4-3, y en el palco
Hace años sólo había dos modos de ver el fútbol: o en la tele o en el campo. Ahora, con la reconversión de los clubes de fútbol en empresas de ocio, la nueva fórmula es la del palco VIP. Es cierto que el acrónimo VIP (very important person) ha devaluado su condición inicial. VIP es el Rey del mismo modo que yo lo he sido esta noche. Gracias al fútbol las categorías sociales se dan la mano y por eso, y por cortesía de mi gran amigo Diego, nos juntamos unos cuantos para ver el partido en uno de esos lugares a pie de campo con cervezas, aperitivos varios y calefacción. Hay pros y contras. Entre las últimas se cuenta el viejo romanticismo de no poder oler el césped ni vivir en primera persona el ambiente de las gradas. Alguien podría enuciar alguna más. A mí no se me ocurre ninguna, en caso de que lo anterior fuese una pega, más cuando los inviernos en Madrid son crudos. Los pros se sobrentienden. Así que cuando los titulares se retiraban al vestuario para ponerse de corto yo pedía la primera cerveza y me disponía a disfrutar del evento que no del partido porque, tal y como está el Madrid, pagar una entrada en grada es una temeridad.
Raúl no fue ni convocado. Se suponía que Schuster haría una pequeña revolución después del paseo del Juventus en Champions. De entrada Higuaín y van der Vaart en punta con Drenthe en la izquierda. Gago, Guti y Sneijder en la media y en la retaguardia Ramos, Heinze, Cannavaro y Marcelo. Si he de ser sincero, el Bernabéu no traga ni a la cuarta parte del equipo titular. El público de Chamartín es contradictorio y éso sólo se aprecia cuando se ve en vivo y en directo. Para muchos de ellos es más importante correr que jugar con criterio. Por eso Beckham era un jugador querido y por eso Raúl nunca será pitado en su casa, al menos en teoría. El Málaga, sabedor de que el Madrid con el que se medían está en horas muy bajas, trató de aprovechar la coyuntura. Y a punto estuvo de salirle bien de no ser por una nueva pifia arbitral, esta vez a favor del Madrid. Pero antes de que los blancos se alzaran con los tres puntos, los andaluces se pondrían por delante en el marcador hasta en tres ocasiones y escuharían el clamor de la grada.
En una jugada que evidenció las terribles carencias de Marcelo, se adelantaban los de Tapia por mediación de Eliseu en el 6'. Pitos e insultos que nunca se me habrían ocurrido. Sin embargo, en el 8'. Higuaín, capaz de lo mejor y lo peor, empataba en una de esas juagadas que dejó Capello como herencia; en el 18', Ramos dimitía de sus labores defensivas y el pase de Duda se filtraba por su flanco para que lo remachara en el punto de penalti Baha. El duelo comenzó a calentarse con algunas jugadas polémicas e Iturralde no falló en su cita semanal con el protagonismo. Comenzó a repartir tarjetas amarillas, pitó un penalti dudoso a favor del Madrid que convirtió Higuaín en el 36' y expulsó a Ramos por pisar a Eliseu. El campo bramaba, contra el árbitro, contra sus jugadores y supongo que contra el frío, pero lo último no podía asegurarlo. Por eso pedí otra cerveza, a ver si lo veía más claro.
Con Salgado en el lateral no puede decirse que el Madrid ganara mucho en el aspecto ofensivo, tampoco en el defensivo. A mí llegó a preocuparme que, jugando con diez, el gallego fuese uno de los revulsivos morales del estadio. Salgado, por pertenecer a la vieja guardia, aún ejerce una suerte de ascendente espiritual sobre los aficionados. No juega bien y está fuera de forma pero una carrera suya bastará para sanarlos. Entre eso y una ovación sentida cuando el Madrid la sacó jugada por primera vez en el 65', mi asombro se convirtió en sorna. Una tercera cerveza y un penalti en contra del Madrid tras pifia de Salgado. 2-3, pitos, algún tímido pañuelo y risas por la chirigota en la que se ha convertido este Madrid, sobre todo cuando Drenthe demuestra sus contrastadas habilidades en los centros al área. Pero Higuaín levantó al Madrid de la lona en el 70' con un gran remate desde fuera del área y, diez minutos después, provocaba la confusión arbitral que desembocó en un penalti que nadie vio y que dio la victoria a los blancos ante el Málaga. 4-3. Menos mal que fue en el palco.
1 comentario
#1. Jose Bidea, hace 1 mes y 27 días
Aun recuerdo mi última visita al Bernabeu (también a un palco VIP) para deleitarme con el triunfo de los míos por 0-2 con Zidane (fíjate si fue hace tiempo) en el banquillo y saliendo cuando ya nada se podía hacer, y con Valverde en el de los visitantes (que por cierto, le debe ir muy bien en Grecia).
Agradezco que pese a ganar, seas crítico cuando crees que debes serlo. Una actitud que te honra, pese a ser del Madrid pudiendo elegir al Athletic de Bilbao!!
Acabo de llegar de Budapest y mi descuidado vecino continua siendo el único vínculo que aun me une con mi lado más virtual. Espero que se solucione pronto, lo de mi nexo y lo de tu equipo, aunque este año debo reconocer que apuesto por el Barcelona de Guardiola, siemmpre que no se desinfle a mitad de temporada.
Un abrazo. Pronto nos volveremos a ver por aquí (espero).
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