Año I, segunda era
El relojero trata de poner en marcha uno de los relojes más caros, finos y precisos del mundo. El Real Madrid de Pérez parece uno de esos experimentos de principios de siglo XX que conjugaban arte con ciencia, aunque no todos resultaron exitosos y, por el momento, este Madrid no juega como se espera que lo haga. Lo contrario sería monstruoso porque ningún equipo que cuente con siete jugadores nuevos, todos ellos titulares, puede jugar como un conjunto equilibrado. Los madridistas se están conociendo. Algunos empiezan a intuirse, a comprender los movimientos que harán Benzema o Cristiano, a interpretar los huecos que abrirá Raúl arrastrando centrales a su paso para que Xabi o Lass entren desde la segunda línea. No hay precisión, por eso el reloj se desfasa, pero la pegada es sublime, comparable a la de otras épocas, cuando Florentino compraba de uno en uno.
El estreno oficial se producía en un Bernabéu a reventar, lleno porque hacía años que en Chamartín no jugaban algunos de los mejores (y mejores son si el partido se ve desde un palco cortesía de Diego Ford Copolla). Quedó atrás la época de la oscuridad y se abría ante el Depor una nueva era que promete títulos, goles y buen juego, aunque lo más probable que copas y goleadas lleguen antes que el buen juego. Pellegrini parece que ha encontrado el once titular. Es probable que Pepe arrebate el puesto a Garay y que Ramos entre por Marcelo o Arbeloa. Lass y Xabi ponen el equilibrio y delante los nuevos más un eterno Raúl. La prensa lo sentó pero una vez más ha demostrado estar a la altura de todos los que han llegado, o incluso mejor. Cristiano parece el más desorientado. La cifra de su traspaso obliga al portugués a estar por encima de cualquier otro futbolista y la realidad es que, una vez en el césped, el fútbol no entiende de millones. Ronaldo viene de un equipo que jugaba para él, en el que disfrutaba de metros hasta la portería. En el Madrid tiene que compartir espacio con hasta cuatro futbolistas. El chico no sabe por dónde salir y se le ve tímido. Tampoco ha alcanzado su estado de forma ideal y no se puede olvidar que es un deportista que depende de su físico más que cualquier otro. El Bernabéu también pitó a Zidane y, sin comparar a la divinidad con sus discípulos, Cristiano acabará por ser un ídolo. Necesita marcar una buena falta y hacer cuatro regates para coger la confianza necesaria.
Así que con esos mimbres el Madrid ha construido un proyecto que por el momento devuelve la ilusión a los aficionados pero que no juega. El Madrid se sostiene en unas oleadas criminales, ráfagas de inspiración y un medio centro de categoría, con Lass como un gran descubrimiento y Xabi como el que trabaja en la sombra. La influencia del francés en el juego ha crecido y ahora parece un gigante al que nadie discute en el medio campo. Ahora roba, controla, distribuye y se anima a asomarse al balcón del área. porque claro, Gago no es Xabi. Resulta que también sabe disparar y ya lleva dos goles de bella factura, uno de ellos, el tercero ante el Depor, supuso los tres primeros puntos, la primera victoria, una buena noticia mientras llega el buen juego.
3 comentarios
#1. José Ramón López, hace 5 meses y 10 días
De nada le servirá a usted el «florido» verbo con el que intenta evangelizar al pueblo libre de la tiranía mediática merengue. Ésto, más que un equipo es un «equipaje»; una banda de «fashion people» vendedores de tatuajes y poses a granel. El único talento que había (Robben), ha sido sacrificado para hacerle sitio al otrora campeador y ahora fiambre deportivo, Raúl González, amarrado de por vida y por decreto a una taquilla del vestuario.
Pero lo más lamentable de todo está siendo «el papelón» de «Pelele-grini», que fiel a su etimología onomástica, está siendo «un pelele» en manos de ese pseudo-filósofo y felpudo personal de Florentino llamado Valdano.
Lo mejor de todo: el saludable recochineo y gozoso disfrute que el sabio pueblo libre vuelve a experimentar con la nueva «cagada» del emperador Florentino y su guardia pretoriana, en cuya nómina, lamentablemente se encuentra usted.
Ave, Ignatius
#2. Ignacio Ampudia, hace 5 meses y 10 días
Más que un evangelio esto se parece más al mito de la caverna platónico. El vulgo engañado se conforma con las apariencias hasta que el filósofo libera al esclavo para que contemple la realidad con sus propios ojos... el final ya se sabe. Señor Conductor: ¿es la primera entrada de la temporada y ya está con esos nervios?. Debería calmarse un poco y guardar sus dardos subversivos para más adelante, cuando las críticas tengan fundamento. Por ahora decir que no funciona es más que una evidencia. Y hombre, lo de Robben no ha estado bien, pero decir que es el único talento del actual Madrid suena más a pataleta que a firme creencia habida cuenta de que el tan cacareado talento de ese chico asturiano que una vaez ganó unas cuantas carreras ya no se deja ver. Hoy fue un tapacubos, ¿no?. Menos mal que el coche no era determinante en F-1...
Ave, Mr. Driver.
#3. José Ramón López, hace 5 meses y 10 días
Jejejejeje, no es un tapacubos Mr. White: es una estructura laminar extraplana de material ligero-rígido, con una protuberancia central destinada a posicionar autocentradamente una o varias muescas rebajadas en sus zonas de contorno, para facilitar la extraccion del aire incidente en conjunción con la deformación elástica de las pestañas aerodinámicas dispuestas de forma coaxial a tal efecto. Fuente: http://www.valdanopedia.com
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