Por Ignacio Ampudia, hace 1 año y 3 meses

¿Solomillo o salchichas?.

Hnery Celebra Un GolHay determinadas cosas que superan la barrera de los colores, las filiaciones y las adscripciones. Probablemente para un madridista no haya peor cosa que ver cómo el rival mítico y ancestral se pasea por la Liga y Europa sin que nadie sea capaz de discutirle ni siquiera brevemenete los partidos. El Barça de Guardiola. Al comenzar la temporada muy poca gente creía en la solvencia del entrenador y de una plantilla que había arrastrado los huesos por los campos, especialmente en el Bernabéu, con pasillo y cuatro goles de regalo. Con la estrella apagada o fulminada, los culés habían perdido la orientación, la intención y el orgullo. Pero el fútbol es ciclotímico, y con esto no me refiero al asunto de los ciclos de unos y otros sino más bien a lo excesivo e impredecible de este deporte.

Se imponía una limpieza a fondo de un vestuario putrefacto, contaminado por Ronaldinho y Deco, un vestuario que probablemente habría acabado con el talento de Messi y que devolvía al Barça a las oscuras épocas de holandeses de saldo y brasileños medio actores. Pero debe ser que en Barcelona aprenden de los errores y todo fue matemático. Se empezó por el entrenador y se siguió por las celebridades. En una situación así muy pocos equipos en el mundo tienen un plan b fiable. El Barça lo tenía porque durante muchos años su cantera produce con exactitud modelos de futbolista que casualmente coinciden con la idea de fútbol que defiende el club. Valdés, Puyol, Iniesta, Xavi, Messi, Bojan, Busquets... y lo que falta se compra.

Por eso, y con un hombre que jugó al fútbol como pocos ejerciendo de entrenador, este Barça juega de memoria, con rapidez, con criterio, con ideas y con estética. Ante el furor de los medios y la voracidad de los delanteros (Eto'o, Messi y Henry han marcadoo 86 de los 130 goles del equipo esta temporada) hasta el Bayern de Munich parece un equipillo de barrio ante los mejores violinistas y acompañantes de orquesta. Fútbol sencillo, limpio y sabroso. La primera parte que firmó el Barça ante los alemanes no pasará a la historia porque en el fútbol sólo pasan los que ganan salvo escasas y honrosas excepciones, pero se recordará algún tiempo como un ejemplo más de fútbol de alta cocina. Allí, rodeado de culés y algunos vinos, logré desprenderme de esa coraza blanca que para los golpes blaugranas y no pude más que aplaudir cada gol del Barça. Es como si te dan elegir: salchichas o solomillo. Pues eso, solomillo, a la espera de poder comerlo en casa.   

2 comentarios

#1. Fernando, hace 1 año y 3 meses

Suscribo todo. Ví el partido de arriba a abajo y, por pudor, no aplaudí cada gol de forma pública aunque era consciente de que estaba viendo un equipazo que juega de manera brillante. La vuelta huele a paseo...

#2. Jose Bidea, hace 1 año y 3 meses

Yo sólo pude pensar en la final de Copa y en la más que probable decepción que me voy a llevar en Mayo.... Pero si, es realmente esquisito verlos jugar. Y si lo hacen mejor que nosotros y nos ganan. Oye! Habré visto un bello partido. No me gusta adelantarme, pero....buf.....fracamente, desespera pensarlo que tras 25 años, hayamos tenido tan mala suerte de jugar con este Barca.

Un abrazo. (me tienes que contar que tal en Florencia)

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