Plomo en las botas
Proporcionalmente, Juande debe ser a estas alturas el mejor entrenador de la historia del Real Madrid. Ha ganado dieciséis partidos, ha empatado uno y ha perdido otro. Impecable. Ha colocado a su equipo en la segunda posición de la tabla, prácticamente ha asegurado la Copa de Europa del año que viene y de su discurso no se cae la ilusión por ganar la Liga. Como lo cuantitativo suele primar sobre lo cualitativo, Juande es indiscutible pero no es suficiente. Ni de lejos. Para sesiones de tedio ya hay instituciones especializadas. Un papeleo en Hacienda, la Seguridad Social o los papeles de una beca. El Madrid es lo más parecido a una cuadrilla de funcionarios que cumplen con su obligación, aunque lo que determina la obligación es algo más que variable. Calderón comenzó la temporada asegurando que el Madrid no sólo debía ganar. Debía instruir. De él ya nada queda, si acaso una ridícula amenaza para concurrir a las elecciones, «sólo por dar guerra» dijo. Ése es el nivel de los que aspiran a dirigir la institución. Juande fue contratado para evitar que el equipo se despeñase y lo ha evitado. Sus objetivos están cubiertos pero los del club no.
Desde hace un par de meses tengo la misma sensación: he escrito la misma entrada en este blog día tras día. El Madrid no da para mucho más. Sus partidos se han convertido en las exhibiciones de la nada, verdaderos elogios al aburrimiento. Juande dice que el equipo juega bien. Es evidente que en fútbol el concepto de bien es relativo. Para él sumar puntos y no encajar goles es más que suficiente, incluso notable, pero para el aficionado esto empieza a convertirse en una experiencia dolorosa. De hecho lo más probable es que, si el Madrid gana esta Liga, muchos madridistas sensatos dejarán de creer en esto porque es impensable que el juego de este Madrid encuentre recompensa y el del Barça no.
Supongo que para atrincherarse ante las críticas que lo tachan de conservador, Juande salió a Huelva con cuatro delanteros nominales. Salir con cuatro tipos a los que la Liga considera atacantes no implica necesariamente contar con ellos. Lass y Gago fomaban el doble pivote y por delante Raúl, Robben, Higuaín y Huntelaar. Éste es el único que sabe dónde debe jugar; los otros tres son una muestra de cómo un futbolista debe buscarse la vida. El Madrid es un equipo muy largo, y no ya de la defensa a la delantera. Simplemente entre Gago y Huntelaar hay espacio suficiente para albergar otro equipo. Cuando los equipo son largos, el espectáculo no tiene cabida y de eso se es consciente a los diez minutos, cuando aún quedan ochenta por jugar. Los mismos para dormitar.
El ataque del Madrid se sostiene en lo que pueda hacer Robben. Es cierto que es lo único desbordante que queda en un equipo cerrado por derribo, pero su egocentrismo despierta la violencia. Higuaín casi le parte la cara después de ningunearle seis o siete veces. El extremo es individualista, barroco y poco decisivo. Una de cada quince jugadas, de esas que siempre hace y que ya todo el mundo se sabe, acaba en gol. Las otras catorce aumentan la tensión entre sus compañeros y los aficionados. En un chispazo por la izquierda llegaba el gol de Marcelo en el 49'. 0-1, tres puntos más y el mismo ritmo plomizo. El Recreativo tampoco representaba ninguna amenaza para los madridistas así que lo que más corrió en el campo fue una perdiz que soltaron desde la grada. Si hay que recurrir al asunto de la perdiz, imaginen cómo ha sido el partido.
No hay comentarios
Sé el primero en escribir un comentario a esta entrada.
Escribir un comentario
Si quieres añadir tu comentario a esta entrada, simplemente rellena el siguiente formulario:
* Campos requeridos
Puedes usar estas etiquetas XHTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>.
1 trackback
Para notificar de una mención en tu blog a esta entrada, habilita la notificación automática (Opciones > Discusión en WordPress) o especifica esta url de trackback: http://1blogdedeporte.com/2009/04/plomo-en-las-botas.html/trackback