernova contra los equipos españoles de media tabla (no menciono a los de Segunda B por motivos evidentes) pero que se colapsa y se diluye como una enana blanca cuando hay que jugar los partidos de verdad, los que hay que ganar para levantar los títulos en mayo. Nunca pensé que la muerte de una estrella tuviera un nombre tan adecuado para expresar lo que ha sido la eliminatoria. Los blancos han caído como un equipo menor, un equipo sin cuajar, un equipo enano.
En Europa un 1-0 en casa de ida es un resultado matador. Es sencillo: si te marcan, las cosas están como al principio; si marcas, el rival tiene que hacer dos goles para superarte. Es un premisa que los equipos con oficio manejan a la perfección. Por eso, cuando Ronaldo abría el marcador en el quinto minuto de juego después de reventar la banda con una carrera demoledora y la metía por debajo de las piernas de Lloris, el Lyon apenas cambió el gesto a pesar de que el Madrid le estaba superando el todas las facetas del juego. El once blanco era el que todo el mundo presumía, con Guti en la zona de creación, escoltado por Granero y Kaká; llevando el piano, Lass, el menos malo de los mediocentros blancos y en punta, Ronaldo e Higuaín. El Madrid, espoleado por sus hinchas y por la épica de todo a cien que envolvía un encuentro que cualquier otro equipo habría resuelto con calma y templanza, salió enchufado, atento a los cortes y las coberturas, dando opciones de pase a los compañeros, aplicado en defensa y directo en ataque. Con el gol a favor y un par de llegadas más, se pensó que aquello sería un paseo, una noche de gloria.
Pero en un equipo con espinillas como este Madrid, nada sale como debería salir. Después de vaciarse para ganar al Sevilla, era evidente que al Madrid no le convenía un ritmo de juego desbridado, principalmente porque ni el Madrid es un equipo de grandes atletas ni el Madrid juega en la Premier. Y además de esos dos detalles, el Madrid no tiene un 9 de garantías. Ronaldo lo lleva en la espalda, pero no lo es. Parece ser que ese peso recae sobre Higuaín y bien, el chico ha mejorado y ha dado grandes tardes al madridismo, pero un 9 no es aquel jugador que necesita siete ocasiones para marcar un gol. Uno que necesita siete para meter una suele ser el 9 del Valladolid o del Racing. Por eso luchan por la permanencia. Esa es la gran diferencia. Higuaín tuvo dos antes del descanso que bien podrían haber supuesto un 3-0 y el delirio generalizado, pero la primera, con la portería vacía, la mandó al palo y la segunda, por la ansiedad, la sacó Lloris. Mientras tanto, en Old Trafford, Rooney marcaba un par de ellos al Milán. Los hechos hablan por sí solos.
Con los franceses todavía vivos, Puel tomó la iniciativa retirando a un central y un medio para dar entrada a dos medios. El cambio fue determinante porque al Madrid no le quedaba ni gasolina ni ideas para afrontar con garantías la segunda parte y ahí perdió la eliminatoria. Con el equipo roto por el eje y con cien metros entre defensas y delanteros, los blancos perdieron el control del balón y se encomendaron a aventuras ególatras de dudoso éxito. Tan dudoso que ninguna llegó a buen puerto. No se recuerdan ocasiones de los de Pellegrini en la segunda parte y lo más interesante o decadente, o ambas cosas, es que el Madrid estaba desquiciado y ansioso en el minuto sesenta. El Lyon, probablemente sorprendido ante el absurdo planteamiento blanco, se limitó a esperar maniatando a Lass y Guti hasta que en el 75' Pjanic sentenciaba la eliminatoria en el área pequeña de Casillas. Para entonces Kaká se había retirado dejando su lugar a Raúl y Diarra se asociaba junto a Lass con Arbeloa en el banco. No hubo remontada ni nada que se le pareciera y era normal: si en el 60' ya jugaban con la precisión y la cordura del que tiene que remontar cuando aún no había que hacerlo (es decir, ninguna), qué no harían en el 80'. Un despropósito. Sencillamente. Sólo cabe esperar que en la dirección técnica, o deportiva, o catering o quien mande en el Madrid, qué importa, hayan visto la realidad de este Madrid: ES IMPRESCINDIBLE ALGUIEN EN EL MEDIO CAMPO QUE SEPA CONSTRUIR FÚTBOL. Hasta entonces, solo quedará seguir penando por los campos europeos, seis, ocho o diez años más.
5 comentarios
#1. Juan, hace 2 años y 2 meses
Cautivo y desarmado el ejército blanco ... Lamentable...Como casi todo en esta vida, un buen ejercicio de planificación es la base de unos buenos resultados, así que desde aquí proclamo una inversión seria en centrocampistas de calidad, veáse Silva y Cesc, sin renunciar a un 9 sólido (aunque esos escasean), Van Nistelrooy cojo no falla lo de Higuaín...
#2. José Ramón López, hace 2 años y 2 meses
Le imagino a usted con la cabeza sumergida en las cenagosas aguas de cualquier estanque próximo al lugar de los hechos, tratando de ahogar la horrible pesadilla que desde anoche atormenta su materia
grisblanca.Tal vez lo haga usted con la esperanza de, al volver a sacar la cabeza, encontrarse con que todo ha sido uno más de esos delirium tremens, fruto de su crapuloso deambular por el Underground madrileño, y el partido aun no se haya jugado.
De ser así, dígame Ud. Señor Ampudia: ¿Cuántos le vamos a meter al OL?
¿3-0? ¿5-0? ¿23-0?
¿Les vamos a destrozar y nos comeremos sus palpitantes vísceras?
¿Victoria de campeonato?
¿El Madrid en estereofónico?
¿La décima?
No me conteste ahora, recuerde que tiene la cabeza metida en remojo.
#3. Ignacio Ampudia, hace 2 años y 2 meses
Jajajajajaja, como no podía ser de otra manera, esperaba con ansia su comentario de rigor en las derrotas madridistas. Ya le aseguro que ni sumergí mi cabeza en una ciénaga (pudiendo hacerlo en cerveza...) ni fue un sueño. Yo pensaba en el 3-0 y mire... eliminados como cuando jugaban los mediocres. No hay mucho más que decir: que para la Liga nos llega, pero para todo lo demás pregunten por algún equipo bien diseñado. Por supuesto, espero su entrada el domingo. Los palos van y vienen, no lo olvide.
#4. cristina, hace 2 años y 2 meses
JO.....LINES!!!!
También te digo Ignacio que tener un jugador, por bueno que sea ,que sólo se preocupe por él jamás es bueno en un equipo.
Vi alucinada como todo el equipo protestaba al árbito mientras él protestaba a sus «compa...rsas» que no le habían pasado la pelota. DE patio de colegio.....
#5. Ignacio Ampudia, hace 2 años y 2 meses
Eso es cierto. Habría al menos cincenta jugadas en las que ÉL hizo lo mismo que reprochó ayer. La diferencia es que ÉL sí marca la diferencia y EL OTRO no. En seis meses es imposible construir un equipo. Nadie ha ganado la Champions sostenido en dos o tres jugadores determinantes. Hay que tenerlos para ganarla, pero además hay que tener algunas cosas más. Otro año será.
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