Por Ignacio Ampudia, hace 1 mes y 24 días

El descuartizamiento de la excelencia

MarceloNo escribo sobre partidos que no veo. Ni siquiera los resúmenes me confieren la certeza de que lo visto es lo más destacable después de noventa minutos porque el juego no se deduce de la acumulación de ocasiones o de los balones enviados al poste, y si no lo creen, el Madrid de las últimas temporadas es el mejor ejemplo de cómo jugar a nada y ganar casi siempre. Pero lo último ya se está acabando. No hay mucho más crédito en el banco virtual del fútbol de Chamartín. Lo del Real Unión debió ser la machada más grande de aquel club que una vez ganó cuatro Copas y que ahora milita en la aguerrida Segunda B, donde el fútbol maneja los códigos de los campos de tierra en los que, por lo visto, pocos jugadores del actual Madrid se han curtido.

Lo mejor será contextualizar la derrota. De sobra es sabido que la Copa del Rey es una competición incómoda para los equipos que luchan por la Liga y por la Champions. La Copa se ha llamado «el trofeo de los humildes», el mismo que si gana el Getafe luce como el oro pero que si gana el Barcelona se devalúa como el cobre. Por eso, que el Madrid haya sido eliminado por el Unión en la primera eliminatoria no resultaría más que anecdótico y razonable si los blancos disfrutasen de una buena situación en la Liga y en Europa. En el torneo doméstico no va mal, pero la imagen que ha ofrecido en el último mes ha destrozado las trazas que mantenía de equipo luchador; si atendemos al asunto de la Champions, el Madrid no puede recibir más que críticas. Por eso la eliminación de Copa ha adquirido una dimensión trascendente, tanto, que Schuster comió ayer con el presidente para explicar qué es lo que pasa.

Las posibles explicaciones no suman más de tres, así que no estamos ante un misterio insondable de imposible resolución tal y como tratan de venderlo desde determinados medios deportivos. El fútbol, aunque no lo parezca, sigue siendo un juego, un deporte sin más que no puede (ni debe) compararse con secretos de Estado. En primer lugar la plantilla está mal diseñada o más bien lo está para una serie de jugadores que no juegan en el Madrid. Si se quiere jugar por la bandas, son necesarios los extremos. En el Madrid sólo hay uno, Robben, que se lesiona con facilidad. Había otro, Robinho, y se fue porque se rieron de él, especialmente Mijatovic. Schuster fue un gran mediocampista, con un toque exquisito y muy buen desplazamiento. Cuando se quiere jugar por las bandas es imprescindible contar con buenos pasadores, con jugadores que sepan jugar a esto. Sólo Guti y en ocasiones De la Red pueden cumplir semejante función.

Decía Schuster, suscribiendo las palabras de Mijatovic, que el Madrid tenía la mejor defensa del mundo: Ramos, Cannavaro, Pepe y Heinze. Sin el portugués, la zaga blanca parece una balsa agujereada y que un Segunda B te marque seis goles es para preocuparse. Se nota que el equipo está dejado tácticamente, que los automatismos de la era Capello que había heredado Schuster se han olvidado, que Marcelo es un pésimo lateral y peor atacante, que Mijatovic fue el »primo» en la mesa en la que se decidió el fichaje de Drenthe, que la falta de delanteros de garantías es algo más que evidente, que sólo las vacas sagradas del vestuario saben lo que significa vestir la camiseta del Real Madrid, que ya todo el mundo ha dejado de tener miedo a los blancos, que su fútbol es mucho más que mediocre, que su presidente quizá peque de «no-intervencionista», que es incompresnible como, con 100 millones disponibles para fichar, sólo gastes 20 en reforzar una posición para la que ya hay tres jugadores y en definitiva que parece que el Madrid pos-Florentino está gobernado por los más incompetentes que estaban disponibles. Se avecinan malos tiempos para un club en el que el entrenador no habla ni con los jugadores ni con la prensa, en el que aquellos no saben cómo deben jugar y en el que el responsable deportivo acusa a los árbitros de los fracasos de su nefasta gestión. Bienvenidos al descuartizamiento de la excelencia .                

No hay comentarios

Sé el primero en escribir un comentario a esta entrada.

Escribir un comentario

Si quieres añadir tu comentario a esta entrada, simplemente rellena el siguiente formulario:





* Campos requeridos

Puedes usar estas etiquetas XHTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>.

1 trackback

Para notificar de una mención en tu blog a esta entrada, habilita la notificación automática (Opciones > Discusión en WordPress) o especifica esta url de trackback: http://​1blogdedeporte.com/​2008/​11/​el-descuartizamiento-de-la-excelencia.html/​trackback