Ronaldo se rompe por segunda vez
El 9 más devastador de los últimos años del fútbol mundial ha vuelto a romperse, y esta vez parece que definitivamente. Con 31 años y el tendón rotuliano de su rodilla izquierda totalmente destruido no hay demasiadas esperanzas de que «El Fenómeno» vuelva a los terrenos de juego. Jugaba el Milán anoche en San Siro contra el Livorno el partido aplazado de la Serie A por la participación de los rossoneri en el Mundial de Clubes que se disputo en diciembre, la antigua Copa Intercontinental. A los 11 minutos de la segunda parte Ancelotti dio entrada al brasileño para tratar de romper el empate que gobernaba el marcador. En eso nada ha cambiado: Ronaldo, aunque esté mal, aunque no sea su mejor momento, siempre ejerce un efecto terrorífico sobre las defensas rivales. Al fin y al cabo es un goleador implacable. Provocó un penalti que metió Pirlo en la jugada en que se partió la rodilla. Tendido sobre el césped del Giuseppe Meazza, Ronaldo maldijo su mala suerte y fue retirado en camilla llorando contemplado por un público enmudecido.
Parece que Italia no trae buena suerte a Ronaldo. En los dos equipos italianos que ha militado siempre ha sufrido las peores lesiones. La primera, en 2000, en el Estadio Olímpico de Roma vistiendo la elástica del Inter de Milán. Allí se rompió el mismo tendón, pero el de la pierna derecha. Recaló en la escuadra neroazurri en la temporada 97/98 después de haber sido el mejor jugador del mundo en el Barça la temporada anterior. El mal hacer de los directivos blaugranas fue el motivo de la marcha de Ronaldo. Todo el mundo aseguró que nunca se adaptaría al rocoso fútbol italiano pero acabó la temporada con 34 goles en 47 partidos, una marca más que notable para un novato ante las defensas más duras del mundo.
Sin embargo la falta de títulos, el rigor de la disciplina italiana y la lesión de 2000 le empujaron a dejar la capital de Lombardía. Después de firmar un gran mundial en Corea en 2002, y ganarlo, forzó su salida del Inter hacia el Real Madrid, que se había proclamado ese mismo año campeón de Europa con el inolvidable gol de Zidane, uno de sus grandes amigos. Ronaldo quería disfrutar jugando junto a los mejores del mundo y ganar títulos. Después de largas y complicadas negociaciones vistió de blanco. El día de su debut en Chamartín marcó dos goles, el primero cuando no llevaba ni un minuto en el campo, lo que sirvió para ganarse el corazón del exigente público madridista. Ese año ganó la Intercontinental, la Liga y la Supercopa de España, pero a medida que pasaban los años y el equipo «galáctico» se diluía, Ronaldo fue señalado como uno de los motivos de la crisis. El mismo público que lo aclamó como un ídolo lo defenestró y lo abucheó porque no corría. La llegada de Capello al Madrid certificó su defunción en el equipo blanco.
Colmado de ofertas de países exóticos en los que apenas se lleva jugando al fútbol unos pocos años, el brasileño decidió seguir compitiendo al máximo nivel. Arropado por el siniestro Galliani, llegó al Milán, equipo en el apenas ha jugado una quincena de partidos marcando nueve goles. La relación de Ronaldo con sus rodillas siempre ha sido complicada y, anoche, miércoles de Pasión, vivió un nuevo percance que tiene pinta de ser definitivo. Tiene 31 años y quién sabe si fuerzas para pasar una dura rehabilitación de al menos nueve meses. No es una situación nueva para él, pero sí muy dura, máxime cuando parecía estar alcanzando la mejor forma física y entraba en los planes del entrenador.
El tono es de despedida. Evidentemente, aunque lo mejor sería que Ronaldo volviera a jugar la temporada que viene, marcase los goles que aún le quedan en sus botas y pudiese levantar la Copa de Europa, el único gran título que le falta. Es cierto que el Milan la ganó la temporada pasada, pero no pudo jugar ni un solo minuto y, seguramente, ése no es el modo en que Ronaldo la querría ganar. 279 goles avalan su trayectoria profesional en Europa. Para el recuerdo, entre otros, el bestial gol que marcó en Compostela con el Barça, la tarde que Old Trafford se rindió a sus pies con el Madrid y esa manera inconfundible de ejecutar a los porteros rivales. Ronaldo es uno de los últimos genios, uno de los pocos jugadores que no importa qué camiseta vistan porque son jugadores de fútbol, allá donde estén. La estampida del búfalo se ha acabado. ¿Para siempre?.
2 comentarios
#1. José Ramón López, hace 5 meses y 7 días
¿No crees Ignacio, que Ronaldo lleva «roto de cables» varios años ya?
¿No es la misma «rotura» que parece afectar sin remisión a todos los «cracks» brasileños? Romario...Adriano...Ronaldinho...
Saludos bohemios
#2. Ignacio Ampudia, hace 5 meses y 6 días
Los brasileños en el fútbol son como Curro Romero en los toros: capaces de lo mejor y lo peor en un breve espacio de tiempo. Efectivamente Romario fue uno de los más grandes, pero pecó de soberbia y ludismo cuando vivía en Barcelona; Ronaldinho necesita cambiar de equipo para volver a parecerse a sí mismo; Adriano siempre fue un jugador absolutamente sobrevalorado, con fuerza, potencia y pegada pero carente de técnica, una suerte de Yao Ming. Pero Ronaldo es un jugador especial, de los más grandes que se han visto en los terrenos de juego en los últimos diez años. Las juergas se pueden justificar metiendo goles. Y Ronaldo lo hacía. No creo que lo vuelva a hacer. Saludos, Dr. Fórmula 1.
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