Demoliciones S.A.
Diez años depués del mítico Hasselbaink, el Atlético de Madrid sigue sin ganar en casa del vecino guapo y rico. Se veía venir: si no ganó la temporada pasada no lo hará en la siguiente década, al menos mientras siga siendo un equipo abonado a la catástrofe. La cuestión es saber si ésta es circunstancial o si ya forma parte de la filosofía rojiblanca, de su genética, la misma que lo empuja a firmar grandes tardes (como contra el Barça en casa) y al mismo tiempo derrumbarse ante rivales menores, de esos que están olvidados y perdidos en el fondo del armario. La resurrección de los colchoneros desde la llegada de Quique es incuestionable, ya sea por virtud de unos o porque las cosas no se podían hacer mucho peor. Indistintamente, el Atleti, colgado de los brazos de Tiago, ha recuperado algunos conceptos básicos en el fútbol. Uno de ellos es la colocación. Ahora solo resta mantenerlos durante los noventa minutos.
Sal, pimienta y un poco de agua. ¡Quién iba a pensar que estos simples ingredientes habrían de obrar el milagro! Gracias a ellos, el insulso potaje de diseño que se nos había servido en la ceremonia inaugural de la temporada y que amenazaba por convertirse en el menú habitual de la casa, se transformó en
Antes de entrar en el análisis de