No hay nadie en las máquinas
Uno de los deportes favoritos y más divertidos es buscar despreocupadamente culpables para cualquier situación. Aún más si no se tiene ninguna responsabilidad objetiva en los hechos que se juzgan. Por eso parece que definitivamente se ha abierto el capítulo de caza y captura del responsable de la debacle madridista ante el Juventus. Mi apuesta clara es Mijatovic, aunque todo es matizable. De hecho precisamente ése fue el motivo por el que se sacó a la luz pública el siempre controvertido e incomprendido rol de director deportivo. Supongo, por un lado, para recibir los azotes que antes recibían los entrenadores y presidentes y por otro para dar una pátina de profesionalismo al fútbol. Pero el reverso es complicado porque si los triunfos se achacan, en parte, a una buena planificación, los fracasos dejan en evidencia el nivel de conocimiento de estos parachoques. Así las cosas, el montenegrino empieza a ser un tipo en el que ya pocos confían. Pocas operetas más quedan por endosar a los aficionados. Sin embargo parece que su compromiso con la estafa es constante y, después de que el Madrid cayese por segunda vez ante los de Ranieri, el gran estratega aseguraba que había que olvidar el fiasco y seguir confiando en una plantilla que puede ganar todo, hasta la Copa de Cataluña si le apuran.
Olvidar puede que sea lo mejor para unos jugadores que han visto cómo su confianza se esfumaba en los últimos encuentros, pero no parece más que una vana cortina de humo para ver si puede seguir viviendo del Madrid tratando de convencer a un público que se deleitó con Zidane de que todo va bien. Por fortuna, al final, en el fútbol, todo acaba por ponerse en su sitio, aunque cueste otra temporada de ridículo en Europa. El Juventus hizo el partido de la temporada sin más estridencias que las habituales. Un perfecto orden defensivo y un inspirado Del Piero (las comparaciones con Raúl son inevitables) bastaron para desactivar cualquier intento de los madridistas. Antes de que el balón echase a rodar el partido reclamaba dosis de desborde y desparpajo para romper la roca turinesa. No es que Robben sea Cristiano Ronaldo, pero en este Madrid el tuerto es el rey. Con Robinho vendido en otra maniobra magistral de Mijatovic, el holandés es el único capaz de dar ese punto de chispa que el Madrid no tiene en ningún lugar del campo. Pero se lesionó en el calentamiento y Drenthe no se parece ni de lejos a su compatriota aunque en su descargo diremos que fue el único que lo intentó. De igual modo mentiría si no dijera que su exceso de fogosidad, más que un pecado de juventud, parece una de sus características esenciales e incorregibles. Cualquier centro que pone al área tiene más posibilidades de convertirse en una contra rival que en una ocasión blanca.
El guión se cumplía. El Juventus asfixiaba al Madrid en la media punta, robaba y salía a la contra mientras el Madrid deambulaba por el césped en busca de unas soluciones que, hoy por hoy, nadie puede aportar en la plantilla. En una de esas contras la defensa reculó hasta el balcón de área mientras Del Piero, incrédulo por el regalo, armaba la zurda para batir a Casillas en el 17'. De nuevo se repetía la historia: el mejor escenario para los italianos; el peor para el Madrid. Con Guti desesperado, Sneijder desconectado, van Nistelrooy desaparecido y Drenthe absorto en sus tribulaciones, una de las posibles soluciones se adivinba en Ramos. Una nueva evidencia: el lateral está exprimido por un sistema en el que ni luce arriba ni lo hace abajo.
Se esperaba una bonita reacción de Champions en la segunda parte, pero al Madrid ya ni siquiera le funciona la pegada. Desde hace algunos años este equipo se sostiene en un gran portero y en una facilidad inusitada para marcar goles sin fabricar fútbol. El sistema tiene una pega evidente: cuando no hay goles, no hay nada. Y esta noche el Madrid demostró nada. Ni picardía, ni velocidad, ni combinación y lo que es más preocupante, ni capacidad de reacción en el campo ni en el banquillo. En una falta a veinte metros de la meta de Casillas llegaba el segundo en un gran disparo de Del Piero en el 67' tras salvar una de las peores barreras que se han visto en la historia del fútbol. No sólo Mijatovic es uno de los señalados. A Schuster, fuera de valoraciones sobre sus complicadas y soberbias salidas de tono, se le nota desquiciado con un equipo entre manos, que no nos engañemos, puede que dé guerra en la Liga, pero en Europa... Lo de esta noche es la confirmación de que algo se ha hecho mal. El Madrid sabe que la mayor parte de los equipos a los que se enfrenta a lo largo de la temporada va a jugar como lo ha hecho esta noche el Juventus, agazapados y esperando una buena contra. Si no hay recursos para solucionar tal circunstancia lo adecuado sería dejar de mentir a la afición y buscar responsables, culpables.
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