No hubo «milagro turco»
Controlar los impulsos es un imperativo en todas las facetas de la vida, una obligación que tenemos que cumplir cada uno de nosotros para que la convivencia no sea un infierno. Por supuesto, esta norma también es extensible al fútbol y, cómo no, también lo es para Rustu que ha protagonizado la cantada de las semifinales. En cierto modo sería razonable que esta noche Cech se sintiese algo más reconfortado tras su error en el blocaje que aprovechó Nihat y que supuso la perdición de la República Checa. También sería razonable pensar que un único error pueda determinar el destino de una selección, pero así es. Turquía ha jugado sin presión, sin achicarse por la dimensión alemana y de no ser por ese detalle quizá estaríamos hablando de un desenlace bien diferente.
Para Löw, seleccionador alemán, el principal enemigo de los suyos era la autocomplacencia, el convencimiento de que los turcos no presentaban amenaza alguna. En todos los medios, mentideros y casas de apuestas se daba por segura la victoria alemana, más si se atendía a la peculiar conyuntura con la que los turcos afrontaban el duelo. Durante los últimos días se había especulado con la posibilidad de que Terim, el histriónico entrenador turco, alinease en el lateral derecho al tercer portero debido a la plaga de lesiones que asolaba a sus jugadores. Evidentemente tal circunstancia no se ha dado pero su solo pronunciamiento colocó a los turcos como las víctimas simpáticas frente a los alemanes abusones.
Sin complejos ni ataduras jugaron los turcos durante toda la primera parte. Tardaron cinco minutos en hacerse con el control del balón y moverlo a su antojo mientras los alemanes observaban de cerca el juego turco sin intervenir. No era cuestión de estropear la belleza del juego. La defensa alemana es una ganga. Metzelder y Mertesacker tiemblan ante cualquier combinación que se produzca cerca de su zona y Lahm, el pequeño lateral que deslumbró en el Mundial de 2006, se ha olvidado de defender. Por eso no fue casual que la tromba ofensiva de los turcos llegase por su banda. Acumulaban ocasiones hasta que en el 21' llegaba el gol de Boral tras enganchar un rebote dentro del área y colar el balón por debajo de las piernas de un Lehmann que cada día se parece más a Kahn. Pero Alemania sigue siendo uno de los colosos y, sin muestra aparente de nada parecido a lo que se ha ido a jugar este mes a Austria y Suiza, empataba en el 25' por obra y gracia de Schweinsteiger culminando un contraataque de manual. Con el 1-1 el dominio de los turcos se intensificó pero sin rendimiento alguno.
En la reanudación se hizo palpable el desgaste de Turquía que fue dominada durante los primeros treinta minutos, aunque el gol alemán llegaba en el 80'. Klose conectaba un cabezazo fácil en el punto de penalti a centro de Lahm. Aunque el mérito del tanto no se puede achacar a los alemanes sino a la pésima intervención de Rustu que, extralimitándose, trataba de despejar un balón que ya controlaba uno de sus centrales. Con 2-1 a favor de los alemanes todo parecía sentenciado pero Turquía, la selección de las remontadas, aún tenía un as en la manga que enseñaba en el 86' empantando el encuentro tras otra lamentable actuación de Lehmann. 2-2 a tres minutos del final. Turquía había sepultado en sus remontadas épicas a Croacia y República Checa pero no sabían con quién se estaban jugando la final. Si se habla de «coña», los alemanes son los reyes. Por eso la sacaron a relucir en el 90' cuando Lahm fusilaba a Rustu dentro del área y convertía a Alemania en el primer finalista de la Eurocopa 2008. Esperemos que el domingo España acabe con tanta racanería. Si ya lo hicimos contra Italia... aunque todavía resta Rusia.
2 comentarios
#1. José Ramón López, hace 6 meses y 11 días
Saludos Ignacio. Un campeonato del mundo o un europeo de fútbol suponen para algunos futbolistas un excelente escaparate para dar a conocer su talento y suscitar el interés de los grandes clubes. Pero para otros es un patíbulo donde quedan decapitadas todas sus esperanzas de futuro.
Es éste último caso, el de los porteros Lehmann y Rustu. Visto lo visto, no creo que ningún club de los llamados importantes los tenga anotados en su agenda, como no sea bajo el epígrafe... «Liquidaciones a precios de saldo».
En cuanto al partido, lo siento, he pecado. Me pasé buena parte del tiempo deseando tarjetas de amonestación y expulsiones, para que en la final del domingo, Rusia lo tuviera más fácil con un rival plagado de suplencias. Al final será una Alemania plagada de mezquindad futbolística. No importa, peores villanos cayeron bajo los sables cosacos. España bien en líneas generales, algo más de lo esperado y bastante menos de lo deseado, jejeje.
Un abrazo
#2. Ignacio Ampudia, hace 6 meses y 11 días
Son los dos muy malos aunque al menos Lehmann ha conseguido engañar a alguien y ha firmado un contrato de dos años con el Stuttgart, así que habrá que ver con qué han estado tirando este año. Este «pájaro» retiró el saludo a Almunia, el navarro que defiende la meta del Arsenal, porque le arrebató la titularidad, pero claro probablemente hasta Bidea lo haría mejor bajo palos. Con respecto al partido, lo comprendo. Es normal que un país de descreídos de repente no pueda sobreponerse a su condición y pasar a creer, ya se sabe, de 0 a 100 en un segundo está al alcance de muy pocos (Renault incluido). No obstante, también los teutones doblaron la rodilla ante los castellanos (que no españoles). En cuatro horas desenlace.
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