Por Ignacio Ampudia, hace 3 años y 10 meses

Creer en el fútbol: Inteligencia vs. Corazón

Crouch Y Flamini Luchan Un BalonCuando los antecedentes de un partido presentan características muy excitantes, lo normal es que éste no esté a la altura del ruido que ha provocado. Suele pasar con los enfrentamientos entre el Madrid y el Barça, el Milán y el Inter, el Benfica y el Oporto... El que esta noche enfrentaba a Liverpool y Arsenal a orillas del Mersey tenía un cartel casi insuperable. Cuartos de final de la Champions League en Anfield Road, uno de los símbolos del fútbol mundial, empate en el marcador global, un buen número de españoles repartidos entre los dos conjuntos, el Arsenal obligado a salir a ganar para clasificarse, Fábregas, fútbol inglés con la intensidad añadida de la Copa de Europa, en definitiva, síntomas que me hacían pensar que el asunto no estaría al nivel que todos habíamos imaginado. Sin embargo, para pasmo de mi ignorancia, ha sido el mejor partido de fútbol que se ha visto esta temporada, un encuentro memorable, trepidante, rocambolesco, taquicárdico, impredecible, directo, un perfecto homenaje a este deporte que creíamos desnaturalizado interpretado por dos equipos ingleses. Una delicia.

Cómo no, arrancó el Arsenal encajonando a los de Benítez en su campo y desplegando el exquisito juego que le ha hecho acreedor de una gran reputación en el mundo entero. Los chicos listos de Wenger, los que juegan a dibujar triángulos imposibles con un solo toque para desarmar las defensas rivales, se adelantaban en el marcador al cuarto de hora tras una jugada monumental de paredes y fuerza que culminó Diaby. Con el 0-1 el Liverpool no renunció al guión establecido, cosa que sí hizo el Arsenal. Los reds llegan a desesperar por las imprecisiones de su juego, por su errático correr hacia ningún lugar, porque parece que pueden dar más pero no lo logran. El bajón del Arsenal se tradujo en algunas tímidas ocasiones para los locales que despegaron definitivamente cuando a la media hora Hyypia conectaba un formidable remate de cabeza a la salida de un corner de Gerard. 1-1 y un cambio definitivo de las tornas. Los de Benítez, empujados por una grada incansable, fueron acumulando más peligro. El partido entró en una fase de imprecisiones que se subsanaron para el espectador con la pasión que mostraban los futbolistas en los contantes robos de balón, cambios de posesión inesperados, ataques directos y ausencia del medio campo. Una maravilla interrumpida por el descanso.

La segunda mitad, con los locales atacando en The Kop, comenzó igual que terminó la primera: con los reds volcados sobre la meta de Almunia. El Arsenal comenzó a desmoronarse poco a poco, principalmente porque Cesc no tenía un socio de garantías en el medio campo y porque seguramente el ambiente intimide por muy jugador de la Premier que uno sea. Torres había intervenido en pocas ocasiones y se había dedicado en exclusividad a abrir espacios en la frontal para la llegada de la segunda línea. Sin embargo en el 70' agarró un balón perdido en el pico del área, se giró y en décimas de segundo enchufó un disparo cruel y seco que Almunia sólo pudo contemplar. Anfield se caía, una vez más por obra y arte del de Fuenlabrada. Con el 2-1 el Liverpool no se encerró como era previsible. Siguió atacando a pesar de que un tanto del Arsenal los apeaba de la competición. Los de Wenger se encomendaron a la velocidad por bandas de van Persie y Walcott,el único inglés de la plantilla londinense, y a un improbable error de los reds. Tanto fue así que, a la salida de un corner botado por Gerard, Walcott cogió el rechace, corrió en vertical sorteando a todos los que trataban de derribarlo y se plantó en el área para dar el pase de la muerte a Adebayor que no perdonó. Era el 83' y Anfield seguía cantando.

El resultado y la clasificación del Arsenal eran a todas luces injustos y por eso, quizá por justicia romántica o futbolística, cuando no habían pasado ni dos minutos del gol de los gunnersTouré cometía un penalti estúpido sobre Babel que Gerard se encargó de anotar. 3-2, minuto 85, la grada entregada, la locura instalada y el placer del espectador colmado. Benítez pidió a los suyos contundencia en los minutos finales, apretar los dientes y ganar. El Arsenal siguió atacando, al fin y al cabo con un nuevo gol estaban clasificados. En pleno ataque a la desesperada Babel interceptó un despeje de su defensa, evitó que Fábregas lo derribase y dio la puntilla a los listos: 4-2, marcador definitivo que lleva al Liverpool a las semifinales de la Champions por tercera vez en cuatro años y deja a los de Wenger en la cuneta de la competición que se le resiste al francés desde hace una década. Los de Benítez no practican un fútbol bonito que enamore a los aficionados, ni siquiera son brillantes futbolistas, pero poseen un espíritu inquebrantable, un gen ganador compartido con una afición que no cesa de animar, de cantar, de empujar a los suyos, de soplar para que el balón entre. Ahora espera el Chelsea en las semifinales, es decir, Inglaterra ha colocado por el momento a dos de tres. Viendo lo de esta noche es normal: ellos aún creen en el fútbol.       

4 comentarios

#1. Ernesto López, hace 3 años y 10 meses

Espectacular Anfield. Cuánto hay que aprender de los hijos de la Gran Bretaña. Muy importante para el increíble ritmo del partido es que en Inglaterra no existen las tonterías como el teatro, las pérdidas de tiempo y los recogepelotas tardando un mundo en devolver el balón. Deberíamos recoger firmas y mandárselas a monsieur Platini para que los 2 equipos se clasificasen.

#2. blog deporte, hace 3 años y 10 meses

Tengo que confesar, y es una lástima, que últimamente me atraen más los partidos de la premier que un partido cualquiera de la Liga. Y lo de ayer es la confirmación a todo lo bueno que vi esta temporada.

Un saludo.

#3. Jose, hace 3 años y 10 meses

Coincido con Ernesto, los dos equipos merecen clasificarse, y discrepo ligeramente, en cuanto a que el Liverpool mereciese ganar, igual no soy objetivo, pero la ida fue gunner completamente y creo que merecieron más, pero tampoco puedo decir que el Liverpool mereciese menos.... Sin embargo que partidazo vimos ayer ¿verdad? De poner los pelos de punta. Cuanta casta, cuanta pasión, con que ganas entraban los dos equipos a por el balón. Fue tal y como lo has explicado. Sin parones tontos como aquí por faltas, tirones, piscinazos, tonterías que sólo logran ensuciar nuestra liga y hacer lucirse más a la inglesa.

#4. customessays, hace 9 meses y 28 días

nice post

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