Adiós a un grande
La despedida del grandísimo Ruud van Nistelrooy en el césped del Bernabéu evidenció que en este nuevo Madrid ya no hay sitio para la veteranía. El Madrid de hoy es un equipo adolescente, un equipo bravo y bisoño en ocasiones que valora la explosividad por encima de la colocación. Van Nistelrooy, al que el Madrid debió fichar un par de años antes de lo que lo hizo, llegó de la mano de Capello en aquel «proyecto» de emergencia diseñado por Calderón y Mijatovic que devolvió la Liga a las vitrinas de Chamartín pero que no logró convencer a casi nadie y que trajo de vuelta a Pérez para dar abrir las ventanas del club. Con la despedida del holandés, que ahora probará suerte en Alemania, se comienza a cerrar un ciclo agridulce en la historia de los blancos que concluirá con la despedida de Raúl, pero algo dice que el momento que tantos ingratos desean no se dará esta temporada.