Cien años jugando igual
Los italianos jugaron durante un siglo a lo mismo, y todo indica que lo seguirán haciendo durante tres más porque normalmente, salvo honrosas excepciones, les suele funcionar. El peor Milán de las últimas décadas llegaba al Bernabéu con el cartel de equipo devaluado. Berlusconi, entre otras muchas excentricidades, como por ejemplo hacerse presidente del gobierno itliano para cambiar las leyes que lo podrían llevar ante los tribunales, ha convertido su club en un cementerio de elefantes, la scuadra a la que las viejas glorias del fútbol acuden a morir. Su once titular parece el de los reyes que ya no existen mezclados con jugadores medianos e incluso pequeños, jugadores sin grandes nombres amparados en un sistema de juego en el que perfectamente podría jugar un jubilado. Leonardo formó con lo mejor que tiene en la media: el incombustible Seedorf, el exquisito Pirlo y el picapedrero Ambrosini. En ataque, el eterno Inzaghi, el salchichón Ronaldinho (que está para los leones) y el bisoño Pato, que parece jugar en el equipo de sus padres. Con esos mimbres el Milán pena por la Serie A con más penas que glorias tratando de no traicionar su filosofía.
En la otra esquina, el Madrid sin Cristiano, con Kaká, Benzema y Raúl rondando la portería de Dida, pero los problemas no son de nombres. Existe una máxima clara en el fútbol: los nombres no hacen equipo y el Madrid tiene un buen surtido de cromos pero está muy muy lejos de funcionar como un colectivo. No tiene sentido alguno compararlo con el Barça. Los blaugrana llevan veinte años jugando a lo mismo. Si entrase un juvenil en lugar de Xavi es evidente que cambiaría la calidad pero no el concepto. En el aspecto filosófico el Madrid no tiene lustre ni una idea demasiado clara de lo que quiere proponer en el campo, y en esas llevamos mucho tiempo. Con la casta no llega, y ante el Milán ni siquiera apareció a pesar de que el Madrid tiene cinco años menos de media que los milanistas.
El Milán juega al pie, como un equipillo de veteranos al que sólo le salva la cualidad para leer y ocupar los espacios. Prefieren conceder un corner que pelear un balón en la línea de fondo; no presionan y no muerden pero roban, lanzan al chaval y marcan. Y así es como ha perdido el Madrid que en el 19' se las prometía muy felices cuando Raúl, el bastión espiritual, cazaba un error de Dida. Con 1-0 el Milán no varió un centímetro su idea. El Madrid sí. Una vez más, y ya perdí la cuenta, los blancos perdieron la intensidad y cedieron el balón porque cuando los partidos pasan la fase de eclosión inicial, los de Pellegrini se pierden. Hay una serie de errores de planteamiento básicos. Con Xabi Alonso hay dos. El primero es que juega junto a Lass y el segundo es que su acompañante lo relega en una banda, lo que resta su potencial, del mismo modo que Kaká corre sin rumbo por el campo, aunque ante el Milán jugó en su posición natural. El Madrid no tiene extremos, tampoco interiores, de modo que todo balón perdido en las bandas es una ocasión para el rival en situación de superioridad. Todo el juego se focaliza en la banda izquierda; la derecha es una autopista que Ramos recorre sin eficacia. Los movimientos son torpes, los desmarques de los puntas se realizan hacia los mismos espacios y encima falta sangre. Y por si no fuera poco todos los rivales saben que la espalda de Marcelo es la vía de agua del Madrid.
Con esas, Pirlo silenciaba un Bernabéu atípicamente animado en el 62' con un disparo de maestro que Casillas se comía en una noche bastante desafortunada que se confirmó cuatro minutos después cuando Pato bajaba un nuevo balón a la espalda de Marcelo, Casillas salía en falso y aparecía el bombero torero para redondear la jugada. Casi sin notarlo el Madrid había dilapidado un encuentro que nunca se le tendría que haber escapado. Con 1-2, prisas, ansiedad y dimisiones varias, como la de Benzemá, hoy por hoy por debajo de las prestaciones de Higuaín (a Florentino le debe hervir la sangre). Granero, muy discreto, dejó su lugar a Drenthe que trató de explotar su velocidad por la izquierda. En un corner sacado por ¡Raúl!, lo que da una buena muestra del desorden del Madrid a esas alturas del partido, llegaba el empate en las botas de ¡Drenthe!. Delirante, al igual que el 2-3 en el 88' por obra y gracia de Pato que volvía a ganar la espalda de Marcelo y certificaba la defunción definitiva de los blancos. En el apartado positivo decir que la clasificación no peligra, que es octubre y que la nómina de ilustres lesionados en el Madrid es apabullante. Aún hay margen de maniobra En lo negativo, otra derrota ante el segundo equipo de empaque al que se han enfrentado los blancos esta temporada. Queda mucho por hacer pero no hay mucho tiempo y más si lo que se pretende es levantar la Décima.
6 comentarios
#1. Jose Bidea, hace 3 meses y 18 días
Pues si. Gran analisis Ampudia. No habia tenido tiempo aun de leerlo. Me parece que has dado con los problemas del Madrid; Esperemos que Pellegrini o alguno que le sea cercano lo lea. Sobre todo si pretenden levantar la decima.
Un saludo (hoy desde Bilbao)
#2. José Ramón López, hace 3 meses y 14 días
Pues sí Mr. White, gran análisis . Coincido plenamente con el Señor Bidea. Solo que en el Madrid de nada sirven los análisis. El tratamiento siempre es el mismo: gillotina.
Don't Worry, hay más galaxias que ollas. Otra vez será.
#3. José Ramón López, hace 3 meses y 12 días
Retiro lo de la gillotina. El humillante repateo sufrido a pies de las tropas rebeldes de Al-corcón, ha propiciado que el SMSS (Su Majestad el Ser Superior) esté contemplando la cámara de gasificación multitudinaria como la mejor solución a los síntomas emocionales de inhibición psicomotriz que padecen todos los integrantes de la flota imperial.
¡A la mierda la fórmula 1! ¡Ésto sí que se pone apasionante!
#4. Cristina, hace 3 meses y 11 días
ejem, ejem.....por dónde queda Alcorcón exactamente????? estará por allí Ignacio???
Eso, eso a la mie...la F1, total le queda ya un telediario y nos tendremos q contentar con el fútbol.
#5. Ignacio Ampudia, hace 3 meses y 11 días
Alcorcón queda en el inframundo. No vi el partido así que no escribí nada (ya conocéis mi política) pero, en serio, me produce un cierto placer ver al Madrid caer contra estos equipos. Supongo que aún queda algo de la filosofía Luke Skywalker en mí. Veremos de qué son capaces los soldados del lado oscuro. El Ser Superior hubiera desintegrado fulminantemente a Pellegrini, y como no levante lo de Milán y perdamos contra el Atleti... espero tu llamada Florentino.
#6. José Ramón López, hace 3 meses y 11 días
Jejejeje, muy bueno eso de no ver «ciertos» partidos. Ya sabemos que es usted un fiel cronista del imperio. Lo que no interese de la historia se borra o simplemente no ha existido. Haber cuando se gana algún partido, para que usted «pueda verlo».
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