¿La Décima?.
Justo el día en que el Madrid debía mostrar de qué estaba hecho en realidad no lo hizo. O sí, vaya usted a saber, porque la exhibición de los blancos en la ida de octavos de la Champions casi rozó la vergüenza. Quizá la presión y la ansiedad hayan podido con el nuevo proyecto de Pérez, obligado a pasar la ronda en la que lleva cayendo cinco años seguidos y obligado por la misma lógica a jugr la final del Bernabéu. La maldición en Lyon va camino de legendaria. En las últimas tres visitas, tres derrotas, tropezando con la misma piedra una y otra vez. Este no es el Lyon de ediciones pretéritas, un conjunto eléctrico, bien armado y con recursos demoledores. Juninho pasó a su retiro dorado y en la delantera ya no está aquel Benzema que enamoró a media Europa. Para suplir las bajas llegó Lisandro, el joven que parece viejo y Delgado, el mismo que ha amargado la noche a Marcelo. Y es que se veía venir. Cuando el lateral brasileño se viera exigido por algún jugador medio decente, todo el mundo (se espera que también los haya hecho Valdano) vería qué clase de lateral es. La respuesta es sencilla: mediocre.
Sin embargo el lateral no desentonó con la línea general de todo el equipo, incapaz de hilvanar una jugada en condiciones salvo cuando al Lyon se le acabó la gasolina en la última media hora. Pellegrini sorprendió a todos dando la titularidad a Diarra, pero al malo. A lo mejor la idea de que resurgiese de sus cenizas ante su antiguo equipo sedujo al chileno. No se entiende porque si se va a jugar con un tarugo al menos pon al menos malo. Formó con un medio campo que teóricamente cuida el balón, con Alonso y Granero por delante del de Malí. Delante, Ronaldo, Kaká e Higuaín, lo más granado actualmente.
El Lyon, sin ser lo de otros años, tampoco era el club de aficionados que la prensa había vendido a lo largo de la semana. Sus argumentos son escasos pero los explotan con brillantez. La mejor noticia para el Madrid, aparte del resultado, es que los demás equipos comienzan a respertar su presencia. No es poca cosa ya que en el último lustro hasta el más tonto hacía relojes contra los blancos. La receta de los galos fue simple: ahogar la salida del balón desde la línea defensiva y jugar juntos. Salvando las distancias, recordaba al planteamiento del Atlético contra el Barça. Con esa jugada, el Madrid evidenció parte de sus carencias, o la más importante. No hay luces para sacarla jugando. Diarra se ofrecía para ayudar a los centrales pero teniendo en cuenta quién es sobran las explicaciones. El Madrid perdía pronto la posesión y el Lyon buscaba la espalda del eslabón más débil, es decir, Marcelo, solo ante las entradas letales de Govou.
La parte más sonrojante para el Madrid llegó a cuarto de hora del final de la primera parte cuando el equipo al completo se borró del partido y el Lyon acumuló ocasiones para haber sentenciado la eliminatoria. Otra buena noticia es que el Madrid de hace unos años se habría llevado un buen saco de goles a casa. Que sólo haya sido uno es un milagro. El tanto de la victoria llegó al comienzo de la segunda mitad en un error garrafal en la media. Makoun, sorprendido porque ningún jugador rival cortase su internada, puso un balón perfecto en la escuadra izquierda de Casillas. Hay dos errores de bulto en el gol. El primero es que jugando con dos medios centros, los dos estuvieran paralelos y el segundo que ninguno de los centrales entrase al corte. Con el marcador en contra el Lyon se arropó atrás a la espera de un vendaval blanco que nunca llegó. Ronaldo, desesperado ante la falta de suministros y Kaká desaparecido (ni está ni se le espera por el momento) restaban efectividad a los ataques insistiendo en entrar por donde se acumulaban los rivales. Ni con el Lyon rendido el Madrid supo sacar algo positivo de su visita a Francia. Un gol en contra no un resultado nefasto. Eso no preocupa. Lo realmente inquietante es que el Lyon tiene la eliminatoria donde quería y el día en que el Madrid debía jugarse la vida sólo se vio confusión y mediocridad. Al menos quedan noventa minutos más. Esperemos que con Guti en el campo.
3 comentarios
#1. cristina, hace 2 años y 3 meses
Va Ignacio!! eso es pan comido en el Bernabeu....hay que llegar a la final soñada como sea.
Por cierto aprovecho para informar que algo pasa en el blog q no acaba de funcionar, en tu anterior entrada no se puede entrar en los comentarios y tampoco se pueden ver entradas anteriores.
Saludos!!
#2. Ignacio Ampudia, hace 2 años y 3 meses
No lo veo muy claro. ¿Cómo se puede sacar ese doble pivote?. No lo entiendo.
Con respecto al mal funcionamiento, no lo sé, yo no tengo problema en entrar en los comentarios o en entradas anteriores. De cualquier modo, informaré a las autoridad competente, que por supuesto no es José Ramón, que de competente no tiene mucho la verdad.
#3. cristina, hace 2 años y 2 meses
Bueno, pues yo sigo sin poder entrar en tu comentario anterior, de todas formas te diré, que no sigo el juego del Madrid en cuánto a posibilidades tácticas o técnicas, eso me lo reservo como bien comprenderás. Y respecto a tu anterior entrada sólo quería decirte que no es que al Barça se le apague la luz sino... que se nos funden las bombillas!!! jajajaj!!!
UN abrazo y lo vuestro (entre JR y tú) de verdad que es divertidísimo; vaya dos!!
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