Por Ignacio Ampudia, hace 3 meses y 6 días

Cuando éramos futbolistas

RonaldinhoSe confirma: para el Milán el balón es un artificio maléfico, un ingenio mefistofélico que se desliza, gira rápido y puede hacer daño. Si hubiese fútbol en la otra vida, o mejor dicho, si hubiese otra vida y en ella además hubiese fútbol, seguramente jugaría el Milán, el mismo Milán, con Pirlo y Nesta y un tal Ronaldinho que un día, hace ya tiempo, ganó unas cuantas cosas. Su libro de cabecera se titula Cuando éramos futbolistas. Se rumorea que lo está escribiendo y que estas Navidades decorará las estanterías de los orgullosos tifosi. Viendo al Milán de esta noche creo que he llegado a experimentar lo que debe suponer ser aficionado al fútbol en Italia, en concreto ser del Milán y comprobar que tu equipo, si estuviera jugando la Copa Intergaláctica en Alfa Centauri, lo haría del mismo modo que lo hace contra el Udinese, contra el Verona o contra el Madrid. Lo mismo da, porque ni corren, ni combinan, y de la posesión mejor ni hablar.

De nuevo el Madrid rapaz contra la chavalada del Centro de Mayores, y de nuevo la misma historia. Pellegrini tomó un respiro ante el Getafe y el ascendente casi mítico del duelo ante los rossoneri acalló por unas horas el debate de su continuidad. Por primera vez en la temporada repitió once inicial, o lo que es lo mismo, Raúl al banco e Higuaín al césped por aquello de tratar de desbordar a la zaga milanista. Los primeros veinte minutos del Madrid fueron los mejores de la temporada. Con un rival manifiestamente inferior en casi todo, Lass se hartó de robar, Alonso de armar y Benzema de rematar, aunque seguimos sin noticias del francés. El dibujo parecía más equilibrado que en otras ocasiones pero Ramos sigue sufriendo solo en la derecha porque Kaká defiende lo mismo que defendía Romario, mientras Marcelo, que sin ser una maravilla en ningún sentido, es mejor interior que lateral. Pato, la única baza ofensiva del Milán, ha tenido una actuación mucho más discreta que la que protagonizó en el Bernabéu, cuando el encargado de atarlo era su compatriota. Arbeloa es más lateral y en general es más jugador. 

El Milán no tiene ningún incoveniente en que los rivales se asomen sin presión hasta el área. Incluso permiten, de vez en cuando, que los rivales prueben suerte, y suerte es porque lo de Dida es como un rasca y gana: de diez, probablemente entren dos, aunque deben ir entre palos, claro, y Benzema aún no maneja ese concepto con claridad. Y lo curioso es que de un disparo lejano de Kaká que Dida no blocó, llegó el 0-1 en las botas de Benzema rematando a placer en el area pequeña. Habían transcurrido treinta minutos y la recompensa era justa: el Madrid había borrado del mapa a un Milán deleznable. Pero en la clásica contra de los italianos (entiéndase contra no en su sentido literal, eso sería una herejía en San Siro), el árbitro, un chiquito que pitaba en Milán su cuarto partido en Europa, se inventaba un penalti por mano inexistente de Pepe. Ronaldinho recordó cómo era aquello del fútbol y marcó el empate en el 35'. A empezar de nuevo. Y tanto fue así que casi se repite la historia de Madrid. En otro balón a la espalda de Arbeloa, Pato descorchaba un nuevo recurso y ponía el 2-1, pero el árbitro lo anuló. No había falta; sí cargo de conciencia.

El Madrid de la segunda parte decayó. Era previsible porque no hay para mucho más, y máxime después de la paliza que se dieron contra el Getafe. Así que más que adelantar las líneas, el Milán se aprovechó de que los blancos se acularon y tomaron el balón aunque algunos se rascaban la cabeza tratando de entender qué había que hacer con él. En el Madrid se han percibido mejorías evidente aunque el equipo es muy largo, muy muy largo y cuando eso pasa lo normal es que se quiebre por el eje. La primera línea de presión, la que tiene que ejercer los delanteros no existe y ante el Milán  sólo hay que observar dos cosas: cuidado con Pato y si aprietas te la regalan. Ni presión por los puntas en defensa ni movilidad de los puntas en ataque. Con el Milán definitivamene encerrado, el partido exigía abrir el campo porque atacar de frente a los italianos es tremendamente estéril. Higuaín desapareció definitivamente y Benzema no tira una pared buena ni hoy, ni ayer, ni mañana. Pellegrini puso veteranía con van Nistelrooy y Raúl, que nosotros también tenemos viejos, pero el marcador ya no se movió a pesar de un par de buenos disparos en los minutos finales. La clasificación no parece complicada, aunque todo depende de lo que pase en San Siro entre el Milán y el Marsella. Parece increíble cómo el Milán se mantiene en Europa con semejante nómina. Estarán contentos: Beckham vuelve, otro chaval para dinamizar su magnífico y trepidante juego.

3 comentarios

#1. Fernando, hace 3 meses y 5 días

Pues estoy de acuerdo pero aún así no les ganamos. Ya sabes, este fútbol moderno en el que se juega sin bandas produce esos vistosos embudos en el centro de la defensa contraria frente a las que, a su vez, los delanteros del Madrid tratan de desmarcarse todos hacia el mismo sitio . Los primeros 20 minutos han sido buenos... lo demás, tendiendo a pestiño. Lo malo es que siempre acaba dando la sensación de que el chaval de turno, hoy Pato, te la va a hacer a dos minutos del final. En fin, paciencia. ¿Nos redimiremos contra el Inter de Alcorcón?

#2. Jose Bidea, hace 3 meses y 5 días

Creo que la imagen del Madrid se ha quitado un poco el polvo que tenía encima, pero seamos francos, al menos lo que a mi me pareció:

1-Problemas, como siempre en las bandas y las coberturas a Ramos (tuvo suerte que Ronalpiños sea hoy por hoy menos desequilibrante que un buzón de correos.

2-COnsecuencia de esta primera, el embudo en el centro de la defensa y la falta de desmarques que logren solucionar esa situación.

3-El Madrid tiró, pero hasta que no lo hizo Raúl, no recuerdo que lo hiciese DESDE DENTRO DEL ÁREA ni una sola vez (excepto el gol «de clase», como publica hoy el Marca, de Benzema...¿no fue un rebote de geriátrico Dida?) . Lógicamente, no podían entrar, bien por el Milán, bien por el propio Madrid, bien por un compendio de causas que inmiscuían a ambos equipos.

4-Errores defensivos; Pero ahí en su línea habitual.

No me pareció gran cosa el Madrid ayer, y si disparar desde fuera es la solución a no abrir las bandas y al embudo...buf....jejeje, lo siento me viene la risa sólo de pensarlo. Es lo que me pareció a mi señores. Nada cambió ayer salvo el rival. Pero supongo que si me equivoco lo veremos en las siguientes jornadas. ¡Ánimo Juanito!

#3. Apuestas Calcio, hace 2 meses y 10 días

pero siempre parece que tienen surpresas los partidos entre milan y real y este tanbién las tuve

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