Por Ignacio Ampudia, hace 2 años y 6 meses

Mejor con diez

HiguainDespués de la debacle de Alcorcón la prensa deportiva volvió a demostrar en qué se basa este negocio del fútbol. Es razonable: todos los días hay que vender escobas y claro, si se es realista, el fútbol de por sí no genera tantas noticias al cabo de una semana. Entrenamientos, declaraciones muy tibias por lo general y poco más. Por eso hay que inventar, inflar y especular. Lo de vender caerá por su propio peso. Muchas veces las portadas no soportan el paso de los días, pero si el equipo fastuoso pierde 4-0 contra un equipo de fontaneros y electricistas todo es más sencillo. El Alcorcón demostró cómo son las cosas. Ganar seis millones de euros al año no asegura gran cosa, al menos en el terreno de juego, y al final todo se basa en el orden, la concentración y en la fe en uno mismo, y los sureños lo tuvieron, y los sureños ganaron y los sureños dieron una gran lección, necesaria de vez en cuando. A saber: que los poderosos pueden ser volteados por los humildes, aunque tampoco hay que engañarse porque lo normal es que los pobres lo sigan siendo y los ricos también. La Copa tiene ese componente del campesino que asalta el castillo del señor feudal y por unas horas vive la ficción de la inversión de las jerarquías, la misma que el Madrid se olvidó el martes y que ha costado la primera crisis de la era Florentiniana. «¿Cómo es posible que el Madrid no juegue bien?», fue la pregunta más recurrente en todos los medios. Es evidente. El Madrid aún no puede jugar bien, lo que no justifica el ridículo de Alcorcón.

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Por Ignacio Ampudia, hace 2 años y 6 meses

Cien años jugando igual

B5e1ec8565f81791d5acac2afd6164de Extras Albumes 0Los italianos jugaron durante un siglo a lo mismo, y todo indica que lo seguirán haciendo  durante tres más porque normalmente, salvo honrosas excepciones, les suele funcionar. El peor Milán de las últimas décadas llegaba al Bernabéu con el cartel de equipo devaluado. Berlusconi, entre otras muchas excentricidades, como por ejemplo hacerse presidente del gobierno itliano para cambiar las leyes que lo podrían llevar ante los tribunales, ha convertido su club en un cementerio de elefantes, la scuadra a la que las viejas glorias del fútbol acuden a morir. Su once titular parece el de los reyes que ya no existen mezclados con jugadores medianos e incluso pequeños, jugadores sin grandes nombres amparados en un sistema de juego en el que perfectamente podría jugar un jubilado. Leonardo formó con lo mejor que tiene en la media: el incombustible Seedorf, el exquisito Pirlo y el picapedrero Ambrosini. En ataque, el eterno Inzaghi, el salchichón Ronaldinho (que está para los leones) y el bisoño Pato, que parece jugar en el equipo de sus padres. Con esos mimbres el Milán pena por la Serie A con más penas que glorias tratando de no traicionar su filosofía.

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Por José Ramón López, hace 2 años y 6 meses

GP de Brasil: ¡Por fin!

F1 2009 Bra Xp 0696Regresó la épica. Safety car, pasadas  a cuchillo, paralelos de infarto, incluso lanzallamas en el pit-lane. Como si los pilotos hubieran leído mi último comentario en la anterior entrada,  en el que les tildaba poco menos que de pilotos fashion de las «Barbie's series», hoy han querido demostrar que la mayoría de ellos (a Fernando Alonso lo echaron de la fiesta a las primeras de cambio) sí están por la labor de ganarse el sueldo.

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Por José Ramón López, hace 2 años y 7 meses

El que faltaba

MassaMassa: «Tengo la certeza absoluta de que Alonso sabía todo en Singapur».

¡Conho Felipinho! Eso ya lo sabía la totalidad del mundo aconfesional y los pocos españoles no infectados por el virus de la mono-visión patriotera. Se ve que el muelletazo te ha dejado algo tocado el sistema de actualización de software. Ya era «cortito» antes del accidente y ahora parece que haya «disminuido» un poquito más.

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Por José Ramón López, hace 2 años y 7 meses

GP de Japón: «zzz»... «zzz»...

SonambuloImpedimentos de carácter onírico-transitorio (me he quedado dormido durante la tempranera carrera), me impiden el poder evacuar la acostumbrada crónica con la que de forma habitual y sistemática, después de cada Gran Premio, intento sembrar la confusión (a tenor de vuestros comentarios, de forma infructuosa) con la intención de socavar vuestras clarividentes apreciaciones.

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