Muerte en la Orilla
Motivados por la historia de David contra Goliat, esta noche, muchos aficionados nos sentábamos para ver el duelo histórico que enfrentaba al modesto Getafe y al omnipotente Bayer de Munich. El Coliseum vestía sus mejores galas para apoyar a su equipo en lo que podía ser una noche épica.
Así las cosas y con la sorpresa de De La Red jugando de central, a los cinco minutos el mismo jugador veía la roja directa por una falta al borde del área siendo el último defensor, o así lo interpretó el árbitro que, fue riguroso pero no injusto. El sueño parecía entonces roto, la magia se desvanecía en el aire haciéndonos volver a todos a la realidad: Los grandes tienden, incluso por la inercia de su propio peso, a ganar. El Getafe estaba con 10, y Cosmin Contra había bajado al lateral derecho para que Cortes pudiera jugar de central; Laudrup no quería desperdiciar cambios tan pronto, preveía que el partido iba a ser duro.
El guión establecido por la decepción general tras la expulsión no parecía querer cumplirse. El Bayern dominaba sí, pero no lograba rematar a gusto y se empeñaba en pases a la frontal y desde el centro que no parecían ser el camino más lógico para el gol. Por su parte los azulones no dejaban de tocar el balón entre ellos cada vez que la tenían y daba la sensación de que, incluso con un jugador menos sobre el césped, el equipo de Laudrup aun tenía opciones.
Vino a corroborar las sospechas de todos la lesión de Uche que no podía seguir y obligaba al entrenador local a realizar el primer cambio del partido. Esta fue, quizás, y de rebote, el único destello de suerte que tuvieron los locales en la noche de hoy, ya que la salida de Belenger propicio la subida de Contra, viejo zorro, quien a falta de cinco minutos para el descanso y con el equipo alemán anulado por completo se zafaba de dos defensas, amagaba con el pase de la muerte y batía a un malogrado Oliver Khan, sombra de un pasado que recordamos borrosamente brillante.
La locura se desataba en el estadio con el gol. 1-0, con un jugador menos y al descanso. Sólo quedaba la mitad, y la emoción atenazaba por dentro a todos los que mirábamos el cronómetro pasar minuto a minuto pareciéndonos una eternidad cada tic-tac.
Salió el equipo alemán con ganas pero sin acierto en la segunda parte. El Getafe por su parte dispuso de las dos mejores ocasiones hasta el momento, una de Braulio que regateaba al portero visitante y se resbalaba cuando sólo tenía que empujarla dejando anonadado al bueno de Michael Laudrup cuya tranquilidad parecía presagiar una locura interior y oculta que llevaría al danés a pedir de un momento a otro una camiseta azul para salir a jugar con sus hombres. La otra también fue con el portero alemán batido y esta vez fue el defensa quien alcanzó el esférico antes que el desafortunado Braulio.
Pero lo veía el Rey, lo veía el Príncipe, lo veían Raúl y Casillas, lo veíamos todos, el despliegue del equipo español aguantando con solidez al combinado bávaro y solventando con eficacia las ocasiones de las que disponía de la posesión del balón, gracias a una demostración de físico impresionante en defensa y en ataque no dejaba indiferente ni a los fríos alemanes de las gradas. El criterio futbolístico parecía poseer a David que miraba como los minutos se iban terminando.
Pero la mala suerte perseguía a los de azul esta noche y en el 89, uno de esos muchos balones a la frontal rebotaba en dos ocasiones y caía a los pies de Ribery que empataba el partido y forzaba una prórroga que parecía no aguantarían los locales, ya aquejados desde hacía rato del mal de jugar con uno menos y correr como lo estaban haciendo.
Prórroga loca
El comienzo de la prórroga nos pillaba a todos descolocados. En tres minutos dos goles del Getafe. Primero Casquero, desde fuera del área golpeaba al balón seco para que, tras rebotar en el palo, se colase dentro de la portería. Y la segunda, Braulio, por fin, lograba el gol que se le había negado hasta el momento. Con el 3-1 apoteósico terminaba la primera parte del añadido y las cosas parecían diametralmente opuestas a cómo eran hacía escasos quince minutos. El Bayer parecía estar a punto de tirar la toalla frente a un equipo mejor, más listo, más sacrificado, más trabajador y que había sabido leer mejor el partido pese al mal fario que parecía lo había dejado ya de perseguir.
Sin embargo el Getafe estaba destinado a morir en la orilla. A cinco minutos del final, el Pato dejaba escapar un balón entre las piernas para que Luca Toni, simplemente, la empujase. Y a falta de un minuto para que el colegiado pitase, puede que previa falta de Oliver Kahn, Toni, de nuevo, remataba un balón de cabeza al fondo de la red con el Bayer jugando a la desesperada y dejando a su rival a las puertas de la gloria de emular al joven David tumbando a su antítesis Goliat.
El Getafe queda apeado de la UEFA tras haber realizado una demostración de buen hacer, sacrificio, entrega y pundonor. No nos queda desde aquí más que felicitarlos por el buen partido que han disputado, si bien, el único reproche que puede hacerse a los jugadores locales en la noche de hoy es no haber usado la picaresca española para arañar algún segundo más al cronómetro o parar el juego en algunos momentos mediante faltas en el medio campo, táctica muy criticada por todos los que gustamos del fútbol pero que bien hubiesen servido para hacer justicia.
El grande vuelve a comerse al pequeño cuando este parece tenerlo doblegado, no es la primera vez, este capítulo lo repiten mucho en la tele, pero hoy, por la forma en la que todo se ha materializado, ha sido demasiado cruel, demasiado poco premio para un esfuerzo como el que hoy todos y cada uno de los jugadores azulones han llevado a cabo. Pueden irse con la cabeza alta señores.
2 comentarios
#1. Ignacio Ampudia, hace 6 meses
Muy buena entrada José. Lo del Bayern es de juzgado de guardia, aunque para qué nos vamos a engañar, bastante previsible. Nunca hay que subestimar a los grandes equipos alemanes y aunque los del muñeco Kahn no jueguen a nada, son alemanes y encima, como ariete, tienen a un italiano, es decir, coña al cuadrado. Cruel destino el del Getafe que ayer consiguieron que toda España fuese azul. Lo que han conseguido es digno de elogio. Esperemos que después del revés no se hudan.
#2. J, hace 5 meses y 29 días
¿Verdad que sí? A mi, el final del partido, me dejó mal cuerpo y todo... Que triste final para unas ilusiones, por otro lado fundadas, tan grandes.
Me agradó mucho el Getafe, no sólo por su papelm de equipo pequeño frente al grande, sino por como hizo las cosas, y por como la suerte, es amante infiel, le fue esquiva.
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